sábado, 14 de junio de 2014

Marija Gimbutas

¿Qué fue primero cantar o plantar?



Arqueóloga que aportó una nueva visión del pasado europeo al combinar métodos tradicionales con la lingüística y la interpretación mitológica. Su contribución para la investigación sobre los orígenes indoeuropeos fue pionera en su síntesis interdisciplinaria de la arqueología y la lingüística.
Gimbutas nació con el nombre de Marija Biruté Alseikaité en Vilnius, la capital de Lituania. Sus padres fueron miembros de la intelectualidad lituana que nació de la clase agricultora en la rusa imperial. Su madre obtuvo un doctorado en oftalmología en la universidad de Berlín en 1908 y se convirtió en la primera médica de Lituania mientras que su padre obtuvo el título de médico en 1910. Luego de la revolución rusa en 1917, los padres de Gimbutas fundaron el primer hospital lituano en la capital. Su padre también publicaba el diario Vilniaus Žodis y la revista cultural Vilniaus Šviesa y era defensor de la independencia lituana durante la guerra contra Polonia. Sus padres eran conocedores del arte lituano y con frecuencia recibían a músicos y escritores en su casa, eventos en los que la niña Marija participaba.

En 1931 Gimbutas se mudó con su familia a Kaunas donde continuó sus estudios. Ese año, sus padres se separaron y Marija fue a vivir con su madre y su hermano. Cuando cinco años más tarde, su padre murió de repente, Marija sintió la responsabilidad de tomar una dirección en la vida y se dedicó a estudiar y a leer. Comenzó a participar en expediciones etnográficas para investigar las tradiciones populares y estudiar las creencias y rituales lituanos. En 1938 terminó la secundaria con honores y se inscribió en la Universidad de Vytautas Magnus ese mismo año para estudiar lingüística en el Departamento de filología. Luego entró en la Universidad de Vilnius para hacer estudios de posgrado en arqueología, lingüística, etnología, folklore y literatura. En 1941 se casó con el arquitecto Jurgis Gimbutas. Al año siguiente terminó su tesis para un master con honores.

Durante la segunda Guerra Mundial Gimbutas pasó por momentos difíciles bajo la ocupación Soviética de 1940 a 1941 y luego Nazi de 1941 a 1943. Un año después del nacimiento de su primera hija, Danuté, en junio de 1942, la familia Gimbutas salió del país primero a Viena y luego a Insbruck y Bavaria. En 1946, Gimbutas obtuvo el doctorado en arqueología en la Universidad de Tübingen donde luego obtendría una beca de investigación. También daría a luz a su segunda hija, Zivilé. En 1949 la familia Gimbutas dejó Alemania para residir en los Estados Unidos, donde trabajaría en la universidad de Harvard traduciendo textos arqueológicos de Europa oriental, para luego ser profesora en el Departamento de Antropología. En 1955 fue nombrada miembro del Museo Peabody de la Universidad de Harvard

En 1956 Gimbutas introdujo la hipótesis Kurgan que combinaba la arqueología con la lingüística para solucionar problemas en el estudio de los pueblos proto-indoeuropeos. Su hipótesis, junto con la combinación de disciplinas, tuvo un impacto profundo en los estudios indoeuropeos.

Durante los años 50 y comienzo de los 60, Gimbutas fue considerada una de las más eminentes especialistas en la edad de bronce indoeuropea, así como en el arte popular lituano y la prehistoria de los pueblos bálticos y eslavos, principalmente a través de su obra definitiva Bronze Age Cultures of Central and Eastern Europe (1965). Allí reinterpretó la prehistoria europea haciendo uso de sus conocimientos en lingüística, etnología y la historia de las religiones, desafiando así las teorías tradicionales sobre los comienzos de la civilización europea.

Como profesora de arqueología en la UCLA de 1963 a 1989, Gimbutas dirigió importantes excavaciones neolíticas al sudeste de Europa entre 1967 y 1980, incluyendo Anzabegovo, Sitagroi y Achilleion. Donde otros arqueólogos no esperaban encontrar más nada, Marija descubrió un gran número de artefactos y figuras de la vida diaria y los cultos religiosos que investigó y documentó durante toda su carrera.

Gimbutas adquirió gran notoriedad con sus tres últimos libros: The Goddesses and Gods of Old Europe (1974); The Language of the Goddess (1989), y su último libro, The Civilization of the Goddess (1991), donde presentó teorías sobre las culturas neolíticas en toda Europa: patrones habitacionales, estructura social, arte, religión y la naturaleza del alfabetismo.

En The Civilization of the Goddess Gimbutas revela las diferencias entre el sistema de la vieja Europa que concluyó estaba centrado en las diosas y las mujeres (matriarcal) y el patriarcado indoeuropeo de la edad de Bronce que lo suplantó siglos más tarde. De acuerdo con sus interpretaciones, las anteriores sociedades igualitarias, practicaban la participación en los bienes y los alimentos, eran pacíficas y honraban a la mujer y a los homosexuales. Por otro lado, los pueblos Kurgan dominados por los hombres invadieron Europa e impusieron a sus nativos el dominio jerárquico de los guerreros.

El trabajo de Gimbutas se encuentra en los archivos del OPUS Archives and Research Center en Santa Barbara. La colección incluye más de doce mil fotografías que la misma Marija tomó de figuras sagradas, así como también documentos sobre las culturas neolíticas de la vieja Europa.

En 1993, Marija Gimbutas recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Vytautas Magnus, Lituania. Gimbutas falleció en Los Ángeles. Poco después sus cenizas fueron enterradas en el cementerio de Kaunas.

En 2004, la cineasta Donna Reed y la autora y activista Starhawk presentaron un documental en colaboración sobre la vida y obra de Gimbutas llamado 


“La arqueología es como tocar el piano. Debes comenzar a aprender estilos. Son como cientos de estratos. Me tomó mucho tiempo. Luego comencé a ir más profundamente. Así llegué a cuestionar qué nos decía la mitología y la lingüística, ya que la arqueología lo contiene todo. No sólo el materialismo científico. También está involucrada la religion y la estructura social. Todo junto. No es apenas una descripción de objetos.” M.G.

lunes, 9 de junio de 2014

Europa Indigena

Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre
La Diosa Madre comprendida como la personificación del principio femenino de la Naturaleza y el Dios Astado como imagen arquetípica del principio masculino, el dios de la fertilidad. Estas deidades fueron veneradas por los primeros pobladores de Europa a lo largo del paleolítico superior y el neolítico sufriendo serias modificaciones con las invasiones de los pueblos indoeuropeos. Estos conquistaron los poblaciones autóctonas e intentaron imponer sus dioses , militaristas - adoradores de la guerra, que eras todo lo contrario a la antigua fe.
El proceso de eliminación del antiguo culto tuvo su punto máximo con la llegada del cristianismo a Europa donde se lo intento eliminar sistemáticamente a través de instituciones, como la inquisición, juzgando y dando muerte a los herederos de la "antigua religión", por ejemplo a las sabias mujeres (léase brujas) que adoraban secretamente a la Diosa Madre y al Dios Astado, este último demonizado por la iglesia católica.

Milagrosamente, la religión de los primeros europeos subsiste hasta estos días a pesar de los incontables intentos, a través de los siglos, por eliminar y ocultar su verdadero significado y sentido, los que predican este culto predican el respeto por la naturaleza, el pacifismo y la igualdad. 


Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “Se han descubierto más de 130 de estas esculturas, apoyadas sobre rocas y sobre tierra, entre los huesos y herramientas de estos pueblos del Paleolítico. Otras aparecieron cuando se realizó una observación más minuciosa, cinceladas sobre los salientes y terrazas de piedra sobre las cuevas donde muchas de estas personas vivían. Las estatuas siempre representan figuras desnudas; son generalmente pequeñas y con frecuencia gestantes. Algunas se asemejan a mujeres ordinarias, pero la mayoría tienen la apariencia de madres, como si cuanto fuera femenino en ellas se hubiese concentrado en el misterio abrumador del nacimiento. Muchas figuras han sido salpicadas de ocre rojo, el color de la sangre que proporciona la vida, y con frecuencia su base se va estrechando hasta formar una punta carente de pies, como si en alguna ocasión hubieran permanecido clavadas en el suelo con intención ritual.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa” 

* “Son imágenes femeninas, la mayoría de ellas de formas opulentas, de nalgas y caderas exageradas, con grandes pechos y vientres de mujeres grávidas. […] las extremidades y la cabeza suelen ser de formas esquemáticas […] es evidente que no tienen el propósito de reflejar fielmente la realidad (pues cuando quieren eso, lo saben hacer muy bien, como lo demostraron en las pinturas rupestres) y que son símbolos que tienen la finalidad de expresar algo importante. Algo muy importante, en efecto, porque se trata de estereotipos utilizados a lo largo de muchos milenios. […] ¿Qué significado tienen dichas imágenes? Se ha dicho de todo: que son retratos de las mujeres de aquella época, que son imágenes eróticas, que son sacerdotisas o imágenes de antepasados, que son figuras mágicas para provocar la fertilidad, que expresan la visión simbólica del principio femenino …” Josu Naberan, “La vuelta de Sugaar”



* “En todo caso, y pese a la diversidad de modelos existentes, bien pudiera plantearse la existencia de una unidad cultural en el amplísimo territorio en el que se localizan los hallazgos. Sin embargo, el acuerdo entre los investigadores termina a la hora de dilucidar cuál puede ser el significado que puede atribuirse a estas figurillas. Según unos, cabe entenderlas como primitivas Diosas de la fertilidad, teniendo presente lo explícito de los rasgos sexuales femeninos. Partiendo de esta idea, hay quienes las consideran amuletos de uso personal (lo que explicaría la ausencia de pies o de soportes para su colocación en vertical), […] mientras que otros apuntan a que se trata de una cierta forma de autorretratos (ante lo cual tendríamos que preguntarnos por qué no los hay masculinos). Por último, no falta quien explica su existencia como manifestación del carácter matriarcal de estas sociedades paleolíticas.” Juan Diego Caballero, “ENSEÑ-ARTE: Venus paleolíticas” 


Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “Arqueólogos alemanes han descubierto en la región de Danubio (sur) la estatuilla humana más antigua conocida, una venus con senos y vulva desproporcionados, tallada en marfil de mamut y datada hace unos 40.000 años. El hallazgo es toda una sensación, ya que ofrece nueva luz sobre las primeras expresiones artísticas del hombre primitivo en Europa y presumiblemente en el mundo, informó hoy Nicholas Conard, profesor de arqueología de la Universidad de Tubinga y responsable de las excavaciones.
La figura, de tan solo seis centímetros de longitud, fue hallada en septiembre de 2008 durante unas excavaciones en la cueva de Hohle Fels cerca de la localidad de Scheklingen, en el sureño estado alemán de Baden-Württemberg, aunque el descubrimiento se mantuvo en secreto hasta ahora. Nos quedamos sin habla al verla, dijo Conard al presentar por primera vez a la opinión pública la figura, que calificó como una pieza llena de energía y muy expresiva. La venus, que será expuesta a partir de septiembre en el Kunstgebäude de Stuttgart, fue descubierta rota en seis fragmentos a unos 20 metros de distancia de la boca de la cueva y le faltan el brazo y hombro izquierdos. Los arqueólogos alemanes tienen la esperanza de encontrar aún los fragmentos que faltan, ya que su hallazgo se produjo en una zona marginal de las excavaciones realizadas el pasado año en la cueva que fue utilizada como vivienda por nuestros antepasados paleolíticos.
Tallada con gran detalle, tiene muy marcados los órganos genitales, con senos y vulva de un tamaño desproporcionado, que contrastan con la pequeñez de sus brazos, piernas y cabeza, acabados con menos esmero. Un pequeño orificio en la pequeña cabeza hace pensar que la figura, cuyos fragmentos han vuelto a ser unidos con una resina sintética, fue portada colgada del cuello. Los arqueólogos alemanes no dudan de que la nueva venus europea es una representación artística de la fertilidad y que pudo ser objeto de algún tipo de culto o ritual. Su objetivo o uso final no dejará de ser, pese a todo, un misterio, como reconoció Conard, quien comentó con algo de sorna: yo no estaba ahí hace 40.000 años, por lo que desconozco su verdadera utilidad. Diario “El País” (13-9-2009) 

Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “El clan matrifocal (y no la pareja heterosexual) es la primera forma de organización humana, original y universal. Esto significa que no es un tipo de organización cualquiera, sino la primera forma grupal que permite la consolidación de la especie en el tiempo […] El vínculo original diádico madre/criatura se expande al agregarse otras mujeres en estado de gestación-crianza, y las que habían pasado por esas etapas (abuelas). Una misma circunstancia las aúna y el conocimiento compartido permite que cristalice la solidaridad entre ellas. Los lazos que establece la cópula son momentáneos e inestables, y no parecen haber sido un elemento fundacional del grupo”. Martha Moia, “El no de las niñas”


* “ El vínculo más importante era el uterino, el haber compartido el mismo útero y los mismos pechos. Este es el origen del concepto de la fraternidad humana […] El vínculo uterino entre un hombre y una mujer era algo fundamental para la reproducción de las generaciones en una sociedad con sistema de identidad grupal, horizontal y no jerarquizada, sin concepto de propiedad ni de linaje individual-vertical; es decir, con conciencia de reproducción grupal.” Casilda Rodrigañez, “Pariremos con placer”

* “Los Mosuo (China) tienen un asombroso sistema social en el que el matrimonio y la paternidad no existen como tales. Se suelen agrupar tres generaciones de mujeres con sus respectivos hijos. Abuelas, madres e hijas viven bajo el mismo techo sin admitir la presencia de padres o maridos. Solamente los tíos, hermanos, hijos y sobrinos […] no existe el concepto del matrimonio [...] el sexo se practica de forma abierta y libre, solo hay que elegir pareja para pasar la noche [...] mientras el matrimonio y la fidelidad son considerados como una herejía [...] no dan muestras de celos. Las tragedias amorosas latinas de amantes vengativos y atormentados les hacen reír. Parecen pensar que el visitante se está burlando de ellos. ¿Cómo es posible que alguien acabe con una preciosa vida por algo tan banal como el sexo?, se preguntan tras escuchar una historia truculenta de amor y pasión occidental.” Paka Diaz


* “Con frecuencia se utiliza una metáfora para hablar de las relaciones que establecen los seres humanos y se dice que conforman la tela de la sociedad. En virtud del papel que ha desempeñado la mujer […] podríamos decir que es la urdimbre o recto del hilo; el conjunto de hilos paralelos que se colocan en el telar para empezar la tela. Es el primer paso del proceso, sin el que no podrían darse los demás. Por otra parte es la dirección del tejido que posee mayor resistencia […] El hombre al entrar en relaciones especificas con la mujer, conforma la trama. La tela entones, es una función de enlace correcto de urdimbre y trama, estructura que es producto de la inserción de una dirección en la otra.” Martha Moia, “El no de las niñas” 



Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “¿En qué nos basamos para defender que estas esculturas de mujer son de diosas, y no simplemente bellezas de la tribu local, o las jóvenes de la cueva de al lado? En primer lugar, no parece que los artífices de las estatuas tuviesen la intención de reflejar fielmente la naturaleza, a no ser que asumamos que los artistas paleolíticos carecían del sentido de la proporción para las hembras humanas, mientras que poseían un exquisito talento para la de los animales. Si para describirlas se utiliza la expresión cautelosa de escultura de una mujer, que se encuentra habitualmente en las placas de los museos, se pasa por alto el simbolismo que supone el estructurar todas las partes del cuerpo de una manera tan coherente y consistente. Dado que la totalidad del cuerpo se concentra en el drama del nacimiento, lo que relatan éstas, y muchas otras figuras, es la historia de cómo se origina la vida.
El misterio del cuerpo femenino es el misterio del nacimiento, que es también el misterio de lo no manifiesto convirtiéndose en manifiesto en la totalidad de la naturaleza. Esto trasciende con creces el cuerpo femenino y la mujer como soporte de esta imagen, pues el cuerpo de la hembra de cualquier especie nos conduce, a través del misterio del nacimiento, al misterio de la vida misma.
Si admitimos el significado religioso de estas figuras, no podemos simplemente etiquetarlas como ídolos de fertilidad: la palabra ídolo trivializa invariablemente el carácter luminoso de la experiencia religiosa, en tanto que sólo se utiliza para designar las formas de culto de otros pueblos, y la palabra fertilidad pasa por alto también, de forma llamativa, el hecho de que muchas personas de nuestro tiempo rezan a la Virgen María para que les conceda hijos. De modo similar, denominarlas estatuillas de Venus es reducir la universalidad de un primer principio (la madre) al nombre de la diosa romana del amor, que era por entonces sólo una diosa entre otras muchas, todas ellas suplantadas tiempo atrás por el Dios Padre como soberano y creador del mundo. De modo que, para intentar devolver a las figuras del Paleolítico su propia dignidad original, preferimos designar esas imágenes sagradas de los poderes del universo que dan vida, alimentan y regeneran, con el nombre de Diosa madre, o simplemente Diosa.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa”
* “Una prueba de irrefutable consistencia para calificar estas imágenes paleolíticas como Diosas es el hecho de que se hayan hallado más de 30.000 estatuillas de similares características pertenecientes al periodo neolítico (7.500-3.500 a.C.), muchas de ellas sobre altares y salpicadas con ocre rojo. De este modo se establece un continuum simbólico en la cosmovisión indígena europea ¡de más de 35.000 años!, desde las tribus cazadoras-recolectoras del Paleolítico Superior a las primeras poblaciones agrícolas del neolítico europeo.” Guillermo Piquero 

Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “El Arquetipo de la Madre es, sin duda, uno de los primeros símbolos de la historia de la humanidad. […] La importancia de este Arquetipo estriba en que constituyó la base del desarrollo de la mayoría de las religiones del planeta. Efectivamente, estudios modernos han ido verificando cada vez con mayor certeza que, en el origen de la mayoría de las concepciones mitológicas del mundo, eran Diosas las supremas deidades.
Como indica la investigadora Bárbara Walker: “A la tierra se le han dado miles de nombres femeninos (Asia, África, Europa) que corresponden a distintas manifestaciones de una misma Diosa. Diversos países llevaban el nombre de alguna antepasada o de otra manifestación de la Gran Madre: Libia, Rusia, Anatolia, Lacio, Holanda, China, Jonia, Acadia, Caldea, Escocia (Scotia), Irlanda (Eriu, Erin, Hera), fueron sólo unos pocos. Cada nación dio a su territorio el nombre de su propia Madre Tierra”.
En América, la divinidad existía bajo los nombres de Pacha-Mama o Mamanchic para los Incas; Mapu para los Mapuches; Ixchel, en el panteón Maya; Coatlicue para los Aztecas; la Sedna de los esquimales; Tacoma de los Salish; Maka Ina de los Siux Oglalas; Iyatiku de los Keres y Kokyang Wuthi de los Hopis, además de otros muchos. En Africa occidental era Mawu; Isis o Hator en Egipto; Innana, Astarté, Ishtar o Asherah en Oriente Medio; Rhea en Creta; Kubaba en Turquía, Cibeles en Grecia; Semele en Tracia y Frigia; Zemyna en Lituania; Pele en Hawai... la lista es interminable.
A este respecto, el historiador del arte Merlin Stone comenta: “No nos encontramos ante una desconcertante miríada de deidades, sino ante una variedad de títulos que son el resultado de lenguajes y dialécticas diversos, pero cada uno de los cuales se refiere a una divinidad femenina muy parecida.”[…] El Arquetipo de la Madre se vincula de este modo con los más remotos procesos de concienciación de nuestra especie.” Alexis López Tapia, “Arquetipos de la madre”


* “En las sociedades primitivas el arquetipo era un instrumento de aprendizaje, pues a través de la identificación con esa imagen se experimentaba una comprensión interna, consciente o inconsciente, y a través de la cual se podían despertar y expresar las energías arquetípicas. Uno de los más frecuentes en muchas culturas era el de la fuerza femenina universal (la Gran Diosa) […] A pesar de que entre una estatua de una diosa y la mujer existía una distancia física […] la mujer no sentía esa separación sino que se identificaba directa y estrechamente con la imagen; un claro ejemplo son los antiguos poemas e invocaciones a las diosas de Egipto o Asiria que aún se conservan: muchos de ellos están escritos en primera persona, lo que demuestra que la mujer que decía esas palabras se identificaba con la naturaleza divina de su ser, y en consecuencia hablaba como diosa”. Miranda Gray, “Luna roja” 



Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre


* “Cuando tratamos de hacernos una idea de cómo vivían y pensaban nuestros antepasados del Paleolítico, imaginándonos a nosotros mismos en las bocas de sus cuevas, contemplando el exterior, ¿no vemos acaso como el fenómeno más misterioso la luna … y las caras de la luna, que constantemente cambian de un modo que siempre es constante? Los dos términos, el fijo y el variable, proporcionan la primera noción de secuencia, medida y tiempo. Este significado de la luna aún se esconde en nuestro lenguaje: el griego mene significa “luna”, el latín mensis “mes”, y mensura, con la misma raíz, significa “medida”, de donde proviene el nombre del ciclo menstrual; pues los cambios de la luna hicieron posible el medir por vez primera períodos de tiempo que superasen el día (que podía calcularse por el sol).[…] La luna era indudablemente la imagen central de lo sagrado para estos pueblos primitivos; su ritmo dual, constante y cambiante, les proveyó de un punto de orientación desde el que medir diferencias, concebir patrones y establecer asociaciones. Su perpetuo regresar a los propios orígenes los impulsó a recomponer lo que en apariencia se había hecho pedazos. En todas las mitologías hasta la Edad del Hierro (1250 a. C.) se percibía la luna, gran luz brillando en la oscuridad de la noche, como una de las imágenes supremas de la Diosa, el poder unificador de la Madre de Todo. Ella era la medida de los ciclos temporales y de las conexiones e influencias celestes y terrestres.
Gobernaba la fecundidad de la mujer, las aguas del mar y todas las fases de crecimiento y decrecimiento. Las estaciones se sucedían en secuencias, al igual que las fases de la luna. Constituía una imagen perdurable tanto de la regeneración en el tiempo como en la totalidad atemporal: lo que se perdía aparentemente con la luna menguante, se restablecía con la creciente. La dualidad, imaginada como la luna creciente y menguante, era contenida y trascendida en su totalidad. De forma análoga, por lo tanto, la vida y la muerte no tenían por qué ser percibidas como opuestos, sino que podían ser consideradas fases que se suceden la una a la otra en un ritmo sin fin. No resulta sorprendente, pues, que la mitología lunar precediese a la solar en muchas, si no en todas, partes del mundo.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa”


* “La Diosa como luna ha sido representada por tres figuras de mujeres que simbolizaban el ciclo vital femenino: la Doncella, la Madre y la Bruja. Normalmente la Doncella presentaba un aspecto enérgico y dinámico, reflejaba la luz de la luna creciente, y se la asociaba con el color blanco. La Madre Resplandeciente, símbolo de la fertilidad y la nutrición, reflejaba la intensa luz de la luna llena y se la relacionaba con el color rojo. Por último, la Bruja era la representación de la sabiduría, la puerta de la muerte y la senda hacia los poderes del mundo interior; […] y estaba asociada con los colores azul o negro.” Miranda Gray, “Luna Roja” 


Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre


* “En la tradición norteamericana (sioux, lakotas, sénecas,…) se llamaba período de la luna a la menstruación. Una mujer cuando menstruaba se la consideraba en su momento más poderoso física y espiritualmente. El reposo durante la menstruación era considerado imprescindible para que la persona pueda estar concentrada en los planos espirituales adquiriendo sabiduría. Ese reposo tiene lugar en un tipi especial llamado la tienda de la Luna. Para el pueblo kogi, que habita en las montañas de Colombia, el mundo fue creado por la Gran Madre mientras menstruaba: su sangre es oro y ella permanece en la tierra, es fertilidad. Muchas otras tradiciones toman este ritual de sangrar durante la menstruación en la tierra como símbolo de reconexión con la Madre y donación de algo bueno y nutritivo. En la tradición egipcia por ejemplo, la joven menstruaba sobre un poco de musgo de la orilla del río. Para los lamas tibetanos la primera menstruación de una joven era la medicina más potente de la comunidad. Se dice que el lunar rojo que las hindúes se pintan a la altura del entrecejo (en el tercer ojo) simboliza la visión que las mujeres adquirimos durante el sangrado menstrual. Actualmente los shuar (de la selva ecuatoriana) también mantienen un ritual que llaman pago a la tierra. Es un ritual complejo, con mucha preparación y que continúa con la construcción de un altar para recordar lo sagrado de ese momento. Cuando comienza la menstruación, se dejan gotas de sangre sobre todo el conjunto de ofrendas que muy cuidadosa y detalladamente hay que recoger con determinada intención y pedidos. Al rezar durante la ceremonia, se pide por la reconexión con la Madre Tierra y que el ciclo menstrual esté alineado con los ciclos mayores de la vida, de ese modo despertamos una memoria en el cuerpo que recuerda que está unido al resto de la naturaleza de una manera armónica, según palabras de un curandero shuar.” Adriana Filgueiras, “Ritos menstruales en las tradiciones históricas”


* Según Brooke Medicine Eagle: “La sangre de luna (menstrual) de la mujer se halla entre las sustancias más nutrientes y bio-energetizantes de la tierra. Puesta sobre una planta, ésta se nutre en profundidad. Nuestras costumbres nativas proponían, durante nuestras ceremonias de siembra y nutrición de las cosechas, que las mujeres en su tiempo lunar se movieran entre las plantas y derramaran su sangre. Nuestras mujeres siempre dieron su sangre honrosamente. Se sentaban sobre el suelo y la donaban directamente o la derramaban sobre musgos que luego depositaban sobre la tierra, para nutrirla y renovarla. Se acompañaban con esta canción:

Entrego esta sangre de vida a todas mis relaciones y abro mi matriz a la luz.
Entrego esta sangre de vida a todas mis relaciones y abro mi matriz a la luz.


Entrego, entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la luz.  



Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “En la región de los montes Altai (Sur de Siberia), un lugar donde pervive el chamanismo de origen femenino más antiguo, reconocen la llegada de la menstruación como el momento en que una mujer puede vivir el goce del sexo, el orgasmo como un modo de iluminar la conciencia y expandir la energía (aun cuando la actividad sexual sea en soledad). Creen que la sangre menstrual es la única que el cuerpo expulsa sin acto de crueldad ni heridas y es una representación de un reinicio de ciclo cada mes. Esta sangre es sagrada para quienes adoran a la Diosa (la Tierra) y se la ofrendan. Se celebra con una fiesta tradicional para dar inicio a un periodo de profunda sensibilidad en el que las mujeres estarán más perceptivas que nunca para consultar oráculos y confiar en las visiones y la intuición; un don femenino. Suponen que la Madre Tierra devuelve a sus mujeres la energía a través de la vulva, por lo que danzan desnudas sobre los campos sembrados para fertilizarlos.
[…] El pueblo apache rinde un culto amoroso a las chicas que comienzan a menstruar a través de la ceremonia de Sunrise. Durante cuatro días se celebra la unión de la chica con la Madre Tierra a través de danzas, cantos, ritos sagrados y regalos; es pintada de blanco y con arcilla para que la bendición de la tierra recaiga sobre ella. A partir de ese momento, a la mujer se le considera poderosa y bendecida por su fertilidad. Una verdadera fiesta que hasta la fecha se sigue practicando.” Mitos de la menstruación

* “Los pigmeos del Zaire celebran las primeras menstruaciones de las chicas con una gran fiesta de gratitud y alegría. La mujer joven experimenta el orgullo y el placer, y todo el grupo demuestra su felicidad.” John Zerzan, “Futuro primitivo”


* “En muchas culturas amazónicas la llegada de la primera menstruación en las jóvenes indígenas resulta un acontecimiento relevante en la aldea y es acompañada de celebraciones.” Wigberto Rivero Pinto, “La sexualidad en los indigenas amazónicos”


Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “Hoy en día conocemos las hormonas que acompañan el placer y la actividad sexual. Creo que es universalmente conocido que la oxitócica, la hormona del amor como la llamo Niles Newton, se segrega cuando hay alguna actividad sexual. Y al mismo tiempo, la oxitócica también está reconocida como oxitócico; tiene el efecto de distender los haces musculares del útero y dilatar su boca. De hecho la medicina utiliza la oxitócica sintética para inducir o acelerar el parto. El que la hormona del amor tenga receptores en los músculos uterinos y sea oxitócica, creo que es una prueba de que el proceso fisiológico del parto pertenece a la esfera de los fenómenos fisiológicos amparados por la sexualidad de la mujer. Y también que la fabricación de oxitócica sintética, es una prueba de la robotización de la fisiología de la maternidad. […] En su famoso tratado sobre sexualidad, Masters y Johnsons aseguran que en todo orgasmo femenino se producen contracciones del útero, lo que viene a ser otra perspectiva para entender las contracciones del parto así como los partos orgásmicos, y que nos lleva a lo mismo; es decir, que el fenómeno conocido como orgasmo consiste en unos movimientos rítmicos del útero (contracciones o latidos) que al relajarse y distenderse, relajan también el cérvix. […] Pero sin duda, una de las respuestas más importantes la encontramos en la investigación de Maryse Choisy, en base al seguimiento de la vida sexual de 194 mujeres a lo largo de 15 años, según el cual el orgasmo femenino auténtico es el cervico uterino, el que tiene su epicentro en el útero.” Casilda Rodrigañez, “La maternidad y la correlación entre la libido y la fisiología”



* “Según la sexóloga francesa Maryse Choisy […] el útero es el centro del sistema erógeno de la mujer y actúa como una caja de resonancia de placer; Choisy habla de un orgasmo cervico-uterino que por lo general se confunde con el orgasmo vaginal, y que es el más intenso, de mayor placer y se extiende por todo el organismo: el orgasmo femenino auténtico no se produce ni en el clítoris ni en la vagina. Tiene su origen en el cuello del útero. El orgasmo cervico-uterino difiere radicalmente de todos los otros placeres en intensidad, en profundidad, en calidad, en ritmo sobre todo y en extensión. Es más difuso. Termina por abarcar el cuerpo entero. Asegura que la expresión ultravaginales, a veces utilizada para describir los orgasmos profundos e intensos, en realidad debe referirse al uterino. Choisy dice: un día las chicas descubren solas, que el gesto de apretar los muslos o las nalgas, un poco más fuerte de lo habitual, les procura un orgasmo situado en alguna parte profunda de su interior.” Casilda Rodrigañez, “Pariremos con placer”


Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre


* “Cuatro de nuestros principales sistemas hormonales están activos durante el trabajo del parto. Estos producen, durante este período, niveles altos de oxitócica, la hormona del amor; endorfinas, hormonas del placer y la trascendencia; adrenalina y noradrenalina, hormonas de la excitación; y prolactina, hormona de la ternura maternal. Estos sistemas son comunes a todos los mamíferos y se originan en nuestro cerebro mamífero o cerebro medio, también conocido como sistema límbico. Para que el parto siga su curso normal óptimamente, esta parte del cerebro debe anteponerse al neocortex, o mente racional. Esta transición puede darse en una atmósfera de silencio y privacidad, por ejemplo, al bajar las luces, hablar bajo y no provocar o esperar una respuesta o conducta racional de la mujer en trabajo de parto. Bajo estas condiciones la mujer intuitivamente escogerá los movimientos, respiración y posiciones que la ayuden a parir fácilmente a su bebé. Esto está impreso en su código hormonal y genético.” Dra. Sarah J Buckley, “Nacimiento extático”

* “Para hacernos una idea de la que se hace con los partos podemos recordar lo que ocurre en las relaciones sexuales entre adultos cuando suena el teléfono o alguien llama a la puerta. Si una llamada de teléfono nos corta, es porque las funciones sexuales requieren la pasividad del neocortex, un estado de inhibición a favor del cerebro arcaico; lo que se dice estar en un estado de abandono al deseo y al placer. Imaginémonos lo que sería lograr un orgasmo en medio de personas entrando y saliendo, hablando y diciéndonos lo que tenemos que hacer, impidiendo el abandono al deseo … Pues algo así es lo que hacemos cuando parimos, es decir, sustituir los sentimientos, el amor, el deseo entre dos personas que lleva al alumbramiento, por la técnica y las órdenes. La pérdida de la intimidad que tiene lugar en los paritorios de los hospitales culmina la trágica consagración del parto violento y doloroso.” Casilda Rodrigañez, “La represión del deseo materno”


* “Un músculo (útero) que se inmoviliza pierde su flexibilidad. Y pensemos en que si una simple inmovilización durante algún tiempo por una escayola requiere después ejercicios de rehabilitación para que el tejido muscular se recupere, ¿qué sería, por ejemplo, de un brazo que hubiese permanecido inmovilizado durante toda la vida porque no sabíamos que teníamos ese brazo ni para que servía? Y si quisiéramos utilizarlo, nos encontraríamos con unos músculos que habrían perdido su elasticidad, rígidos y contracturados. Y como todo el mundo sabe lo que duele un calambre, podemos entonces entender los dolores de la dilatación del cuello uterino en nuestra sociedad. Es significativo que en el Génesis se diga parirás con dolor, como algo nuevo que iba a ser y que antes no era.” Casilda Rodrigañez, “La sexualidad de la mujer” 



Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre


* “Según la antropóloga Martha Moia, en la estructura social matrifocal, la identidad era grupal y la convivencia estaba basada en el deseo materno de bienestar directamente vinculado a la conservación y protección de la vida. Se trataba de ayudarse en la tarea común de dar y conservar la vida. Los mayores y los fuertes cuidaban y protegían a los pequeños y a los débiles como requisito de bienestar de conservación del grupo. La ayuda y no la lucha eran la garantía de la vida”. Casilda Rodrigañez, “El asalto al Hades”
* “Rohrlich-Leavitt ha hecho notar que los datos de los que disponemos muestran que generalmente los cazadores recolectores ignoran la agresión colectiva y rechazan la competencia entre grupos, reparten libremente los recursos, aprecian el igualitarismo y la autonomía personal en el cuadro de la cooperación de grupo y son indulgentes y tiernos con los niños.
Decenas de estudios hacen del reparto y del igualitarismo el carácter distintivo de estos grupos:
Lee ha hablado de la universalidad del reparto entre los recolectores cazadores, igual que en la obra de Marshall se reseña una ética de la generosidad y de la humildad demostrando una tendencia fuertemente igualitaria entre los recolectores cazadores.
Tanaka proporciona un ejemplo típico: el rasgo de carácter más apreciado es la generosidad, y el más despreciado la avaricia y el egoísmo.
Baer ha reportado que el igualitarismo y el sentido democrático, la autonomía personal y la individualización, el sentido protector y el instinto alimentador como las virtudes cardinales de los no civilizados; y Lee ha hablado de una aversión absoluta por las distinciones jerárquicas entre los pueblos recolectores cazadores del mundo entero.
Leacock y Lee han precisado que toda presunción de autoridad en el seno del grupo provoca el enfado o la cólera entre los Kung, como se había reportado también entre los Mbouti, los Hazda y los montañeses de Naskapi entre otros.
Según Duffy, los Mbouti son naturalmente igualitarios: no tienen ni jefes ni reyes, y las decisiones que conciernen al clan son tomadas por consenso.

Dramper se impresionó por las relaciones distendidas y igualitarias entre hombres y mujeres San, con su suavidad y respeto mutuo, tipo de relación que perdura, mientras los San continúan siendo recolectores cazadores.” John Zerzan, Futuro primitivo 


Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre



* “Los estudios etnográficos sobre sociedades actuales demuestran que lo extraño es encontrar una actividad que sólo acometan hombres o mujeres. El reparto de trabajo es una construcción social y, por tanto, cada sociedad la gestiona como mejor entiende. En las sociedades de la prehistoria no tenemos datos que nos lleven a pensar que las mujeres no cazaban o que no intervinieron en determinadas producciones, como la de piedra tallada o la metalurgia. Además, muchas imágenes del pasado las muestran plenamente integradas en cuestiones rituales y religiosas. […] En todas las sociedades conocidas existe una división del trabajo por sexos. Esta separación no implica que un grupo realice tareas menos importantes que el otro, sino que es una estrategia social para obtener más éxito en la explotación de los recursos. Algunas teorías apuntan a que en este reparto fue fundamental la vinculación de las mujeres con las crías humanas, que requieren una atención constante al menos durante los primeros años de vida. El menosprecio hacia estos trabajos es una construcción posterior de la sociedad patriarcal en la que vivimos.” Margarita Sánchez Romero, “Andalucía investiga”


* “Simplemente, mientras el hombre dedicaba más tiempo a la caza mayor, la mujer recolectaba frutos, vegetales y tubérculos, cazaba animales menores y, naturalmente, cuidaba de los niños. Sería un error creer que desde el punto de vista alimentario, la caza era una actividad más importante o de mayor rendimiento que la recolección. Como se ha demostrado recientemente, en casi todos los pueblos estudiados la dieta era ante todo vegetariana. Con la natural excepción de los pobladores del Antártico, en el resto de culturas más del 50% de las calorías y las proteínas provenían de fuentes vegetales […] En un estudio de 24 pueblos que existen actualmente se han obtenido los siguientes resultados: 3 de ellos derivan su alimentación fundamentalmente de la caza, 5 de la pesca, y el resto, 16, de la recolección. Solo en un caso la recolección representa el 10% de la alimentación, y en 2, el 20%. El estudio concluye que las actividades recolectoras que incluyen plantas y moluscos son las más productivas desde el punto de vista alimentario, seguidas por la pesca. La caza de mamíferos es la fuente más aleatoria y, por tanto, es en general menos importante que las otras dos. […] Según otro estudio sobre una muestra más amplia de 58 culturas […] 29 tienen como fuente principal de subsistencia la recolección, 18 la pesca y 11 la caza. Las conclusiones son que para los cazadores-recolectores primitivos la fuente más segura y estable de alimentación es la recolección, mientras que la carne proveniente de la caza es un suplemento necesario y codiciado, pero aleatorio, y que la mujer recolectora adquiere como proveedora tanta importancia como el hombre cazador.” Enrique Semo, “Los orígenes: de los cazadores y recolectoras a las sociedades tributarias. 

sábado, 17 de mayo de 2014

Claves para un análisis feminista de la prostitución

La prostitución como práctica social que consagra la explotación sexual sólo puede ser combatida con más libertad y más igualdad para las mujeres que se ven obligadas a ejercerla y todo ello en el marco de los derechos humanos


Publicado por Rosa Cobo en la sección Artículos para la reflexión en AmecoPress

La prostitución es un antiguo fenómeno social que ha experimentado cambios muy profundos en los últimos treinta años, relacionados con dos procesos sociales que están transformando el mundo del siglo XXI y estrechamente vinculados a la crisis del contrato sexual. Mujeres en distintas partes del mundo han conseguido derechos y, además, los han ejercido. Por primera vez en la historia, grupos reducidos, pero significativos, de mujeres pueden decir, y dicen, ’no’ a los varones.

Esa primera parte del contrato sexual por el que cada varón se convierte en dueño y señor de una mujer, y cuya expresión social legítima es el matrimonio, ha entrado en crisis, pues ha dejado de ser la única opción para muchas mujeres. Sin embargo, este hecho no debe oscurecer que frente a esta mayor libertad para algunas mujeres, se encuentran otras cuya situación ha empeorado visiblemente. Y con esta afirmación, me estoy refiriendo a la segunda parte del contrato sexual, por la que un reducido grupo de mujeres es asignado a todos los varones y cuya expresión, socialmente reprobable, es la prostitución.
La idea que argumentaré brevemente es que a medida que algunas mujeres pueden desasirse del dominio masculino y conquistan parcelas de individualidad, otras son más intensamente dominadas y explotadas por el sistema patriarcal. Con la globalización neoliberal el rostro de la prostitución ha cambiado decisivamente, pues de ser una realidad social reducida se ha convertido en una gran industria global que moviliza miles de millones de euros anuales.
Para comprender la complejidad de esta práctica social hay que diferenciar dos planos: el intelectual y el ético-normativo. Primero hay que examinar la naturaleza y las causas de este fenómeno social y, en consonancia con ese análisis intelectual, adoptar una posición ético-normativa respecto a su existencia. Si el punto de partida, tras estudiar la prostitución y las causas que la originan, es que esta práctica social es una forma deseable de vida y no puede ser definida como una forma de explotación sexual, entonces la conclusión lógica es legalizar y reglamentar la prostitución. Si, por el contrario, se considera la prostitución una forma inaceptable de vida, resultado del sistema de hegemonía masculina, vinculada a la dominación patriarcal y que vulnera los derechos humanos de las mujeres al convertir su cuerpo en una mercancía y en un objeto para el placer sexual de otros, entonces se concluye la imposibilidad de su legalización.
El punto de partida ético-normativo, que compartimos quienes escribimos en este monográfico, es que la prostitución es una realidad social que debe ser erradicada porque es fuente inagotable de desigualdad y subordinación para las mujeres que la ejercen y para las mujeres en general [1]. Para ello es necesario distinguir el fenómeno social que es la prostitución del colectivo concreto que son las mujeres prostituidas, pues esta distinción nos permitirá criticar esa realidad social y al mismo tiempo establecer elementos de solidaridad con las mujeres que la ejercen. En otros términos, pondremos en tela de juicio la estructura de subordinación y explotación sexual que subyace a la prostitución y, al mismo tiempo, afirmamos nuestra solidaridad con las mujeres prostituidas.
Naturalización de la prostitución
Uno de los argumentos centrales de este debate hace referencia al estereotipo de que la prostitución es el ’oficio más viejo del mundo’. En el imaginario colectivo está profundamente arraigada la idea de que la prostitución es una realidad que está más allá de lo cultural. Todo fenómeno social para que pueda reproducirse a lo largo del tiempo tiene que estar sometido a procesos permanentes de legitimación. La primera legitimación de cualquier fenómeno social se encuentra en su propia facticidad. El hecho de que haya existido durante largos periodos históricos puede sugerir que forma parte de un ’orden natural’ de las cosas imposible de alterar.
Si, además de existir, también ha sobrevivido a intentos de acabar con esa realidad, como, por ejemplo, la legislación prohibicionista, entonces parece que tiene una fuerza que va más allá de lo puramente social. Uno de los subtextos del imaginario de la prostitución sugiere que está profundamente anclada en algún oscuro lugar de la naturaleza humana. Y éste es, desde luego, uno de los problemas que obstaculizan una posición crítica frente a la prostitución: su naturalización, pues con esos argumentos se coloca a esta práctica social en el orden de lo pre-político. En efecto, si el fundamento de esta práctica social está en la naturaleza, entonces difícilmente podrá ser definida como una institución y, por tanto, interpelada socialmente.
La invisibilidad del cliente
La prostitución es una realidad social cada día más compleja debido tanto al aumento creciente de los actores y procesos involucrados alrededor de esta institución como a los significados e implicaciones ideológicas que derivan de su existencia. En efecto, la prostitución hoy es una gran empresa global, vinculada a la economía criminal, y en la que intervienen muchos actores que se benefician de ese negocio: medios de comunicación, empresarios del sexo, agencias de turismo sexual, proxenetas, narcotraficantes o traficantes de mujeres. Sin embargo, los actores principales, en primera instancia, son las mujeres que ejercen la prostitución y los clientes que utilizan los servicios de estas mujeres.
En el imaginario colectivo, sin embargo, la prostitución está asociada a la imagen de la puta. Y, sin embargo, no hay mujer prostituida sin cliente. ¿Por qué el cliente ha sido invisibilizado en el imaginario de la prostitución? La prostitución, sin embargo, no debe ser definida como el oficio más antiguo del mundo sino como la actividad que responde a la demanda más antigua del mundo: la de un hombre que quiere acceder al cuerpo de una mujer y lo logra a cambio de un precio [2]. Lo que queremos hacer notar es que la figura del cliente ha sido silenciada como si fuese un elemento completamente secundario en esta obra de teatro. Y este hecho es un claro indicador de la permisividad social que existe hacia el prostituidor. De ahí la necesidad de mostrar la asociación entre cliente y dominio masculino, pues solo así podrán visibilizarse las relaciones de poder que están en el origen de la prostitución.
Por eso es necesario resignificar el imaginario de la prostitución y poner a los clientes en el lugar que les corresponde. Es necesario señalar que esos varones son algo más que consumidores y la prostitución no es una práctica inocua sino que, como todas las demás, no puede desligarse de las relaciones de poder que estructuran cada sociedad. En sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición dominante difícilmente podría pensarse que la prostitución es una realidad ajena a las relaciones de poder entre los géneros.
En este sentido es necesario retomar la categoría de patriarcado, pues sin la misma perdería sentido la posición ético-normativa que mantenemos sobre la prostitución. Si prescindimos de esta categoría que da nombre a esa compleja estructura social nos quedamos sin las herramientas intelectuales que hacen posible su comprensión. En efecto, la prostitución, como realidad social, solo se hace legible a la luz de esta estructura sistémica que organiza la sociedad asignando recursos y derechos asimétricamente entre hombres y mujeres.
Consentimiento y coacción en las mujeres prostituidas
Un argumento que aparece recurrentemente en la literatura sobre prostitución y que está muy asentado en el imaginario colectivo es el de la legitimidad de la relación entre la mujer prostituida y el prostituidor, siempre y cuando las mujeres elijan libremente esa actividad. Sin embargo, ¿hasta qué punto las mujeres en situación de prostitución, todas ellas pobres y en algunos países, además, inmigrantes, pueden ser definidas como libres a la hora de elegir la prostitución como forma de vida? Con esta pregunta, queremos señalar que la cuestión del consentimiento es una variable fundamental a la hora de adoptar una posición ética sobre la prostitución.
¿Es un contrato libre, y por ello legítimo, el que establece la mujer prostituida y el cliente? La Modernidad se edificó sobre una nueva relación social, la contractual, y la piedra angular de ese edificio fue el consentimiento. La figura del individuo como sujeto político, la configuración de una nueva clase hegemónica, la burguesía, y la propuesta de un nuevo sistema político, la democracia son los elementos centrales del nuevo mundo. Y es ahí donde precisamente adquiere sentido la categoría de consentimiento. La Modernidad no aceptará la instauración de sistemas políticos ni relaciones sociales que no estén basados en un contrato basado en el consentimiento de sus miembros. No podríamos entender la democracia ni el resto de las relaciones sociales, incluido el matrimonio, fuera del contrato. Ese tipo de relación contractual es históricamente nueva y surge como una conquista frente a las relaciones sociales medievales, basadas en relaciones de adscripción.
A fin de comprender las relaciones sociales que se desarrollan entre el varón prostituidor y la mujer prostituida es necesario hacer una reflexión sobre la naturaleza del contrato y sobre la naturaleza del consentimiento.
Rousseau explica que un contrato firmado por dos partes en la que una de ellas está dominada por la necesidad no es un contrato legítimo. Kant también explica que no se puede ser al mismo tiempo cosa y persona, propiedad y propietario. Estos filósofos sugieren que esos contratos podrán ser legales, pero nunca legítimos porque la capacidad de decisión de quien está dominado por la necesidad vicia ese consentimiento. En esa misma línea, en el siglo XIX, Marx lanzaba una mirada crítica a los contratos establecidos entre un burgués y un obrero, entre un empresario y un trabajador, al poner en cuestión los contratos económicos basados en la necesidad absoluta de una de las partes contratantes. Y de esta argumentación se deriva una conclusión que ha estado en el fundamento de todas las teorías críticas de la sociedad: no puede haber libertad de contrato absoluto en sistemas sociales edificados sobre dominaciones. Ya en el siglo XX, Carole Pateman analiza el contrato entre prostituidor y mujer prostituida como carente de legitimidad, pues esa relación se origina en un contrato sexual sobre el que se edifican las sociedades patriarcales.
Nos interesa señalar que la ilimitada libertad de contrato forma parte del núcleo ideológico más duro del liberalismo y la crítica a esa libertad absoluta forma parte de las señas de identidad de los pensamientos críticos. La idea que queremos subrayar es que la libertad y el consentimiento de las mujeres que llegan a la prostitución son reducidos, pues están limitados por la pobreza, la falta de recursos culturales, la escasa autonomía y en muchos casos por el abuso sexual en la infancia. Y para que todo ello adquiera sentido hay que señalar que esas realidades están inscritas en el marco de sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición de hegemonía sobre las mujeres.
Los análisis que intentan justificar la prostitución como un contrato legítimo se apoyan en argumentaciones funcionales al neoliberalismo, para cuya ideología los contratos no deben tener límites. Los autores y autoras que defienden la legitimidad de ese contrato fundamentándolo en la voluntad del individuo, se olvidan que libertad y voluntad no coinciden en muchas ocasiones.
Para concluir, la prostitución como práctica social que consagra la explotación sexual sólo puede ser combatida con más libertad y más igualdad para las mujeres que se ven obligadas a ejercerla y todo ello en el marco de los derechos humanos.
[1] CARRACEDO BULLIDO, ROSARIO, "Feminismo y abolicionismo", en Crítica nº 940 (Madrid), 2006; pp. 37-41. [2] FERNÁNDEZ OLIVER, BLANCA, "La prostitución a debate en España", en Documentación Social, nº 144 (Madrid), 2007; p. 89.

jueves, 16 de enero de 2014

Sólo depende de tí





Hace meses vemos en nuestras teles el nuevo anuncio de Vaginesil, producto milagroso donde los haya capaz por el mismo de producir que la mujer busque las relaciones que hasta que encontró el ungüento no quería.

Señores y señoras publicistas, seguro que habrá problemas médicos en algunas mujeres que les incapacite una lubricación normal,  pero el lema es DEMOLEDOR  "Sólo depende de ti". Ay, ay del partenaire nada, ni hablamos, anunciar un lubricante femenino volcando la culpabilidad de las mujeres en las relaciones sexuales que obviamente es cosas de dos es perpetuar la cultura imperante.
Señores hay que trabajar un poquito y quizás ( lo más probable) no haga faltan productos externos para que pueda ser consumada la relación. Por otra parte la pregunta es ¿sino lubrica como disfruta?

Recogemos un anuncio satírico que encontramos en la red sobre las mujeres del anuncio que encarna la paradoja de la cultura patriarcal.


martes, 14 de enero de 2014

Caso Carioca; La trata, sus victimas, victimarios y la sociedad que mira a otro lugar.


Sólo si eres la directora de un programa de máxima audiencia y tienes conciencia de lo que le ocurre a la otra, das autorización para ocupar un largo espacio en tu programa y emites este riguroso reportaje de la absoluta desprotección de las victimas de trata. 

El ‘caso Carioca’ evidencia que España es incapaz de proteger a las víctimas de trata
Las víctimas denuncian desprotección absoluta cinco años después de iniciarse la investigación mientras el principal imputado salió en libertad hace tres meses

NICOLÁS CASTELLANO 14-01-2014
De las 14 testigos protegidos del caso, cinco están fuera de España. Tres de las mujeres que prestaron declaración, entre ellas la que destapó la trama, fueron expulsadas a Brasil a pesar de contar una orden judicial de ‘inejecución de expulsión’. “Todavía tengo miedo, si arriesgas la vida para colaborar en un caso como éste, tienes que tener protección”, denuncia una de las testigos.

Sin salida y con miedo. Así vive Josefina (nombre ficticio) desde que junto a otras víctimas denunció a la mayor red de trata de mujeres jamás desmantelada en España, conocida como ‘caso Carioca’. Josefina, brasileña, no teme sólo que alguien vinculado a la trama pueda localizar y hacerles daño a ella y a su hija, sino los efectos que las decisiones de la Administración española están teniendo en sus vidas y que se resumen en una palabra: desprotección.
Sin salida y con miedo. Así vive Josefina (nombre ficticio) desde que junto a otras víctimas denunció a la mayor red de trata de mujeres jamás desmantelada en España, conocida como ‘caso Carioca’. Josefina, brasileña, no teme sólo que alguien vinculado a la trama pueda localizar y hacerles daño a ella y a su hija, sino los efectos que las decisiones de la Administración española están teniendo en sus vidas y que se resumen en una palabra: desprotección.

Josefina y su hija viven en un limbo jurídico que les impide hacer vida normal. “No entiendo por qué si he colaborado con la justicia no me ayudan a conseguir los papeles de la niña. Yo me estoy arriesgando, sigo prestando declaración si hace falta, pero pese a que llevo casi tres años peleando para que le den los papeles, ella sigue ilegal y la podrían expulsar en cualquier momento. Las dos solicitudes que he presentado, han sido denegadas. Si la envían a Brasil, me iré con ella, me dará igual el caso, porque ella es lo más que me importa. Nos prometieron muchas cosas pero sólo nos dieron los papeles por un año. Nada más”, cuenta.

La reforma de la ley de Extranjería establece que una víctima de redes de trata tiene derecho a protección inmediata mediante un permiso de residencia de cinco años. Además la legislación internacional considera que los hijos de una víctima de trata también lo son, por lo que por extensión, también deberían recibir dicho permiso. “Se demuestra que las administraciones no están preparadas para responder ante la mayor red de trata desmantelada jamás en España”, aseguran fuentes de la investigación.

La documentación de Josefina y el resto de víctimas además no ha estado vinculado a esta condición. “Nuestra renovación de los papeles depende del trabajo nada más, si cotizas y tienes contrato renuevas, si no nada. Las compañeras que no tenían contrato o estaban en paro no han podido renovar los papeles y se han ido a Brasil”, asevera.

La situación es tal que cinco de las 14 testigos protegidos del caso, están fuera de España. La mujer que destapó la trama, la principal testigo, fue expulsada por la Policía Nacional a Brasil cuando el caso estaba aún bajo secreto de sumario. “Se la querían quitar de en medio, se tomaron muchas molestias para ser supuestamente sólo una expulsión administrativa por no tener papeles, pero nada más detenerla le preguntan por un guardia civil que es precisamente uno de los investigadores, es decir sabían perfectamente que ella estaba dando información y por eso la expulsaron de España” asegura su abogado. Al conocer el caso, la jueza exigió que se la trajera de vuelta y una vez aquí se practicó con ella una prueba anticipada. Una vez en España se tramita su permiso de residencia, el proceso se dilata durante mucho tiempo y regresa a Brasil. Finalmente la autorización de residir en España le llega cuando ya estaba en su país de origen. El abogado que la representa solicita que se le de la tarjeta de residencia a través de un consulado de España en Brasil pero el ministerio del Interior de momento se niega. La jueza ha exigido que se documente a esta testigo desde hace cerca de 2 años pero el Ministerio de momento hace caso omiso. A esto hay que añadir el caso de otra testigo que contaba con una orden de inejecución de expulsión y que además ya tenía residencia legal en España. Hace un viaje a su país y vuelve con la tarjeta caducada. A pesar de que en la base de datos de la Policía les consta su “inexpulsabilidad” la devuelven a su país como un rechazo en frontera.

Fuentes de la investigación confían en contar con la presencia en el juicio de las principales testigos pues incluso algunas de las que están fuera de España, estarían dispuestas a volver para declarar. En todo caso la jueza ha realizado 12 pruebas preconstituidas.

Josefina aguanta en España. Después de muchas semanas de sopesarlo, acaba aceptando contar su situación en una entrevista a la Cadena Ser. Lo hace en un pueblo cualquiera de España que no podemos desvelar. Sólo un dato: está lejos de su temido Lugo, donde se ubicaba el Club en el que trabajó explotada por la red que dirigía Adán. Uno de esos clubes el Queens, estaba ubicado en una antigua quesería, sobre unos terrenos propiedad de un funcionario municipal, donde todo el mundo sabía lo pasaba pero todos callaban.

La falta de protección y ayudas no han mermado su deseo de contribuir a que se haga justicia con quienes las explotaron, les exigieron el pago de deudas de entre 3.000 y 6.000 euros e incluso las maltrataron. Además, desea que su hija siga recibiendo educación aquí. Tampoco tiene mucha más opción. De irse, tendría que abandonar aquí a la menor. “No hay salida ninguna. No tiene NIE(número de identificación de extranjeros), no tiene permiso de residencia, así que no puede viajar. Ni siquiera sale de casa por miedo a que la policía la detenga y la expulse. Hasta el bonobus lo tiene a mi nombre. Vive encerrada, lleva una vida de prisión. Tiene problemas para todo, a nivel administrativo en el Instituto, si por ejemplo tienen que hacer un viaje en el Instituto ella no puede ir. Así lleva casi 2 años”, relata Josefina, que ha presentado una queja al Defensor de Pueblo al respecto y ha trasladado su situación a la jueza que lleva el caso.

“Todavía tengo miedo. Si ahora ni siquiera cuento con la justicia para obtener la documentación de mi hija, ¿cómo me puedo fiar de que me van a dar una protección cuando estén (todos los imputados) en la calle y ya haya pasado el juicio? Yo di testimonio, pruebas, la deuda que me exigieron pagar, las condiciones en las que estuve en el club, me puse a disposición de la justicia y declaré. Si arriesgas la vida para colaborar en un caso como éste tienes que tener una protección”, afirma.

Pánico a las represalias

La red del caso Carioca explotaba a mujeres en su mayoría de Brasil pero también de la República Dominicana, Colombia, Ecuador o Paraguay. José Manuel García Adán, el principal imputado, “daba palizas monumentales a las chicas, palizas a diestro y siniestro”, según denuncian las víctimas, que no podían salir del club y eran obligadas a trabajar durante 14 horas seguidas, quedando exentas sólo el primer día de regla y en algunos casos eran amenazadas con maleficios de santería.

“Nos dicen que no va a pasar nada pero sí que pasa. La que conviví durante casi un año con él fui yo, sé el genio y el carácter que tenía. Después de la denuncia, no va a salir de la cárcel y perdonarlo todo”, teme.

En libertad desde hace tres meses, Adán esperó tres años para ofrecerse a declarar ante la jueza y contarlo todo “tirar de la manta y contarlo todo sobre políticos y empresarios a cambio de que le den la custodia de su hija” aseguran fuentes de la investigación que precisan que la jueza se negó a entrar en chantajes.

Alicia (nombre ficticio) es otra de las mujeres que está colaborando con la investigación. “Me enteré de que la jueza estaba buscando testimonios y yo misma la llamé para contarle lo que sucedía. Fui dos veces a declarar”.

“La gente piensa que es un trabajo fácil, que se gana dinero fácil pero no, es el peor trabajo que hay en el mundo. Aguantas borrachos, drogados, de todo, y aguantar todo eso y no poder tener una tranquilidad… Yo no era libre, vivía en un piso y me llevaban y traían al club, pero me tenían bien controlada en todo momento para que no me fugase” afirma en un breve encuentro en otro punto de España. No para de mirar a todas partes porque teme que “la gente de José Manuel “ pueda aparecer para amenazarla en cualquier momento.

“Lo que preocupa a todas horas es el juicio. El que tiene poder y dinero puede hacer lo que le da la gana. Ellos también tienen familia como nosotros, alguien puede hacernos algo mandados por ellos. No niego que me da mucho miedo que se quieran vengar por ellos según sea el juicio, la sentencia”, relata Alicia, que tuvo como cliente a uno de los policías imputados, según ha sabido después.

“Me parece muy mal (que José Manuel esté en la calle) porque no deja de ser un peligro. Salimos a la calle con miedo, si llevamos mucha ropa o si cambiamos el tinte del pelo o los peinados… es por miedo, para que no nos reconozcan, por miedo a él y a los suyos. Él ya tiene las manos manchadas pero puede mandar a alguien”.

Policías y guardias civiles imputados

El caso Carioca ha destapado la incapacidad de la Administración española para asistir a las víctimas de trata y lo inútil que puede resultar la ley de testigos protegidos cuando están imputados policías o guardias civiles.

Un ejemplo: las víctimas tienen que recoger las tarjetas de residencia en comisarías donde residen, con lo que se facilita a los policías imputados localizar a las chicas. Cabe recodar que el inspector jefe de extranjería de Policía Nacional en Lugo, uno de los principales imputados, llegó a hacer un informe sobre sí mismo y fue a entregarlo en persona a la jueza. Finalmente fue cesado.

Fuentes de la investigación denuncian muchas carencias en la protección de las víctimas de trata. Falta de medios para garantizar la subsistencia a las víctimas. “Se está vendiendo humo” sobre la protección a las víctimas, en realidad la ley es muy restrictiva para dar permisos de residencia a víctimas de trata. Sin permiso de trabajo y residencia ni otros medios específicos, como casas de acogida, al final no tienen salida. Al no tener alternativas acaban volviendo a ejercer la prostitución.

La falta de coordinación entre instituciones, juzgados y organizaciones no gubernamentales supone que finalmente estas mujeres tengan muchas dificultades para acceder primero al permiso de residencia -en el que caso que lo necesiten- o alguna medida de protección-desde pisos de acogida a ayudas económicas de subsistencia mientras consiguen salir de la prostitución-.

La falta de formación policial genera que “muchos agentes se tomen a las mujeres como simples objetos, las tratan como prostitutas que no tienen derecho a nada y si encima han acusado a algunos de sus compañeros como en este caso, les acaban poniendo muchas dificultades cuando no coaccionándolas para que se vayan de España o directamente las expulsan como ha pasado con varias de las testigos” explica una abogada experta de redes de trata”.

Una investigación minada

A una de las víctimas los propios guardias civiles comisionados para la investigación le pagaron una noche de hotel de su bolsillo. Esa joven tenía que declarar ante la jueza, había llegado desde fuera de Galicia pero “nadie dio un recurso de acogida en Lugo, la concejal llega a decir que la lleven al albergue de los ” sin techo”, aclara el abogado que la representa.

A otras víctimas , estos guardias comisionados para la investigación, les han tenido que pagar de su bolsillo la compra de teléfonos móviles para poder mantener el contacto con ellas de cara al próximo juicio.

Esta actitud de los agentes investigadores les ha granjeado el rechazo de muchos de sus compañeros de la comandancia del instituto armado en Lugo “Les rallaron los coches en el aparcamiento del cuartel, les reventaron la puerta del despacho de la policía judicial intentando buscar documentos” denuncia un letrado con acceso al sumario.

Según este abogado “tanto a los guardias civiles como a la jueza les han llegado a realizar seguimientos, algunos coches de la brigada de información seguían a la magistrada y a los comisionados de la Guardia Civil, por ello la jueza llegó a abrir diligencias y pidió explicaciones, pero quedaron en nada porque hay muchos peces gordos implicados que no quieren que se llegue el fondo de la investigación” denuncia este letrado.

El propio José Manuel García Adán no ha dejado de amenazar , de hecho a uno de los investigadores le espetó en medio de los pasillos de los juzgados de Lugo “tú vas a pagar con tu propia sangre”. A esto hay que añadir que según los propios testigos “hemos estado recibiendo amenazas de policías amigos de los imputados” .

Carencias en la atención a las víctimas de trata

El ejemplo más escandaloso de la falta de protocolos para actuar en estos casos se vivió en octubre. Ese día se evidenció la increíble falta de colaboración de la administración central con la jueza que instruye el caso. La magistrada había solicitado que a José Manuel García Adán se le colocara una pulsera telemática para controlar por GPS que no se acercara a las más de 160 víctimas sobre las que tiene orden de alejamiento. La Delegación del Gobierno para la violencia de Género “se negó inicialmente a autorizar esa pulsera porque considera que no se trata de un caso de violencia de género”, explican fuentes de la investigación. Sólo después de que se pidiera amparo hasta al Defensor del Pueblo y de la apertura de una investigación por parte de esta institución, finalmente a 1 hora de la puesta en libertad, y después de que la jueza advirtiera de que si no se autorizaba la pulsera solicitaría como medidas de protección la puesta en disposición de 2 policías como escolta por cada chica sobre la que pesa orden de alejamiento, sólo después de eso llegó la autorización desde Madrid para que se colocara la pulsera.

Según una experta internacional en estos casos, el caso Carioca “ha puesto en evidencia al estado español. La necesidad de formación de Cuerpos y fuerzas de seguridad del estado a la hora de identificar e investigar la trata, siendo España puerta de entrada y uno de los lugares donde más se explota a las mujeres de toda Europa”.

Si bien es cierto que es una investigación muy compleja, ya que tomar declaración en tiempo record a un número enorme de víctimas no es sencillo “lo que queda demostrada es la necesidad de cooperación entre policías, ONG especializadas para recoger a las declaraciones, etc para que las victimas no cuenten su historia de manera fría a un policía en poco más de una hora siguiendo un cuestionario tipo” señala esta experta que recuerda además que” muchas de las víctimas habitualmente no son conscientes de ser víctimas de trata”.

Las propias cifras del Gobierno muestran esas carencias. Según los datos que sobre 2012 constan en el “IV informe de seguimiento del plan integral de lucha contra la trata”: de las 976 víctimas con fines de explotación sexual detectadas ese año, había 377 en situación irregular. A todas se les ofreció periodo de reflexión, sólo 81 se acogieron a él y se concedieron a penas 60. “Aquí está el error, la cantidad de víctimas de trata perfectamente identificadas que se quedan por el camino y que no reciben ningún tipo de protección, si bien la policía ha mejorado los mecanismos de identificación como puede ser que a pesar de apreciar indicios de víctimas de trata y después se le niega, ahí pasado algo” explica una experta en trata. Del informe de ese año se observa que se concedieron sólo 66 autorizaciones de residencia. “Si de 377 víctimas de trata identificadas sólo conceden finalmente 66 autorizaciones, ¿cuántas se quedan por el camino? Y a esto hay que añadir que el procedimiento se alarga mucho en el tiempo y quedan muchos meses desprotegidas y sea imposible que encuentren un trabajo si no tienen rápidamente el permiso de residencia” denuncia esta letrada. Hay muchos casos de ONG que intentan ayudar a normalizar la situación de estas mujeres pero se encuentran con el muro de la lenta burocracia.

Ya, el Defensor del Pueblo, en su informe monográfico sobre trata que se presentó a las Cortes en octubre de 2013 llamaba la atención sobre las carencias que siguen existiendo en el sistema para atender a las víctimas. En esa actualización de su dossier sobre trata se denuncia la falta de intervención efectiva de las ONG especializadas en el proceso de identificación, que se limita el papel de las ONG a la asistencia a las víctimas pero se olvida que para que una víctima pueda dar su testimonio sobre una red difícilmente lo hará ante un policía sin la asistencia de un experto o experta de una ONG sobre trata. Además señala que la protección a la víctima se esté condicionando sólo a si colabora con la justicia, algo que el Consejo de Europa ya criticó a España.

El caso Carioca, en cifras

Un total de 440 mujeres han sido identificadas como testigos, víctimas de trata y explotación sexual en el caso Carioca según fuentes de la investigación.

De ellas,180 no han sido localizadas aún en España, aunque estén identificadas detalladamente por loes testimonios de otros testigos. No obstante a 230 víctimas se les ha recibido declaración judicial.

Hay pruebas de que en los 5 clubes investigados de la provincia de Lugo hay 150 mujeres que han venido a España con deuda (víctimas de trata). De hecho , se ha constatado que unas 40 mujeres contrajeron una deuda en España con sus proxenetas en esos mismos clubes (para ir a su país a ver a su familia, para mandar un dinero, para atender a sus necesidades sanitarias, etc.) que luego tenían que “devolver” a los jefes de la red.

Al margen de las mujeres relacionadas con los clubes investigados, existen pruebas sobre 80 mujeres que han venido a España con deuda a otros clubes distintos de España y que acabaron apareciendo en la investigación del ‘caso Carioca’.

Unas 40 mujeres reconocen haber pasado por el pasillo del Aeropuerto de Barajas cuyo “vigilante” se relaciona en la Operación( las mujeres recibían instrucciones para pasar siempre por la ventanilla concreta donde siempre estaría de guardia alguno de los policías imputados que nunca pondrían impedimento a que entraran en España)

En la investigación también quedad constatado que hubo en torno a 30 mujeres a las que se les prorrogó la estancia legal (de 3 meses para turista con la que llegaron), por parte de los responsables de Extranjería (o quienes se hacían pasar por tales) a cambio de un precio (300-600 euros)

Se han regularizado entre 50 y 60 mujeres en virtud del beneficio que concede la Ley de Extranjería a las víctimas de trata y a los colaboradores contra redes organizadas. Se les ha suspendido la orden de expulsión vigente a 100 mujeres, aproximadamente, por los mismos motivos.  


Hay 14 testigos protegidas en sentido procesal estricto

viernes, 3 de enero de 2014

¿Hoy pasaría esto en España?

Futbolistas  belgas afinan puntería en glúteos de mujeres: Indignación y severas críticas por machismo



La liga local de Bélgica comienza este fin de semana y los jugadores del Royal Antwerp no encontraron nada mejor que calentar el ambiente con un vídeo que lejos de hacerle un bien a la imagen del equipo, instaló una polémica internacional.

Se trata de un vídeo en el que los futbolistas del Royal Antwerp afinan su puntería  utilizando mujeres como blancos, algo hasta ahora  totalmente desconocido.

Y claro, utilizar mujeres como blancos de puntería no es lo más formal que puede haber. De hecho, dicha práctica fue asimilada de mala manera por la prensa local, internacional y también por los hinchas, quienes  consideraron el vídeo como una oda al machismo y a la denigración de la mujer.