domingo, 24 de agosto de 2014
La prostitución: aportaciones para un debate abierto. Beatriz Gimeno (Revista trasversales, mayo 2008)
La regularización de la prostitución como un trabajo más o la lucha por la
abolición se ha convertido en los últimos años en un asunto que ha dividido en dos
mitades irreconciliables al movimiento feminista, no tanto al resto de la sociedad, que
suele asumir la opinión de los medios de comunicación mayoritarios o de los políticos
que los representan. El debate dentro del movimiento feminista ha alcanzado niveles de
tal virulencia que es imposible llegar no ya a un acuerdo, sino siquiera a escuchar los
argumentos de la otra parte. Entrar en el debate, como yo misma he intentado a veces,
con buena voluntad, reconociendo que algo de razón deben pueden llevar incluso las
oponentes, intentando no descalificar, reconociendo que feministas somos todas, es
imposible. El debate te termina arrastrando hasta la imposibilidad de presentar
argumentos que la otra parte siquiera escuche y mucho menos se preste a reflexionar. Y
sin embargo, como todo debate, éste mucho más que otros necesita una buena dosis de
reflexión y calma. Y lo necesita porque pocos debates políticos e ideológicos son tan
complejos y mezclan cuestiones tan diferentes y tan contradictorias.
Nadie discute que cuando hablamos de prostitución hablamos de miseria y de
dolor. Y en principio todas estaríamos de acuerdo en buscar la manera de aliviar la
miseria y el dolor de estas mujeres. El problema que se plantea es si esa miseria es
distinta por algún motivo a tantas miserias que produce nuestro mundo. Y si no lo es -y
quizá no lo sea- ¿por qué otorgarle esa centralidad a la prostitución? La diferencia es
que el debate sobre si la prostitución se legaliza o no está aquí y hay que posicionarse en
este momento; es ahora cuando tenemos qué decidir si aceptamos que la prostitución se
convierta en un trabajo más o luchamos por erradicarlo. En mi opinión, en general, el
debate se centra en cuestiones que pasan por encima de los factores estructurales que no
suelen tenerse en cuenta pero que creo que son imprescindibles. Remitirnos a estos
factores puede parecer frío cuando estamos hablando de la vida concreta de mujeres que
sufren pero es que de eso se trata. Estamos hablando de la vida de todas las mujeres. La
prostitución somos todas (y todos). Comencé a pensar de forma diferente en la
prostitución a raíz de una conversación con una conocida antropóloga, partidaria a
ultranza de la legalización. Yo hice el siguiente comentario: “A mí lo que me preocupa
es el impacto que la prostitución pueda tener en legitimar e incluso reforzar la
sexualidad masculina hegemónica”. La contestación de ella fue: “¿Qué me importa a mí
la construcción de la sexualidad masculina?” En ese momento creo que me hice
abolicionista porque siempre he pensado que o la izquierda (y el feminismo como
movimiento de izquierda) se caracteriza por la resistencia a ultranza al olvido estructural
al que el neoliberalismo pretende conducirnos, o dejará de existir ninguna posibilidad de
resistencia.
La prostitución ha pasado de ser algo relativamente simple de entender a algo
mucho más complejo en donde se mezcla la globalización capitalista, el crimen
organizado, la pobreza globalizada, el sur pobre y el norte rico, el patriarcado, la cultura
del consumo, el sujeto deseante como protagonista de la historia, el pensamiento débil o
líquido -en palabras de Baumann- la desaparición de la ética política y su sustitución
por una orgía inacabable de deseos, -en palabras de J. A Marina-, la trata internacional
de personas, los movimientos migratorios, la feminización de la pobreza, el concepto
liberal de “elección y autonomía” frente al concepto social; el descrédito absoluto de
cualquier ética relacionada con la sexualidad, la (re)construcción patriarcal de la sexualidad y del deseo, la reacción del patriarcado a los éxitos del feminismo, las
consecuencias sociales de la sexualidad, las nuevas relaciones entre lo privado y lo
público…manejar todo esto al mismo tiempo es prácticamente imposible y cualquier
discusión se termina limitando a uno o dos conceptos y obviando a los demás. Para
enfrentarse a todo esto tendremos, como dice Celia Amorós que reciclar y volver a
combinar dos tradiciones feministas clásicas: el feminismo radical y su énfasis en la
política sexual del patriarcado y el feminismo socialista y su énfasis en la explotación
capitalista. Pero como ella misma dice, este fenómeno de la prostitución no es algo
único, sino la cabeza de una medusa al que nos enfrentamos sin saber por dónde
empezar a cortar. Ante esta cabeza de medusa sólo cabe aquí una aproximación parcial
que plantee preguntas y que proponga reflexiones.
Una de las cosas que más me llama la atención del debate es la debilidad de
algunos de los argumentos utilizados tanto en un campo como en el otro. No digo que
no se utilicen argumentos complejos, pero la mayoría de los que se usan en los debates,
en los medios de comunicación, entre los políticos son de una simpleza extraordinaria y,
por lo que a mí respecta, me gustaría llamar la atención sobre algunos de ellos e incluso
sobre algunos de los que se utilizan en, digamos, mi propio bando. Estos me preocupan
porque me parece que no son los adecuados para convencer o hacer reflexionar a
quienes tengan dudas legítimas y bienintencionadas. Por ello me planteo hacer aquí un
breve análisis de los argumentos, tanto de un bando como del otro, tratando de ser justa
y de no dejarme llevar por la simplificación y posicionándome muchas veces en contra
de lo que, en teoría, serían mis propios argumentos pero que me parecen de una
debilidad extrema.
1-La cuestión de la agencia y de la libertad de las mujeres. Nadie puede elegir ser
prostituta si no es bajo un proceso de extrema alienación, si no queremos que lo sean
nuestras hijas no debemos querer que lo sea ninguna mujer. O bien, las mujeres tienen
derecho a decidir lo que quieren hacer con sus cuerpos. Estoy convencida que en un
contexto de neoliberalismo extremo como el actual, escoger ser prostituta es una
decisión tan racional como otra. Por supuesto que de poder elegir verdaderamente quizá
nadie quisiera ser prostituta, pero también resulta difícil que alguien elija limpiar
escaleras por un sueldo de miseria y cualquier mujer preferiría que su hija no tuviera
que hacerlo. ¿Qué es lo que pueden elegir verdaderamente los pobres? Lo que las
mujeres inmigrantes quieren es salir de la pobreza y sacar de ella a sus familias; si la
prostitución se lo hace más fácil y rápido algunas lo preferirán a otras opciones. Pero
naturalmente aquí no hay que perder de vista que nos estamos moviendo dentro de una
concepción neoliberal del concepto de “elección” que no sólo afecta sólo a la
prostitución. Y de un concepto de alienación y de desaparición de la ética política difícil
de comprender para muchas de nosotras. No puedo aquí dejar de poner un ejemplo que
a mí me impresionó profundamente: Mi hermana es profesora de un instituto de
enseñanza media y me contó que hace unos meses desarticularon una red en la que
chicas de 14-15 años hacían felaciones a los chicos a cambio de teléfonos móviles de
última generación. Las nuevas alienaciones son el consumo, la necesidad de posesión
inmediata, la sexualidad como una mercancía intercambiable y que tiene el valor que se
consiga darle etc…pero esas nuevas formas de alienación tienen que ver con el
capitalismo y no exactamente con la prostitución.
2- Las cifras de mujeres que la practican voluntaria u obligatoriamente. En los
debates de esta naturaleza suelo estar en contra de dar cifras porque éstas son siempre
manipulables, difíciles de comprobar, dependen de muchos factores y cada bando da las
que quiere. Las cifras no convencen más que a los convencidos. Baste decir que en los
últimos meses las partidarias de la legalización han declarado que el 5% de las mujeres son engañadas y las partidarias de la abolición que el 5% la ejercen voluntariamente.
Este no es un problema de cifras, sino un problema social, estructural y político. El
sufrimiento es único en cada ser humano.
3- La prostitución está relacionada con e incentiva la trata de personas. Por
supuesto que esto es así, negarlo no tiene sentido, pero es la globalización capitalista y
no sólo la demanda de la prostitución la que organiza este tráfico. Es lo que Celia
Amorós denomina La pinza patriarcal. Los mercados globalizados exigen mujeres
pobres para cubrir los puestos que las occidentales hemos abandonado: servicios
sexuales en cualquier condición, servicios domésticos, servicios de cuidado a ancianos y
dependientes. Los hombres utilizan los servicios sexuales, pero las mujeres de los países
ricos hemos puesto a mujeres pobres allí donde no hemos sido capaces de repartir el
trabajo o de socializarlo. Es aquí donde las cifras tienen importancia, pero desde un
punto de vista de izquierdas: millones de personas son desplazadas, traficadas,
vendidas, compradas, cosificadas por un sistema económico depredador que hace que
sus vidas no valgan nada y que no tengan ninguna posibilidad real de elección sobre
nada.
4- La prostitución es una forma de esclavitud o bien una forma de
empoderamiento. Es realidad es ambas cosas. La miseria y la explotación es una forma
de esclavitud, pero en determinadas circunstancias como dice Dolores Juliano, la
prostitución puede empoderar a las mujeres. No hay que asombrarse. Las mujeres están
acostumbradas a buscar y crear ámbitos de influencia y redes de solidaridad casi en
cualquier contexto por opresivo que parezca. En el pasado evidentemente, sin ninguna
opción profesional ni personal, la prostitución podía ofrecer un ámbito de autonomía En
la actualidad algunas de ellas, viviendo en culturas machistas, obligadas a casarse
jóvenes, a tener relaciones sexuales no deseadas con sus maridos, a tener hijos, a
trabajar por nada de sol a sol, a ver a sus hijos morirse de miseria… ¿cómo no van a
encontrar en la posibilidad ganar algún dinero una cierta manera de empoderamiento?
Obviamente no es verdadero poder, sino alivio de la miseria y búsqueda de alguna
posibilidad de gestionar la propia vida. Como tal estrategia es válida.
5- La prostitución es un mal en sí misma porque el sexo no debe venderse bajo
ninguna circunstancia o bien es un asunto privado y cada cual vende lo que quiere.
Me asombra cómo de de una manera misteriosa, la sexualidad, un asunto político por
excelencia para el feminismo ha pasado, sin más explicación a considerarse privado por
el feminismo proregularización; aquí sería necesaria una explicación que nunca se da. Si
no es un asunto privado, estonces es un asunto político y por tanto estructural del
sistema de género. La prostitución no afecta solo a las prostitutas, sino a todas las
mujeres porque confirma y consolida una determinada manera de construir y
comprender la sexualidad a la que el feminismo se opone. De ahí la necesidad de volver
al feminismo radical, para volver a situar la sexualidad masculina en el lugar que le
corresponde en la lucha contra la desigudald de género.
6-Las partidarias de la abolición son herederas de una moral sexual tradicional,
antigua, reprimidas sexuales etc., conservadoras. Esta acusación, ridícula, proviene
de ciertas alianzas, también ridículas y desde luego terribles entre la derecha
conservadora y un grupo de feministas en EE.UU. Tiene que ver con la tradición
puritana anglosajona y no tiene nada que ver con la lucha llevada a cabo en Europa
donde no está de más recordar que ha sido el feminismo quien más ha luchado por el
derecho de las mujeres al placer sexual, contra la familia, por la libertad sexual, por la
separación entre sexualidad y reproducción etc. En realidad la derecha no quiere abolir
la prostitución (ya que siempre la ha usado) lo que quiere es que no se vea y que
continúe siendo un estigma. En todo caso, con la derecha, ninguna alianza, nunca. 7- La prostitución no es una cuestión de género. No hay duda de que lo es y no se
puede comparar a las mujeres dedicadas a la prostitución con los hombres que se
dedican a lo mismo, porque no es lo mismo. Los hombres dedicados a la prostitución
pueden también ser víctimas de determinada explotación pero no lo son en la misma
medida, ni lo son de la explotación de género. Por eso me parece un error decir que la
prostitución masculina es también una cuestión patriarcal. No lo es. Además de la
diferencia incomparable en las cifras de unos y otras, los hombres que se dedican a la
prostitución no son traficados, ni explotados, ni tienen chulos, ni son encerrados, ni
vendidos de un propietario a otro. Simplemente porque a los hombres, se quiera o no se
quiera, no se les puede cosificar; eso es un axioma patriarcal.. Si se trata de chaperos
para prostitución homosexual el estigma recae sobre el cliente y también el riesgo.
Hablar de las mujeres que utilizan la prostitución es una estrategia para “sacar” el
problema del ámbito del género y presentarlo como simétrico. La idea de un gigoló
cenando con una mujer rica con la que luego tiene relaciones sexuales en las que él hace
su rol masculino tradicional y ella el suyo femenino, no tiene sentido. Si fueran casos
simétricos el problema es conseguir, como dice Sheyla Jefrreys, a millones de hombres
que se ofrezcan semidesnudos, que se sometan a todo tipo de situaciones degradantes y
que dejen que las mujeres les penetren con enormes dildos por el ano o la boca. Insistir
en la simetría de la situación entre hombres y mujeres dedicados a la prostitución es
fácilmente desmontable.
7- Lo progresista es apoyar la legalización. Tengo que reconocer que para mí este es
el punto más sorprendente. Supongo que tiene que ver con que vivimos en un mundo en
el que el “sexo ha sido revelado” como significante universal pero que, al mismo
tiempo, se intenta vender (justo para poder venderlo) como estigmatizado, liberador etc.
y que la gente de izquierdas lo defiende como reacción al puritanismo anterior. No
puedo entender por qué las personas progresistas han renunciado a hacer un análisis
político de la sexualidad y a negarse a considerar la construcción social que subyace a
dicha práctica (la violencia simbólica de Bourdieau) La resistencia a nombrar la
prostitución como un asunto político es la resistencia del patriarcado a visibilizarse. Lo
que me resulta ininteligible del todo es cómo personas de izquierdas apoyan, en este
caso, no a las prostitutas, sino a las multinacionales del sexo que son quienes dirigen el
negocio y que serían los principales beneficiarios de la legalización (el segundo negocio
del mundo). Un negocio formado por traficantes de personas, mafiosos y, en España,
concretamente partidos de extrema derecha. Estamos ante el único negocio del mundo
en el que los empresarios afirman luchar por conseguir derechos laborales para sus
trabajadoras. ¿A nadie de izquierdas le extraña esto? El problema es que la izquierda ha
asumido de manera acrítica cierta noción liberal del sexo como necesidad física y por
naturaleza liberadora y por eso le ha resultado imposible reconocer que al clarificar
nuestras necesidades sexuales estamos definiendo nuestras individualidades y la
situación que ocupamos en el sistema de género. El capitalismo ha acabado con casi
cualquier posibilidad de pensar en términos de responsabilidad individual, lo único
importante es satisfacer los deseos y si son sexuales entonces no es progresista poner
ningún freno.
8- Dividir a las mujeres en putas y vírgenes es una estrategia del patriarcado para
dividir a las mujeres. Hay que acabar con el estigma. Como dice Amelia Valcárcel
no resignifica quien quiere, sino quien puede y las mujeres y menos las prostitutas no
pueden. Entre otras cosas porque el estigma es necesario para el mantenimiento de la
prostitución. Muchos de los llamados clientes buscan la prostitución precisamente para
transgredir las normas sobre el cuerpo de las mujeres. Hay estudios que demuestran que
es precisamente la sensación de peligro y de estar haciendo algo prohibido lo que motiva a muchos clientes. En todo caso, jamás seremos las mujeres, y menos las
prostitutas, las que puedan resignificar la prostitución. Además, está demostrado que
cuando se legaliza a una parte, la división se produce entre las legalizadas y las
inmigrantes no legalizadas y casi esclavizadas.
9- Hay que acabar con la hipocresía y la doble moral. De acuerdo. Pero son los
clientes los que mantienen la doble moral: sus mujeres en casa y las putas fuera. Son las
partidarias de la regulación las que admiten que su trabajo es un trabajo especial y que
requieren barrios especiales, lejos de los colegios y de los vecinos. Yo no estoy de
acuerdo en absoluto. Es más, eso me parece terrible. Las calles no hay nunca que
limpiarlas de las víctimas que la injusticia produce. La miseria hay que combatirla,
jamás que esconderla.
10- Hay que escuchar a las prostitutas. Sí, pero a todas. Evidentemente solo tienen
acceso a la voz pública una minoría. Las esclavizadas, encerradas, dependientes de los
proxenetas etc., no tienen capacidad de palabra y, probablemente, si hablaran no
volverían a trabajar. Hay muchas mujeres que han sido prostitutas y que trabajan por la
abolición. A esas o no se las escucha o su voz se descalifica.
11-Es un trabajo normal, hay que darles derechos laborales para protegerlas. No
es un trabajo normal y ellas mismas lo reconocen. Los empresarios no quieren darles
derechos, quieren estar ellos a salvo de la policía y amparados legalmente. No se
defienden los derechos de estas personas, sino los de los empresarios que quieren que
ellas se den de alta como autónomas, lo que en teoría ya podrían hacer. Es posible darles
derechos básicos sin necesidad de legalizar la prostitución. Legalizar la prostitución es
legalizar el negocio. ¿La legalización acabará con el proxenetismo? No, la experiencia
demuestra que crecerá y se hará más fuerte. Para que sea un trabajo defendible desde el
punto de vista progresista deberíamos preguntarnos si es un trabajo necesario o
socialmente útil. Desde el punto de vista feminista ambas opciones no se mantienen.
Sólo es útil para el mantenimiento del sistema sexual del patriarcado. No es posible
entenderlo como un trabajo normal. Si lo analizamos con calma y realismo tendríamos
que pensar que si es un trabajo normal tendrán que pedir facturas, tendrán que tener un
convenio en el que se defina, por ejemplo, lo que puede y no puede ser introducido por
su vagina o por su ano, el nivel de humillación que tendrán que soportar, las palabras
que se verán obligadas a escuchar y cuales no. Tendrá que definirse qué tipo de
prostitución será: S/M, penetración anal, penetración vaginal, sexo oral…
Lo cierto es que si regulamos la prostitución en realidad estaremos empeorando
la calidad de vida de la mayoría. Cuando se regula un mercado estigmatizado y en el
que se trata de poner límites a la miseria lo que se hace es crear un mercado paralelo en
el que se obliga a ingresar a las más vulnerables en peores condiciones. Es decir, si se
obliga al uso del condón en los clubs o a la petición de facturas lo que ocurrirá es que se
abrirá el mercado de prostitutas ilegales que ofrecerán muy barato lo que los clientes no
quieren en los clubs legalizados. Si en los clubs se impone, por ejemplo, que no se
pueden introducir botellas por la vagina (como ocurre en los clubs de Filipinas) el
cliente buscará allí donde pueda hacerlo. Porque no es el cliente el que se adecua a la
oferta, sino el mercado el que se adapta a cualquier cosa que pida el cliente. Poca gente
sabe que en Holanda el 80% de la prostitución es ilegal pues sólo se ha legalizado a las
comunitarias o inmigrantes legales, las ilegales han quedado fuera y a merced de las
mafias, la policía etc., más vulnerables que nunca (Chapkis, 2000) Con el tiempo las
holandesas abandonarán el mercado del sexo y quedarán las inmigrantes ilegales
traficadas.
Es imposible, por su propia naturaleza, regular el mercado del sexo en esta
economía política y sexual, El único combate posible y razonable es aquel que se oponga a la expansión, reforzamiento y legitimación social de un determinado concepto
de la sexualidad humana.
12- Muchos clientes no buscan sexo, sino compañía hablar, cariño…Supongo que
será así, no todos los hombres son salvajes. En realidad éste de la demanda es el punto
clave: transformar el concepto de masculinidad que la prostitución refuerza y legitima.
Hombres profeministas y feministas tenemos que transformar la manera de
relacionarnos sexualmente y la manera en que se construye el deseo masculino. La
prostitución enseña a los hombres a actuar una determinada masculinidad que impone
un estándar impersonal que se presenta como la realidad, más que como una específica
experiencia histórica para los hombres. Fue Reich el que mostró como el
distanciamiento de sus experiencias como hombres están escritas en la experiencia de
sus cuerpos como máquinas. Los hombres aprenden a sentirse sexuales sin sentirse
humanos. Igual que sabemos que muchos sienten que el pene tiene vida propia, también
la sexualidad masculina se constituye en una esfera aparte en sus vidas, que no aprenden
a integrar en su cotidianeidad. Aprenden que pueden establecer estrictas fronteras
sexuales sin enfrentarse a la necesidad de relacionarse humanamente con sus
compañeras/os. Es como si el sexo fuera una esfera autónoma que no tiene nada que ver
con la intimidad, con la humanidad en realidad.
Si para las mujeres las categorías de subordinación, opresión y cosificación son
experiencias sentidas personalmente por casi todas nosotras pero que nos han servido
también para aprender las relaciones de poder como un todo, son ellos ahora los que
tienen que a través de la autoconciencia, acercarse a esas categorías intelectuales que
pueden usar para ordenar o constituir su experiencia. Una forma de masculinidad sin
miedo a la intimidad, que sea incapaz de ver a otras personas (mujeres) como un medio,
incapaces de cosificar, de no escuchar, de no sentir al otro como un ser humano; seres
humanos críticos con la centralidad de la genitalidad, capaces de pensar más en la
calidad de las relaciones que en la cantidad o en propia efectividad. La prostitución
refuerza la masculinidad tradicional e impide que se cuestione. Y dado que la izquierda
la apoya, cada vez resulta más difícil de cuestionar. Es una reacción patriarcal a cierto
éxito del feminismo occidental.
12-El sexo es una necesidad humana y hay personas que por la razón que sea no
pueden satisfacerla, por lo que necesitan de la prostitución. Siendo justa diré que
este argumento es el menos utilizado porque es el más desacreditado intelectual y
académicamente. El argumento que presenta el sexo (masculino) como una fuerza
natural, arrolladora, incontrolable y que necesita descargar o lo hará por donde no debe
ya no suele utilizarse académicamente, aunque es uno de los más usados por el llamado
“sentido común”.
13- ¿La abolición en un país va a acabar con la prostitución? No, incluso puede
tener algún efecto perverso que no niego ni puedo explicar aquí. No estoy segura que la
prohibición sea la solución, lo abordaré más extensamente en el libro. Pero desde luego
la regularización no es aceptable porque, como dice María Pazos las leyes no solo
regulan, sino que dan cobertura ideológica y moral a determinadas prácticas. “Reflejan,
a la vez que potencian, unas determinadas (y no otras) estructuras sociales, normas y
valores, aunque estas normas estén implícitas y no se reconozca su existencia. Las leyes
(… ) potencian unos u otros comportamientos”. Afirman lo que la sociedad considera
aceptable y legítimo y lo que no. Regular la prostitución significa aceptar que esa es una
manera normal de relacionarse sexualmente hombres y mujeres y, sobre todo, que se
renuncia a luchar contra ella. Esa es la gran hipocresía que subyace tras la demanda de
regularización. No se puede luchar por los derechos de las mujeres y luchar al mismo tiempo por dar cobertura en la ley a la misma desigualdad, a uno de los núcleos duros de la desigualdad entre hombres y mujeres.
lunes, 4 de agosto de 2014
Los miserables y la violencia de género por Miguel Lorente Acosta
El 29 de julio han asesinado a una mujer en Málaga, tenía 25 años y era madre de un niño al que el asesino llama hijo por eso de la biología; y aunque los hechos parecen limitarse a una determinada hora de la madrugada, la historia de este crimen, como la de todos los homicidios por violencia de género, es más larga.
Las condenas no han tardado en producirse, como siempre condenas en abstracto en contra de la violencia de género, y muchas de ellas insistiendo en lo que la mujer, Verónica Frías, debía o no debía haber llevado a cabo. No se ha hecho referencia a los hombres que maltratan a las mujeres, tampoco al machismo que se ve a diario en los medios de comunicación y a nuestro alrededor, al que todo el mundo considera parte de la normalidad, incluso como algo gracioso o simpático en determinadas circunstancias. Y por supuesto, no se ha mencionado de manera crítica al agresor, tan sólo se ha descrito una historia antigua de violencia caracterizada por dos hechos fundamentales: la violencia que él ejercía sobre Verónica, y la actitud justificativa de ella que lo perdonaba, hasta el punto de no querer denunciarlo y de retirar la denuncia tras interponerla. Una situación que se ha mantenido hasta la actualidad, cuando hace tan sólo unos días fue atendida en el hospital Carlos Haya por una nueva agresión, y no quiso tampoco denunciar.
¿Cómo es posible que ante los indicios objetivos de violencia y los antecedentes de una historia de agresiones no se adoptaran medidas contra al agresor, al margen de la voluntad de la víctima?, ¿desde cuándo para perseguir un delito público hace falta la autorización de la persona que lo sufre?... La mujer puede renunciar a las medidas dirigidas a su atención y asistencia, como hizo; está claro que no se le puede obligar a recibirlas, aunque el abordaje debería tener en cuenta sus circunstancias, pero sobre el agresor sí se puede y se debe actuar.
No deja de resultar paradójico que se tomen medidas sobre una persona en contra de su voluntad ante la posibilidad de que padezca una determinada enfermedad infecto-contagiosa que pueda afectar a otras, aunque no sea una patología mortal, y en cambio no se haga nada contra un agresor que revela elementos objetivos de riesgo, como ocurría en este caso.
Los hechos duelen mucho, pero duele aún más la miseria humana que nos rodea para permitir que la violencia de género continúe y aumente.
Los miserables de hoy no son los que carecen de los recursos y circunstancias mínimas para poder vivir dignamente y afrontar los problemas que les afectan, los miserables hoy son los que tienen los medios y la riqueza para impedirlo, y permiten que se mantengan las condiciones que atrapan a las personas en esa pobreza material y vital para poder afrontar su existencia con dignidad en libertad y en igualdad. Los miserables de hoy son quienes utilizan esas condiciones para enriquecerse y dominar a quien teme perder incluso esos elementos mínimos de “supervivencia”. Los miserables hoy son quienes, además, culpan a la gente que sufre en esas condiciones de su propia situación.
Los miserables hoy son quienes desde el posmachismo, y cuando nada más conocerse el homicidio de Verónica en Málaga, invaden las redes sociales inventando datos sobre denuncias falsas, muertes de hombres que se suicidan o son asesinados por sus parejas, y quienes llegan a justificar éste último homicidio diciendo que pudo ser asesinada “por las consecuencias que sufrió el varón por las denuncias falsas”… Hay mucha miseria en quien no quiere mirar la desigualdad existente en la sociedad, la discriminación, la violencia contra las mujeres… y en quien, además, intenta que nadie las mire, porque su objetivo no es hablar de otra cosa, sino evitar que se hable de violencia de género y de desigualdad.
Y también hay miseria en quien sigue jugando con la situación de las víctimas de la violencia de género para justificar no hacer nada contra los agresores amparándose en la voluntad de ellas. Una violencia que nace de las referencias que la propia cultura da para entender las relaciones de pareja, y que genera un impacto emocional en las mujeres que la sufren, además del miedo, la inseguridad, las dudas… que acompañan a las decisiones que deben tomarse en esos momentos, no puede abordarse tomando como única referencia lo que una víctima manifieste en un momento determinado. Como hemos comentado antes, a ella no se la podrá obligar a recibir asistencia ni a que acepte determinados recursos, pero eso no implica no hacer nada contra el agresor ante los indicios objetivos de violencia.
La realidad es muy clara en este sentido. Según el Eurobarómetro, en toda la Unión Europea hay un 2% de población que considera que la violencia contra las mujeres es "aceptable en algunas circunstancias", y un 1% piensa que es"aceptable en cualquier circunstancia". Esta forma de pensar lleva a que exista un 15% de ciudadanos de la UE que entiende que la violencia física y la violencia sexual contra las mujeres "no son graves". Unos porcentajes que son similares para España, según recoge el propio Eurobarómetro.
Como se aprecia, el terreno para la violencia de género está abonado y cultivado. ¿Vamos a dejar que sean estas personas quienes lideren las decisiones que deben adoptarse en la UE y en España para erradicar la violencia de género?, ¿vamos a permitir que sean las personas que piensan de ese modo las que actúen desde las administraciones, instituciones y servicios ante los aproximadamente 1600 casos diarios de violencia de género que se producen en España? (Macroencuesta, 2011).
Si dirigiéramos la mirada a las causas de la violencia de género, es decir, a la desigualdad entre hombres y mujeres como instrumento de poder, la discriminación que genera, la violencia que utiliza… y empezáramos a hablar de los hombres que abusan, discriminan, agreden y asesinan, seguro que la respuesta ante cada caso sería diferente y, sobre todo, la reacción social cambiaría para criticar y cuestionar a los hombres agresores y a quien los amparan con su silencio, en lugar de compadecer a las víctimas y acompañarlas minutos de silencio vacíos.
Profesor Titular de Medicina Legal de la Universidad de Granada, también Médico Forense, Especialista en Medicina Legal y Forense, y Máster en Bioética y Derecho Médico. Ha trabajado en el análisis del ADN en identificación humana, el análisis forense de la Sábana Santa, y en el estudio de la violencia, de manera muy especial de la violencia de género, circunstancia que llevó a que le nombraran Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad.
sábado, 5 de julio de 2014
Intervención de la AER en la jornada “Parlamentarios y sociedad civil por el derecho a un aborto legal, seguro y accesible” en el Congreso de los Diputados de España
Y el Señor dijo: “Parirás con dolor”. Ella pario o
decidió no hacerlo, así ha sido a lo largo de la historia de la humanidad.
Por ejercer la libertad que se nos ha negado, hemos
sido condenadas históricamente desde el ostracismo hasta la hoguera.
Milenariamente la relación de subordinación -entre
otras- a la que fueron, han sido y somos sometidas las mujeres en las
sociedades patriarcales, se encarna a través de nuestros cuerpos y del cercenamiento
de nuestra autonomía, es una situación que ha sido sostenida por los discursos de
filósofos, religiosos, médicos y políticos a lo largo de los siglos.
La salud, la autonomía y el derecho de las mujeres deben estar garantizados por
la ley, y está garantizada por la Constitución Española; ¿A qué se debe este retroceso a tiempos democráticamente prehistóricos de nuestro país? ¿qué peaje y a quiénes debe el Ministro Gallardón y por qué deben ser la
mujeres de nuestro país quienes paguen esta deuda que ellas no han contraído? Nadie tiene el derecho a decidir sobre la
vida y el futuro de las mujeres en España sino ellas mismas.
Las mujeres no somos menores de edad no necesitamos
tutela de varón por muy gallardo que este sea,
conocemos la corrupción la perversión del lenguaje a la que nos acostumbra el
Ministro Gallardón, somos conscientes de nuestras capacidades, de nuestras
necesidades y de la realidad que nos rodea; si decidimos dar el paso de
interrumpir nuestro embarazo, el Estado debe dotarnos de un sistema sanitario y
legal que nos permita hacerlo con la
garantía y plena seguridad como hasta hoy se viene haciendo en nuestro país.
Desde la sociedad civil española no podemos permitir y
pedimos, demandamos, exigimos a los
representantes de la Unión Europea, la ayuda necesaria para que desde Europa
-que
debe ser la Europa de los ciudadanos y también las
ciudadanas- no nos olviden y remuevan todas las normas que obligue a nuestro
Gobierno a cumplir las directivas europeas sobre garantías de
derechos de las mujeres. Si es menester, sigan convocando comisiones, sesiones y promuevan
sancionen a nuestro país,
como lo hacen en asuntos económicos, demuestren que no son solo la
Europa de los mercados y sí de las Instituciones y de la Ciudadanía y enseñen a
toda Europa que nuestro Gobierno quiere practicar la ablación al derecho a
decidir de las mujeres.
Decidir no un delito, decidir es un derecho.
miércoles, 18 de junio de 2014
Las otras
mujeres del Mundial
Erase una
vez en Pakistan
“Brazuca”
se llama la pelota oficial del mundial; pero las manos que la fabrican están
muy lejos del país al que hace honor el nombre. En Sialkot, cerca de la
frontera pakistaní con India, una fábrica con 1400 trabajadores elabora este
componente vital de la parafernalia mundialista; allí, mujeres cubiertas de
pies a cabeza con su atuendo tradicional, con el velo cubriendo sus cabezas, se
encargan manualmente de algunos de los pasos finales de la fabricación del
preciado balón. En Sialkot, como en Brasil o Argentina, la precarización tiene
cara de mujer. Una trabajadora de una de las tantas fábricas de elementos
deportivos características de esta ciudad trabaja un promedio de 10 horas por
día, por un sueldo mucho menor al de sus pares masculinos. El 90% de las
trabajadoras en Pakistán no tiene ningún tipo de contrato formal ni cobertura
social, y no se les permite afiliarse a los sindicatos. En este país donde el
25% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, cada año centenares de
mujeres son asesinadas en los llamados “crímenes de honor”; para salvar el
“buen nombre” de la familia por una falta que haya cometido cualquiera de
ellos, se condena a muerte o violación múltiple a una de las mujeres que la
integran.
Mientras
tanto, en el país del Carnaval…
A 14.000
kilómetros de Pakistán, en Brasil, la publicitada creación de puestos de
trabajo durante los
gobiernos del PT se basó en la precarización laboral y la tercerización, como en Argentina. La mayoría de estos puestos precarios fueron ocupados por mujeres y jóvenes. En el Brasil gobernado por Dilma Rousseff, una mujer es asesinada cada dos horas, y las violaciones se cuentan por decenas de miles cada año. Con el Mundial se potencia uno de los aspectos más sórdidos de la violencia contra las mujeres: la explotación sexual. Los medios argentinos vienen sacando notas con tono “picaresco” acerca de cómo “se preparan las prostitutas” para el Mundial, lo cual además de chocante, resulta aberrante cuando se trata de un destino privilegiado del llamado “turismo sexual”. Se calcula que unos 40 millones de personas son prostituidas en todo el mundo, mientras que la trata victimizaría a alrededor de 2,5 millones. Los analistas señalan que lo que vuelve más vulnerables a las víctimas de trata y explotación sexual en Brasil, además de la pobreza y las pésimas condiciones de vida de millones, es lo bajo de las penas para los explotadores; existen redes mafiosas cuidadosamente armadas con participación de funcionarios y fuerzas represivas, donde las personas son llevadas a través de ciertos puntos fronterizos ya conocidos para estos fines, si es que no se las explota dentro del mismo país. Para algunos medios todo esto parece no revestir la menor gravedad; La Nación publicó esta semana, por ejemplo, que “nadie está más dispuesto a poner toda la carne en el asador que las prostitutas de Vila Mimosa, la "zona roja" de Río de Janeiro” , volviendo a la sutil metáfora de las mujeres como pedazos de carne en otros párrafos. Es de suponer que así ven también a las más de 250.000 niñas prostituidas en Brasil, cuyo número aumenta cada día al calor de la llegada de visitantes extranjeros. 8 millones de reales es lo que invierte el gobierno en programas para frenar la prostitución infantil, una cifra ridícula frente a los 1.800 millones que lleva gastados en operativos de seguridad por el Mundial.
gobiernos del PT se basó en la precarización laboral y la tercerización, como en Argentina. La mayoría de estos puestos precarios fueron ocupados por mujeres y jóvenes. En el Brasil gobernado por Dilma Rousseff, una mujer es asesinada cada dos horas, y las violaciones se cuentan por decenas de miles cada año. Con el Mundial se potencia uno de los aspectos más sórdidos de la violencia contra las mujeres: la explotación sexual. Los medios argentinos vienen sacando notas con tono “picaresco” acerca de cómo “se preparan las prostitutas” para el Mundial, lo cual además de chocante, resulta aberrante cuando se trata de un destino privilegiado del llamado “turismo sexual”. Se calcula que unos 40 millones de personas son prostituidas en todo el mundo, mientras que la trata victimizaría a alrededor de 2,5 millones. Los analistas señalan que lo que vuelve más vulnerables a las víctimas de trata y explotación sexual en Brasil, además de la pobreza y las pésimas condiciones de vida de millones, es lo bajo de las penas para los explotadores; existen redes mafiosas cuidadosamente armadas con participación de funcionarios y fuerzas represivas, donde las personas son llevadas a través de ciertos puntos fronterizos ya conocidos para estos fines, si es que no se las explota dentro del mismo país. Para algunos medios todo esto parece no revestir la menor gravedad; La Nación publicó esta semana, por ejemplo, que “nadie está más dispuesto a poner toda la carne en el asador que las prostitutas de Vila Mimosa, la "zona roja" de Río de Janeiro” , volviendo a la sutil metáfora de las mujeres como pedazos de carne en otros párrafos. Es de suponer que así ven también a las más de 250.000 niñas prostituidas en Brasil, cuyo número aumenta cada día al calor de la llegada de visitantes extranjeros. 8 millones de reales es lo que invierte el gobierno en programas para frenar la prostitución infantil, una cifra ridícula frente a los 1.800 millones que lleva gastados en operativos de seguridad por el Mundial.
Ningún
‘jogo bonito’
La
realización del Mundial no hizo sino empeorar la situación de grandes sectores
de la población del país, además de provocar indignación por el despilfarro y
los negociados en torno al evento. Mientras el gobierno lleva invertidos 15.000
millones de dólares en el Mundial, una de cada cuatro personas sobrevive con un
salario mínimo de US$ 310, cuatro veces menos de lo que cuestan algunas
entradas al evento. Los preparativos llevan mucho tiempo, e incluyeron la
militarización de las ciudades donde habrá partidos, el desalojo violento de
más de 150.000 habitantes de los barrios más pobres, y la muerte de obreros de
la construcción por el aceleramiento en las obras, a pedido de la FIFA.
Mientras Adidas fabrica pelotas en Pakistán aprovechando la mano de obra
barata, es una de las multinacionales que se beneficia con los US$ 680 millones
en exenciones impositivas en Brasil. Pero el gobierno del PT no se la está
llevando de arriba: “el pueblo ‘alegre y pasivo” brasileño fue sustituido por
un pueblo luchador, un pueblo de reivindicaciones y sueños que no siempre caben
en el fútbol y las telenovelas” . Choferes de autobús, recolectores de
residuos, petroleros, bancarios, la comunidad educativa de la USPI y los
trabajadores del subte y los aeropuertos están entre los sectores que vienen
saliendo a luchar con dureza por sus reivindicaciones, demostrando junto a los
miles de manifestantes en las calles, que no van a dejarse encandilar por los
fuegos de artificio de ningún espectáculo.
1 “Como las
selecciones, las prostitutas de Río ya tienen todo listo para jugar su propio
Mundial”, La Nación, 10/06/14.
Por Verónica Zaldívar
sábado, 14 de junio de 2014
Marija Gimbutas
Arqueóloga
que aportó una nueva visión del pasado europeo al combinar métodos
tradicionales con la lingüística y la interpretación mitológica. Su
contribución para la investigación sobre los orígenes indoeuropeos fue pionera
en su síntesis interdisciplinaria de la arqueología y la lingüística.
Gimbutas
nació con el nombre de Marija Biruté Alseikaité en Vilnius, la capital de
Lituania. Sus padres fueron miembros de la intelectualidad lituana que nació de
la clase agricultora en la rusa imperial. Su madre obtuvo un doctorado en
oftalmología en la universidad de Berlín en 1908 y se convirtió en la primera
médica de Lituania mientras que su padre obtuvo el título de médico en 1910.
Luego de la revolución rusa en 1917, los padres de Gimbutas fundaron el primer
hospital lituano en la capital. Su padre también publicaba el diario Vilniaus
Žodis y la revista cultural Vilniaus Šviesa y era defensor de la independencia
lituana durante la guerra contra Polonia. Sus padres eran conocedores del arte
lituano y con frecuencia recibían a músicos y escritores en su casa, eventos en
los que la niña Marija participaba.
En 1931
Gimbutas se mudó con su familia a Kaunas donde continuó sus estudios. Ese año,
sus padres se separaron y Marija fue a vivir con su madre y su hermano. Cuando
cinco años más tarde, su padre murió de repente, Marija sintió la
responsabilidad de tomar una dirección en la vida y se dedicó a estudiar y a
leer. Comenzó a participar en expediciones etnográficas para investigar las
tradiciones populares y estudiar las creencias y rituales lituanos. En 1938
terminó la secundaria con honores y se inscribió en la Universidad de Vytautas
Magnus ese mismo año para estudiar lingüística en el Departamento de filología.
Luego entró en la Universidad de Vilnius para hacer estudios de posgrado en
arqueología, lingüística, etnología, folklore y literatura. En 1941 se casó con
el arquitecto Jurgis Gimbutas. Al año siguiente terminó su tesis para un master
con honores.
Durante la
segunda Guerra Mundial Gimbutas pasó por momentos difíciles bajo la ocupación
Soviética de 1940 a 1941 y luego Nazi de 1941 a 1943. Un año después del
nacimiento de su primera hija, Danuté, en junio de 1942, la familia Gimbutas
salió del país primero a Viena y luego a Insbruck y Bavaria. En 1946, Gimbutas
obtuvo el doctorado en arqueología en la Universidad de Tübingen donde luego
obtendría una beca de investigación. También daría a luz a su segunda hija,
Zivilé. En 1949 la familia Gimbutas dejó Alemania para residir en los Estados
Unidos, donde trabajaría en la universidad de Harvard traduciendo textos
arqueológicos de Europa oriental, para luego ser profesora en el Departamento
de Antropología. En 1955 fue nombrada miembro del Museo Peabody de la
Universidad de Harvard
En 1956
Gimbutas introdujo la hipótesis Kurgan que combinaba la arqueología con la
lingüística para solucionar problemas en el estudio de los pueblos
proto-indoeuropeos. Su hipótesis, junto con la combinación de disciplinas, tuvo
un impacto profundo en los estudios indoeuropeos.
Durante los
años 50 y comienzo de los 60, Gimbutas fue considerada una de las más eminentes
especialistas en la edad de bronce indoeuropea, así como en el arte popular
lituano y la prehistoria de los pueblos bálticos y eslavos, principalmente a
través de su obra definitiva Bronze Age Cultures of Central and Eastern Europe
(1965). Allí reinterpretó la prehistoria europea haciendo uso de sus
conocimientos en lingüística, etnología y la historia de las religiones,
desafiando así las teorías tradicionales sobre los comienzos de la civilización
europea.
Como
profesora de arqueología en la UCLA de 1963 a 1989, Gimbutas dirigió
importantes excavaciones neolíticas al sudeste de Europa entre 1967 y 1980,
incluyendo Anzabegovo, Sitagroi y Achilleion. Donde otros arqueólogos no
esperaban encontrar más nada, Marija descubrió un gran número de artefactos y
figuras de la vida diaria y los cultos religiosos que investigó y documentó
durante toda su carrera.
Gimbutas
adquirió gran notoriedad con sus tres últimos libros: The Goddesses and Gods of
Old Europe (1974); The Language of the Goddess (1989), y su último libro, The
Civilization of the Goddess (1991), donde presentó teorías sobre las culturas
neolíticas en toda Europa: patrones habitacionales, estructura social, arte,
religión y la naturaleza del alfabetismo.
En The
Civilization of the Goddess Gimbutas revela las diferencias entre el sistema de
la vieja Europa que concluyó estaba centrado en las diosas y las mujeres
(matriarcal) y el patriarcado indoeuropeo de la edad de Bronce que lo suplantó
siglos más tarde. De acuerdo con sus interpretaciones, las anteriores
sociedades igualitarias, practicaban la participación en los bienes y los
alimentos, eran pacíficas y honraban a la mujer y a los homosexuales. Por otro
lado, los pueblos Kurgan dominados por los hombres invadieron Europa e
impusieron a sus nativos el dominio jerárquico de los guerreros.
El trabajo
de Gimbutas se encuentra en los archivos del OPUS Archives and Research Center
en Santa Barbara. La colección incluye más de doce mil fotografías que la misma
Marija tomó de figuras sagradas, así como también documentos sobre las culturas
neolíticas de la vieja Europa.
En 1993,
Marija Gimbutas recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de
Vytautas Magnus, Lituania. Gimbutas falleció en Los Ángeles. Poco después sus
cenizas fueron enterradas en el cementerio de Kaunas.
En 2004, la
cineasta Donna Reed y la autora y activista Starhawk presentaron un documental
en colaboración sobre la vida y obra de Gimbutas llamado
“La
arqueología es como tocar el piano. Debes comenzar a aprender estilos. Son como
cientos de estratos. Me tomó mucho tiempo. Luego comencé a ir más
profundamente. Así llegué a cuestionar qué nos decía la mitología y la
lingüística, ya que la arqueología lo contiene todo. No sólo el materialismo
científico. También está involucrada la religion y la estructura social. Todo
junto. No es apenas una descripción de objetos.” M.G.
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lunes, 9 de junio de 2014
Europa Indigena
Europa Indigena (parte1): El culto a la Diosa Madre
El proceso
de eliminación del antiguo culto tuvo su punto máximo con la llegada del
cristianismo a Europa donde se lo intento eliminar sistemáticamente a través de
instituciones, como la inquisición, juzgando y dando muerte a los herederos de
la "antigua religión", por ejemplo a las sabias mujeres (léase
brujas) que adoraban secretamente a la Diosa Madre y al Dios Astado, este último
demonizado por la iglesia católica.
Milagrosamente,
la religión de los primeros europeos subsiste hasta estos días a pesar de los
incontables intentos, a través de los siglos, por eliminar y ocultar su
verdadero significado y sentido, los que predican este culto predican el
respeto por la naturaleza, el pacifismo y la igualdad.
* “Se han
descubierto más de 130 de estas esculturas, apoyadas sobre rocas y sobre
tierra, entre los huesos y herramientas de estos pueblos del Paleolítico. Otras
aparecieron cuando se realizó una observación más minuciosa, cinceladas sobre
los salientes y terrazas de piedra sobre las cuevas donde muchas de estas
personas vivían. Las estatuas siempre representan figuras desnudas; son
generalmente pequeñas y con frecuencia gestantes. Algunas se asemejan a mujeres
ordinarias, pero la mayoría tienen la apariencia de madres, como si cuanto
fuera femenino en ellas se hubiese concentrado en el misterio abrumador del
nacimiento. Muchas figuras han sido salpicadas de ocre rojo, el color de la
sangre que proporciona la vida, y con frecuencia su base se va estrechando
hasta formar una punta carente de pies, como si en alguna ocasión hubieran
permanecido clavadas en el suelo con intención ritual.” Anne Baring y Jules
Cashford, “El mito de la Diosa”
* “Son
imágenes femeninas, la mayoría de ellas de formas opulentas, de nalgas y
caderas exageradas, con grandes pechos y vientres de mujeres grávidas. […] las
extremidades y la cabeza suelen ser de formas esquemáticas […] es evidente que
no tienen el propósito de reflejar fielmente la realidad (pues cuando quieren
eso, lo saben hacer muy bien, como lo demostraron en las pinturas rupestres) y
que son símbolos que tienen la finalidad de expresar algo importante. Algo muy
importante, en efecto, porque se trata de estereotipos utilizados a lo largo de
muchos milenios. […] ¿Qué significado tienen dichas imágenes? Se ha dicho de
todo: que son retratos de las mujeres de aquella época, que son imágenes
eróticas, que son sacerdotisas o imágenes de antepasados, que son figuras
mágicas para provocar la fertilidad, que expresan la visión simbólica del
principio femenino …” Josu Naberan, “La vuelta de Sugaar”
* “En todo
caso, y pese a la diversidad de modelos existentes, bien pudiera plantearse la
existencia de una unidad cultural en el amplísimo territorio en el que se
localizan los hallazgos. Sin embargo, el acuerdo entre los investigadores
termina a la hora de dilucidar cuál puede ser el significado que puede
atribuirse a estas figurillas. Según unos, cabe entenderlas como primitivas Diosas
de la fertilidad, teniendo presente lo explícito de los rasgos sexuales
femeninos. Partiendo de esta idea, hay quienes las consideran amuletos de uso
personal (lo que explicaría la ausencia de pies o de soportes para su
colocación en vertical), […] mientras que otros apuntan a que se trata de una
cierta forma de autorretratos (ante lo cual tendríamos que preguntarnos por qué
no los hay masculinos). Por último, no falta quien explica su existencia como
manifestación del carácter matriarcal de estas sociedades paleolíticas.” Juan
Diego Caballero, “ENSEÑ-ARTE: Venus paleolíticas”
*
“Arqueólogos alemanes han descubierto en la región de Danubio (sur) la
estatuilla humana más antigua conocida, una venus con senos y vulva
desproporcionados, tallada en marfil de mamut y datada hace unos 40.000 años.
El hallazgo es toda una sensación, ya que ofrece nueva luz sobre las primeras
expresiones artísticas del hombre primitivo en Europa y presumiblemente en el
mundo, informó hoy Nicholas Conard, profesor de arqueología de la Universidad
de Tubinga y responsable de las excavaciones.
La figura,
de tan solo seis centímetros de longitud, fue hallada en septiembre de 2008
durante unas excavaciones en la cueva de Hohle Fels cerca de la localidad de
Scheklingen, en el sureño estado alemán de Baden-Württemberg, aunque el
descubrimiento se mantuvo en secreto hasta ahora. Nos quedamos sin habla al
verla, dijo Conard al presentar por primera vez a la opinión pública la figura,
que calificó como una pieza llena de energía y muy expresiva. La venus, que
será expuesta a partir de septiembre en el Kunstgebäude de Stuttgart, fue
descubierta rota en seis fragmentos a unos 20 metros de distancia de la boca de
la cueva y le faltan el brazo y hombro izquierdos. Los arqueólogos alemanes
tienen la esperanza de encontrar aún los fragmentos que faltan, ya que su
hallazgo se produjo en una zona marginal de las excavaciones realizadas el
pasado año en la cueva que fue utilizada como vivienda por nuestros antepasados
paleolíticos.
Tallada con
gran detalle, tiene muy marcados los órganos genitales, con senos y vulva de un
tamaño desproporcionado, que contrastan con la pequeñez de sus brazos, piernas
y cabeza, acabados con menos esmero. Un pequeño orificio en la pequeña cabeza
hace pensar que la figura, cuyos fragmentos han vuelto a ser unidos con una
resina sintética, fue portada colgada del cuello. Los arqueólogos alemanes no
dudan de que la nueva venus europea es una representación artística de la
fertilidad y que pudo ser objeto de algún tipo de culto o ritual. Su objetivo o
uso final no dejará de ser, pese a todo, un misterio, como reconoció Conard,
quien comentó con algo de sorna: yo no estaba ahí hace 40.000 años, por lo que
desconozco su verdadera utilidad. Diario “El País” (13-9-2009)
* “El clan
matrifocal (y no la pareja heterosexual) es la primera forma de organización
humana, original y universal. Esto significa que no es un tipo de organización
cualquiera, sino la primera forma grupal que permite la consolidación de la
especie en el tiempo […] El vínculo original diádico madre/criatura se expande
al agregarse otras mujeres en estado de gestación-crianza, y las que habían
pasado por esas etapas (abuelas). Una misma circunstancia las aúna y el
conocimiento compartido permite que cristalice la solidaridad entre ellas. Los
lazos que establece la cópula son momentáneos e inestables, y no parecen haber
sido un elemento fundacional del grupo”. Martha Moia, “El no de las niñas”
* “ El
vínculo más importante era el uterino, el haber compartido el mismo útero y los
mismos pechos. Este es el origen del concepto de la fraternidad humana […] El
vínculo uterino entre un hombre y una mujer era algo fundamental para la
reproducción de las generaciones en una sociedad con sistema de identidad
grupal, horizontal y no jerarquizada, sin concepto de propiedad ni de linaje
individual-vertical; es decir, con conciencia de reproducción grupal.” Casilda
Rodrigañez, “Pariremos con placer”
* “Los
Mosuo (China) tienen un asombroso sistema social en el que el matrimonio y la
paternidad no existen como tales. Se suelen agrupar tres generaciones de
mujeres con sus respectivos hijos. Abuelas, madres e hijas viven bajo el mismo
techo sin admitir la presencia de padres o maridos. Solamente los tíos,
hermanos, hijos y sobrinos […] no existe el concepto del matrimonio [...] el
sexo se practica de forma abierta y libre, solo hay que elegir pareja para
pasar la noche [...] mientras el matrimonio y la fidelidad son considerados
como una herejía [...] no dan muestras de celos. Las tragedias amorosas latinas
de amantes vengativos y atormentados les hacen reír. Parecen pensar que el
visitante se está burlando de ellos. ¿Cómo es posible que alguien acabe con una
preciosa vida por algo tan banal como el sexo?, se preguntan tras escuchar una
historia truculenta de amor y pasión occidental.” Paka Diaz
* “Con
frecuencia se utiliza una metáfora para hablar de las relaciones que establecen
los seres humanos y se dice que conforman la tela de la sociedad. En virtud del
papel que ha desempeñado la mujer […] podríamos decir que es la urdimbre o
recto del hilo; el conjunto de hilos paralelos que se colocan en el telar para
empezar la tela. Es el primer paso del proceso, sin el que no podrían darse los
demás. Por otra parte es la dirección del tejido que posee mayor resistencia
[…] El hombre al entrar en relaciones especificas con la mujer, conforma la
trama. La tela entones, es una función de enlace correcto de urdimbre y trama,
estructura que es producto de la inserción de una dirección en la otra.” Martha
Moia, “El no de las niñas”
* “¿En qué
nos basamos para defender que estas esculturas de mujer son de diosas, y no simplemente
bellezas de la tribu local, o las jóvenes de la cueva de al lado? En primer
lugar, no parece que los artífices de las estatuas tuviesen la intención de
reflejar fielmente la naturaleza, a no ser que asumamos que los artistas
paleolíticos carecían del sentido de la proporción para las hembras humanas,
mientras que poseían un exquisito talento para la de los animales. Si para
describirlas se utiliza la expresión cautelosa de escultura de una mujer, que
se encuentra habitualmente en las placas de los museos, se pasa por alto el
simbolismo que supone el estructurar todas las partes del cuerpo de una manera
tan coherente y consistente. Dado que la totalidad del cuerpo se concentra en
el drama del nacimiento, lo que relatan éstas, y muchas otras figuras, es la
historia de cómo se origina la vida.
El misterio
del cuerpo femenino es el misterio del nacimiento, que es también el misterio
de lo no manifiesto convirtiéndose en manifiesto en la totalidad de la
naturaleza. Esto trasciende con creces el cuerpo femenino y la mujer como
soporte de esta imagen, pues el cuerpo de la hembra de cualquier especie nos
conduce, a través del misterio del nacimiento, al misterio de la vida misma.
Si
admitimos el significado religioso de estas figuras, no podemos simplemente
etiquetarlas como ídolos de fertilidad: la palabra ídolo trivializa
invariablemente el carácter luminoso de la experiencia religiosa, en tanto que
sólo se utiliza para designar las formas de culto de otros pueblos, y la
palabra fertilidad pasa por alto también, de forma llamativa, el hecho de que
muchas personas de nuestro tiempo rezan a la Virgen María para que les conceda
hijos. De modo similar, denominarlas estatuillas de Venus es reducir la
universalidad de un primer principio (la madre) al nombre de la diosa romana
del amor, que era por entonces sólo una diosa entre otras muchas, todas ellas
suplantadas tiempo atrás por el Dios Padre como soberano y creador del mundo.
De modo que, para intentar devolver a las figuras del Paleolítico su propia
dignidad original, preferimos designar esas imágenes sagradas de los poderes
del universo que dan vida, alimentan y regeneran, con el nombre de Diosa madre,
o simplemente Diosa.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa”
* “Una prueba
de irrefutable consistencia para calificar estas imágenes paleolíticas como
Diosas es el hecho de que se hayan hallado más de 30.000 estatuillas de
similares características pertenecientes al periodo neolítico (7.500-3.500
a.C.), muchas de ellas sobre altares y salpicadas con ocre rojo. De este modo
se establece un continuum simbólico en la cosmovisión indígena europea ¡de más
de 35.000 años!, desde las tribus cazadoras-recolectoras del Paleolítico
Superior a las primeras poblaciones agrícolas del neolítico europeo.” Guillermo
Piquero
* “El
Arquetipo de la Madre es, sin duda, uno de los primeros símbolos de la historia
de la humanidad. […] La importancia de este Arquetipo estriba en que constituyó
la base del desarrollo de la mayoría de las religiones del planeta.
Efectivamente, estudios modernos han ido verificando cada vez con mayor certeza
que, en el origen de la mayoría de las concepciones mitológicas del mundo, eran
Diosas las supremas deidades.
Como indica
la investigadora Bárbara Walker: “A la tierra se le han dado miles de nombres
femeninos (Asia, África, Europa) que corresponden a distintas manifestaciones
de una misma Diosa. Diversos países llevaban el nombre de alguna antepasada o
de otra manifestación de la Gran Madre: Libia, Rusia, Anatolia, Lacio, Holanda,
China, Jonia, Acadia, Caldea, Escocia (Scotia), Irlanda (Eriu, Erin, Hera),
fueron sólo unos pocos. Cada nación dio a su territorio el nombre de su propia
Madre Tierra”.
En América,
la divinidad existía bajo los nombres de Pacha-Mama o Mamanchic para los Incas;
Mapu para los Mapuches; Ixchel, en el panteón Maya; Coatlicue para los Aztecas;
la Sedna de los esquimales; Tacoma de los Salish; Maka Ina de los Siux Oglalas;
Iyatiku de los Keres y Kokyang Wuthi de los Hopis, además de otros muchos. En
Africa occidental era Mawu; Isis o Hator en Egipto; Innana, Astarté, Ishtar o
Asherah en Oriente Medio; Rhea en Creta; Kubaba en Turquía, Cibeles en Grecia;
Semele en Tracia y Frigia; Zemyna en Lituania; Pele en Hawai... la lista es
interminable.
A este
respecto, el historiador del arte Merlin Stone comenta: “No nos encontramos
ante una desconcertante miríada de deidades, sino ante una variedad de títulos
que son el resultado de lenguajes y dialécticas diversos, pero cada uno de los
cuales se refiere a una divinidad femenina muy parecida.”[…] El Arquetipo de la
Madre se vincula de este modo con los más remotos procesos de concienciación de
nuestra especie.” Alexis López Tapia, “Arquetipos de la madre”
* “En las
sociedades primitivas el arquetipo era un instrumento de aprendizaje, pues a
través de la identificación con esa imagen se experimentaba una comprensión
interna, consciente o inconsciente, y a través de la cual se podían despertar y
expresar las energías arquetípicas. Uno de los más frecuentes en muchas
culturas era el de la fuerza femenina universal (la Gran Diosa) […] A pesar de
que entre una estatua de una diosa y la mujer existía una distancia física […]
la mujer no sentía esa separación sino que se identificaba directa y
estrechamente con la imagen; un claro ejemplo son los antiguos poemas e
invocaciones a las diosas de Egipto o Asiria que aún se conservan: muchos de
ellos están escritos en primera persona, lo que demuestra que la mujer que
decía esas palabras se identificaba con la naturaleza divina de su ser, y en
consecuencia hablaba como diosa”. Miranda Gray, “Luna roja”
* “Cuando
tratamos de hacernos una idea de cómo vivían y pensaban nuestros antepasados
del Paleolítico, imaginándonos a nosotros mismos en las bocas de sus cuevas,
contemplando el exterior, ¿no vemos acaso como el fenómeno más misterioso la
luna … y las caras de la luna, que constantemente cambian de un modo que
siempre es constante? Los dos términos, el fijo y el variable, proporcionan la
primera noción de secuencia, medida y tiempo. Este significado de la luna aún
se esconde en nuestro lenguaje: el griego mene significa “luna”, el latín
mensis “mes”, y mensura, con la misma raíz, significa “medida”, de donde proviene
el nombre del ciclo menstrual; pues los cambios de la luna hicieron posible el
medir por vez primera períodos de tiempo que superasen el día (que podía
calcularse por el sol).[…] La luna era indudablemente la imagen central de lo
sagrado para estos pueblos primitivos; su ritmo dual, constante y cambiante,
les proveyó de un punto de orientación desde el que medir diferencias, concebir
patrones y establecer asociaciones. Su perpetuo regresar a los propios orígenes
los impulsó a recomponer lo que en apariencia se había hecho pedazos. En todas
las mitologías hasta la Edad del Hierro (1250 a. C.) se percibía la luna, gran
luz brillando en la oscuridad de la noche, como una de las imágenes supremas de
la Diosa, el poder unificador de la Madre de Todo. Ella era la medida de los
ciclos temporales y de las conexiones e influencias celestes y terrestres.
Gobernaba
la fecundidad de la mujer, las aguas del mar y todas las fases de crecimiento y
decrecimiento. Las estaciones se sucedían en secuencias, al igual que las fases
de la luna. Constituía una imagen perdurable tanto de la regeneración en el
tiempo como en la totalidad atemporal: lo que se perdía aparentemente con la
luna menguante, se restablecía con la creciente. La dualidad, imaginada como la
luna creciente y menguante, era contenida y trascendida en su totalidad. De
forma análoga, por lo tanto, la vida y la muerte no tenían por qué ser
percibidas como opuestos, sino que podían ser consideradas fases que se suceden
la una a la otra en un ritmo sin fin. No resulta sorprendente, pues, que la
mitología lunar precediese a la solar en muchas, si no en todas, partes del
mundo.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa”
* “La Diosa
como luna ha sido representada por tres figuras de mujeres que simbolizaban el
ciclo vital femenino: la Doncella, la Madre y la Bruja. Normalmente la Doncella
presentaba un aspecto enérgico y dinámico, reflejaba la luz de la luna
creciente, y se la asociaba con el color blanco. La Madre Resplandeciente,
símbolo de la fertilidad y la nutrición, reflejaba la intensa luz de la luna
llena y se la relacionaba con el color rojo. Por último, la Bruja era la
representación de la sabiduría, la puerta de la muerte y la senda hacia los
poderes del mundo interior; […] y estaba asociada con los colores azul o
negro.” Miranda Gray, “Luna Roja”
* “En la
tradición norteamericana (sioux, lakotas, sénecas,…) se llamaba período de la
luna a la menstruación. Una mujer cuando menstruaba se la consideraba en su
momento más poderoso física y espiritualmente. El reposo durante la
menstruación era considerado imprescindible para que la persona pueda estar
concentrada en los planos espirituales adquiriendo sabiduría. Ese reposo tiene
lugar en un tipi especial llamado la tienda de la Luna. Para el pueblo kogi,
que habita en las montañas de Colombia, el mundo fue creado por la Gran Madre mientras
menstruaba: su sangre es oro y ella permanece en la tierra, es fertilidad.
Muchas otras tradiciones toman este ritual de sangrar durante la menstruación
en la tierra como símbolo de reconexión con la Madre y donación de algo bueno y
nutritivo. En la tradición egipcia por ejemplo, la joven menstruaba sobre un
poco de musgo de la orilla del río. Para los lamas tibetanos la primera
menstruación de una joven era la medicina más potente de la comunidad. Se dice
que el lunar rojo que las hindúes se pintan a la altura del entrecejo (en el
tercer ojo) simboliza la visión que las mujeres adquirimos durante el sangrado
menstrual. Actualmente los shuar (de la selva ecuatoriana) también mantienen un
ritual que llaman pago a la tierra. Es un ritual complejo, con mucha
preparación y que continúa con la construcción de un altar para recordar lo
sagrado de ese momento. Cuando comienza la menstruación, se dejan gotas de
sangre sobre todo el conjunto de ofrendas que muy cuidadosa y detalladamente
hay que recoger con determinada intención y pedidos. Al rezar durante la
ceremonia, se pide por la reconexión con la Madre Tierra y que el ciclo
menstrual esté alineado con los ciclos mayores de la vida, de ese modo
despertamos una memoria en el cuerpo que recuerda que está unido al resto de la
naturaleza de una manera armónica, según palabras de un curandero shuar.”
Adriana Filgueiras, “Ritos menstruales en las tradiciones históricas”
* Según
Brooke Medicine Eagle: “La sangre de luna (menstrual) de la mujer se halla
entre las sustancias más nutrientes y bio-energetizantes de la tierra. Puesta
sobre una planta, ésta se nutre en profundidad. Nuestras costumbres nativas
proponían, durante nuestras ceremonias de siembra y nutrición de las cosechas,
que las mujeres en su tiempo lunar se movieran entre las plantas y derramaran
su sangre. Nuestras mujeres siempre dieron su sangre honrosamente. Se sentaban
sobre el suelo y la donaban directamente o la derramaban sobre musgos que luego
depositaban sobre la tierra, para nutrirla y renovarla. Se acompañaban con esta
canción:
Entrego
esta sangre de vida a todas mis relaciones y abro mi matriz a la luz.
Entrego
esta sangre de vida a todas mis relaciones y abro mi matriz a la luz.
Entrego,
entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la luz.
* “En la
región de los montes Altai (Sur de Siberia), un lugar donde pervive el
chamanismo de origen femenino más antiguo, reconocen la llegada de la
menstruación como el momento en que una mujer puede vivir el goce del sexo, el
orgasmo como un modo de iluminar la conciencia y expandir la energía (aun
cuando la actividad sexual sea en soledad). Creen que la sangre menstrual es la
única que el cuerpo expulsa sin acto de crueldad ni heridas y es una
representación de un reinicio de ciclo cada mes. Esta sangre es sagrada para
quienes adoran a la Diosa (la Tierra) y se la ofrendan. Se celebra con una
fiesta tradicional para dar inicio a un periodo de profunda sensibilidad en el
que las mujeres estarán más perceptivas que nunca para consultar oráculos y
confiar en las visiones y la intuición; un don femenino. Suponen que la Madre
Tierra devuelve a sus mujeres la energía a través de la vulva, por lo que
danzan desnudas sobre los campos sembrados para fertilizarlos.
[…] El
pueblo apache rinde un culto amoroso a las chicas que comienzan a menstruar a
través de la ceremonia de Sunrise. Durante cuatro días se celebra la unión de
la chica con la Madre Tierra a través de danzas, cantos, ritos sagrados y
regalos; es pintada de blanco y con arcilla para que la bendición de la tierra
recaiga sobre ella. A partir de ese momento, a la mujer se le considera
poderosa y bendecida por su fertilidad. Una verdadera fiesta que hasta la fecha
se sigue practicando.” Mitos de la menstruación
* “Los
pigmeos del Zaire celebran las primeras menstruaciones de las chicas con una
gran fiesta de gratitud y alegría. La mujer joven experimenta el orgullo y el
placer, y todo el grupo demuestra su felicidad.” John Zerzan, “Futuro
primitivo”
* “En muchas
culturas amazónicas la llegada de la primera menstruación en las jóvenes
indígenas resulta un acontecimiento relevante en la aldea y es acompañada de
celebraciones.” Wigberto Rivero Pinto, “La sexualidad en los indigenas
amazónicos”
* “Hoy en
día conocemos las hormonas que acompañan el placer y la actividad sexual. Creo
que es universalmente conocido que la oxitócica, la hormona del amor como la
llamo Niles Newton, se segrega cuando hay alguna actividad sexual. Y al mismo
tiempo, la oxitócica también está reconocida como oxitócico; tiene el efecto de
distender los haces musculares del útero y dilatar su boca. De hecho la
medicina utiliza la oxitócica sintética para inducir o acelerar el parto. El
que la hormona del amor tenga receptores en los músculos uterinos y sea
oxitócica, creo que es una prueba de que el proceso fisiológico del parto
pertenece a la esfera de los fenómenos fisiológicos amparados por la sexualidad
de la mujer. Y también que la fabricación de oxitócica sintética, es una prueba
de la robotización de la fisiología de la maternidad. […] En su famoso tratado
sobre sexualidad, Masters y Johnsons aseguran que en todo orgasmo femenino se
producen contracciones del útero, lo que viene a ser otra perspectiva para
entender las contracciones del parto así como los partos orgásmicos, y que nos
lleva a lo mismo; es decir, que el fenómeno conocido como orgasmo consiste en
unos movimientos rítmicos del útero (contracciones o latidos) que al relajarse
y distenderse, relajan también el cérvix. […] Pero sin duda, una de las
respuestas más importantes la encontramos en la investigación de Maryse Choisy,
en base al seguimiento de la vida sexual de 194 mujeres a lo largo de 15 años,
según el cual el orgasmo femenino auténtico es el cervico uterino, el que tiene
su epicentro en el útero.” Casilda Rodrigañez, “La maternidad y la correlación
entre la libido y la fisiología”
* “Según la
sexóloga francesa Maryse Choisy […] el útero es el centro del sistema erógeno
de la mujer y actúa como una caja de resonancia de placer; Choisy habla de un
orgasmo cervico-uterino que por lo general se confunde con el orgasmo vaginal,
y que es el más intenso, de mayor placer y se extiende por todo el organismo:
el orgasmo femenino auténtico no se produce ni en el clítoris ni en la vagina.
Tiene su origen en el cuello del útero. El orgasmo cervico-uterino difiere
radicalmente de todos los otros placeres en intensidad, en profundidad, en
calidad, en ritmo sobre todo y en extensión. Es más difuso. Termina por abarcar
el cuerpo entero. Asegura que la expresión ultravaginales, a veces utilizada
para describir los orgasmos profundos e intensos, en realidad debe referirse al
uterino. Choisy dice: un día las chicas descubren solas, que el gesto de
apretar los muslos o las nalgas, un poco más fuerte de lo habitual, les procura
un orgasmo situado en alguna parte profunda de su interior.” Casilda
Rodrigañez, “Pariremos con placer”
* “Cuatro
de nuestros principales sistemas hormonales están activos durante el trabajo
del parto. Estos producen, durante este período, niveles altos de oxitócica, la
hormona del amor; endorfinas, hormonas del placer y la trascendencia;
adrenalina y noradrenalina, hormonas de la excitación; y prolactina, hormona de
la ternura maternal. Estos sistemas son comunes a todos los mamíferos y se
originan en nuestro cerebro mamífero o cerebro medio, también conocido como
sistema límbico. Para que el parto siga su curso normal óptimamente, esta parte
del cerebro debe anteponerse al neocortex, o mente racional. Esta transición
puede darse en una atmósfera de silencio y privacidad, por ejemplo, al bajar
las luces, hablar bajo y no provocar o esperar una respuesta o conducta
racional de la mujer en trabajo de parto. Bajo estas condiciones la mujer
intuitivamente escogerá los movimientos, respiración y posiciones que la ayuden
a parir fácilmente a su bebé. Esto está impreso en su código hormonal y
genético.” Dra. Sarah J Buckley, “Nacimiento extático”
* “Para
hacernos una idea de la que se hace con los partos podemos recordar lo que
ocurre en las relaciones sexuales entre adultos cuando suena el teléfono o
alguien llama a la puerta. Si una llamada de teléfono nos corta, es porque las
funciones sexuales requieren la pasividad del neocortex, un estado de
inhibición a favor del cerebro arcaico; lo que se dice estar en un estado de
abandono al deseo y al placer. Imaginémonos lo que sería lograr un orgasmo en
medio de personas entrando y saliendo, hablando y diciéndonos lo que tenemos
que hacer, impidiendo el abandono al deseo … Pues algo así es lo que hacemos
cuando parimos, es decir, sustituir los sentimientos, el amor, el deseo entre
dos personas que lleva al alumbramiento, por la técnica y las órdenes. La pérdida
de la intimidad que tiene lugar en los paritorios de los hospitales culmina la
trágica consagración del parto violento y doloroso.” Casilda Rodrigañez, “La
represión del deseo materno”
* “Un
músculo (útero) que se inmoviliza pierde su flexibilidad. Y pensemos en que si
una simple inmovilización durante algún tiempo por una escayola requiere
después ejercicios de rehabilitación para que el tejido muscular se recupere,
¿qué sería, por ejemplo, de un brazo que hubiese permanecido inmovilizado
durante toda la vida porque no sabíamos que teníamos ese brazo ni para que
servía? Y si quisiéramos utilizarlo, nos encontraríamos con unos músculos que
habrían perdido su elasticidad, rígidos y contracturados. Y como todo el mundo sabe
lo que duele un calambre, podemos entonces entender los dolores de la
dilatación del cuello uterino en nuestra sociedad. Es significativo que en el
Génesis se diga parirás con dolor, como algo nuevo que iba a ser y que antes no
era.” Casilda Rodrigañez, “La sexualidad de la mujer”
* “Según la
antropóloga Martha Moia, en la estructura social matrifocal, la identidad era
grupal y la convivencia estaba basada en el deseo materno de bienestar
directamente vinculado a la conservación y protección de la vida. Se trataba de
ayudarse en la tarea común de dar y conservar la vida. Los mayores y los
fuertes cuidaban y protegían a los pequeños y a los débiles como requisito de
bienestar de conservación del grupo. La ayuda y no la lucha eran la garantía de
la vida”. Casilda Rodrigañez, “El asalto al Hades”
*
“Rohrlich-Leavitt ha hecho notar que los datos de los que disponemos muestran
que generalmente los cazadores recolectores ignoran la agresión colectiva y rechazan
la competencia entre grupos, reparten libremente los recursos, aprecian el
igualitarismo y la autonomía personal en el cuadro de la cooperación de grupo y
son indulgentes y tiernos con los niños.
Decenas de
estudios hacen del reparto y del igualitarismo el carácter distintivo de estos
grupos:
Lee ha
hablado de la universalidad del reparto entre los recolectores cazadores, igual
que en la obra de Marshall se reseña una ética de la generosidad y de la
humildad demostrando una tendencia fuertemente igualitaria entre los
recolectores cazadores.
Tanaka
proporciona un ejemplo típico: el rasgo de carácter más apreciado es la
generosidad, y el más despreciado la avaricia y el egoísmo.
Baer ha
reportado que el igualitarismo y el sentido democrático, la autonomía personal
y la individualización, el sentido protector y el instinto alimentador como las
virtudes cardinales de los no civilizados; y Lee ha hablado de una aversión
absoluta por las distinciones jerárquicas entre los pueblos recolectores
cazadores del mundo entero.
Leacock y
Lee han precisado que toda presunción de autoridad en el seno del grupo provoca
el enfado o la cólera entre los Kung, como se había reportado también entre los
Mbouti, los Hazda y los montañeses de Naskapi entre otros.
Según
Duffy, los Mbouti son naturalmente igualitarios: no tienen ni jefes ni reyes, y
las decisiones que conciernen al clan son tomadas por consenso.
Dramper se
impresionó por las relaciones distendidas y igualitarias entre hombres y
mujeres San, con su suavidad y respeto mutuo, tipo de relación que perdura,
mientras los San continúan siendo recolectores cazadores.” John Zerzan, Futuro
primitivo
* “Los
estudios etnográficos sobre sociedades actuales demuestran que lo extraño es
encontrar una actividad que sólo acometan hombres o mujeres. El reparto de
trabajo es una construcción social y, por tanto, cada sociedad la gestiona como
mejor entiende. En las sociedades de la prehistoria no tenemos datos que nos
lleven a pensar que las mujeres no cazaban o que no intervinieron en
determinadas producciones, como la de piedra tallada o la metalurgia. Además,
muchas imágenes del pasado las muestran plenamente integradas en cuestiones
rituales y religiosas. […] En todas las sociedades conocidas existe una
división del trabajo por sexos. Esta separación no implica que un grupo realice
tareas menos importantes que el otro, sino que es una estrategia social para
obtener más éxito en la explotación de los recursos. Algunas teorías apuntan a
que en este reparto fue fundamental la vinculación de las mujeres con las crías
humanas, que requieren una atención constante al menos durante los primeros
años de vida. El menosprecio hacia estos trabajos es una construcción posterior
de la sociedad patriarcal en la que vivimos.” Margarita Sánchez Romero,
“Andalucía investiga”
*
“Simplemente, mientras el hombre dedicaba más tiempo a la caza mayor, la mujer
recolectaba frutos, vegetales y tubérculos, cazaba animales menores y,
naturalmente, cuidaba de los niños. Sería un error creer que desde el punto de
vista alimentario, la caza era una actividad más importante o de mayor
rendimiento que la recolección. Como se ha demostrado recientemente, en casi
todos los pueblos estudiados la dieta era ante todo vegetariana. Con la natural
excepción de los pobladores del Antártico, en el resto de culturas más del 50%
de las calorías y las proteínas provenían de fuentes vegetales […] En un
estudio de 24 pueblos que existen actualmente se han obtenido los siguientes
resultados: 3 de ellos derivan su alimentación fundamentalmente de la caza, 5
de la pesca, y el resto, 16, de la recolección. Solo en un caso la recolección
representa el 10% de la alimentación, y en 2, el 20%. El estudio concluye que
las actividades recolectoras que incluyen plantas y moluscos son las más
productivas desde el punto de vista alimentario, seguidas por la pesca. La caza
de mamíferos es la fuente más aleatoria y, por tanto, es en general menos
importante que las otras dos. […] Según otro estudio sobre una muestra más
amplia de 58 culturas […] 29 tienen como fuente principal de subsistencia la
recolección, 18 la pesca y 11 la caza. Las conclusiones son que para los
cazadores-recolectores primitivos la fuente más segura y estable de
alimentación es la recolección, mientras que la carne proveniente de la caza es
un suplemento necesario y codiciado, pero aleatorio, y que la mujer recolectora
adquiere como proveedora tanta importancia como el hombre cazador.” Enrique
Semo, “Los orígenes: de los cazadores y recolectoras a las sociedades tributarias.
FUENTE : http://www.europaindigena.com
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