martes, 24 de julio de 2012

Carta de una pediatra a Gallardón

Reflexion de una pediatra (Elisa Fernandez Cooke) indignada. Querido Señor Gallardón: Soy una médico pediatra que acaba de terminar una guardia de 24 horas sin dormir y mi capacidad de entendimiento puede estar algo mermada pero… ¿He entendido bien?. ¿Va usted a obligar a mujeres a tener hijos con malformaciones graves para luego abandonarles a su suerte sin ayudas económicas para la mayoría de estas personas?. Como pediatra he conocido a muchas familias con hijos nacidos con malformaciones graves, bien porque no se conocía su condición antenatal o bien porque los padres, conociendo la malformación, decidieron voluntariamente seguir adelante. Le puedo garantizar que en los casos graves los pacientes y sus familias pasan auténticos calvarios con múltiples cirugías largas y complicadas y con largos periodos de estancia en unidades de cuidados intensivos para luego ser dados de alta con secuelas y tener una calidad de vida, en muchos casos, nefasta. Usted habla de derechos, si hubiera vivido de cerca algún caso sabría que estos niños sufren mucho física y emocionalmente y desgraciadamente, precisamente por ser niños, en algunos casos son objeto de ensañamiento terapéutico por no querer rendirnos a su enfermedad. La mayoría de estas familias acaba desestructurada con problemas de salud física y mental y con problemas económicos por no recibir suficiente ayuda por parte de las administraciones. Le invito a que pase el postoperatorio de una cirugía cardiaca de una cardiopatía compleja en la unidad de cuidados intensivos (pueden ser meses) día y noche con una familia para saber de qué estoy hablando. Ya dejando de lado mi parte humana y médica y poniéndome en la postura política (que afortunadamente no soy) esta medida ahorrará dinero en abortos practicados por la sanidad pública y ganará votos conservadores (además de desviar la atención) y como no van a dar ayudas a las familias no supondrá mucho gasto…pero las cirugías, estancias hopitalarias, consultas, rehabilitación, bajas por depresión paternas, etc… cuestan mucho, mucho dinero, se lo digo en el idioma que entiende. Hasta ahora llevo los recortes con indignación como el resto de los españoles e intento no opinar de economía porque no es mi campo. Hasta hace dos días no sabía lo que era la prima de riesgo. Ahora ha entrado usted en mi campo y sólo puedo sentirme frustrada y con ganas de llorar. De verdad que como ministro de justicia ¿no tiene nada mejor que hacer? Hay muchos ladrones, defraudadores y demás calaña (no tiene que buscar usted muy lejos) que deben responder ante la justicia y los ciudadanos. Céntrese. ¿Le había dicho que estaba saliente de una guardia de 24 horas? ¿sabía que según las leyes europeas es ilegal y en España nos las saltamos a la “torera”? ¿algo que opinar como ministro de justicia?. Es demasiado fácil hablar desde la ignorancia. Una Pediatra con ganas de llorar.

viernes, 20 de julio de 2012

Los Guerreros del Arco Iris y el porque del logo de Greenpeace.

Los Guerreros del Arco Iris – Profecía Lakota Llegará el tiempo en que habremos de necesitar a “los que preservan las tradiciones, las leyendas, los rituales, los mitos y todas las viejas costumbres de los pueblos” para que ellos nos muestren cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto a nuestros semejantes. Ellos serán la clave para la supervivencia de la humanidad, y serán conocidos como “Los Guerreros del Arco Iris”. Estos Guerreros del Arco Iris proporcionarán a la gente los principios y reglas para hacer una vida acorde con el mundo. Estos principios serán los mismos principios que seguían los pueblos del pasado. Los Guerreros del Arco Iris le enseñarán a la gente los viejos hábitos de la unidad, del amor y de la comprensión. Y enseñarán por los cinco rincones de la Tierra cómo alcanzar la armonía entre las personas. Le enseñarán a la gente cómo orar al Gran Espíritu de la misma manera como lo hacían los pueblos del pasado, dejando que el amor fluya como las hermosas corrientes que descienden de las montañas, por cauces que las llevan a unirse con el océano mismo de la vida. Y una vez más renacerá la alegría de estar en compañía, como también en la soledad. Estarán libres de envidias mezquinas, y amarán a sus semejantes como a sus hermanos, sin importar el color de su piel, su raza o su religión. Sentirán cómo la felicidad inunda sus corazones mientras se vuelven cada uno con el resto de la creación. Sus corazones serán puros e irradiarán calidez, comprensión y respeto por la humanidad, por la naturaleza y por el Gran Espíritu. Y sus hijos nuevamente podrán correr libres y disfrutar los tesoros de la Naturaleza y de la Madre Tierra, libres de venenos y de la destrucción generada por el Yo-ne-gi y sus prácticas codiciosas. Los ríos fluirán limpios otra vez, los bosques serán abundantes y llenos de hermosura, y otra vez habrá aves y animales sin número. Nuevamente se respetarán los poderes del planeta y de los animales, y la conservación de todas las cosas bellas se convertirá en una forma de vivir. Los líderes de los pueblos volverán a ser elegidos a la vieja usanza… no por el grupo político al que pertenezcan, ni porque griten más fuerte o presuman más, tampoco por un proceso de intercambio de insultos o acusaciones mutuas; serán elegidos aquellos cuyas acciones digan más que sus palabras. Serán elegidos como líderes o Jefes aquellos que den muestras de su amor, su sabiduría y su valor, que hayan sido capaces de actuar por el bien de todos. Serán elegidos por sus cualidades, no por la cantidad de dinero que posean. Y al igual que los Jefes devotos y considerados de la antigüedad, usarán su amor para entender a la gente y para asegurarse de que sus niños y jóvenes sean educados en el amor, en el trabajo y en el conocimiento de su entorno. Les mostrarán que los milagros pueden hacerse realidad para curar a este mundo de todos sus males, devolverle la salud y la belleza que antes tuvo. Las tareas que les esperan a los Guerreros del Arco Iris serán muchas y mayúsculas. Habrá enormes montañas de ignorancia que será necesario vencer; se enfrentarán contra prejuicios y odio. Tendrán que ser dedicados, firmes en su fortaleza y tenaces de corazón. Porque en su camino hallarán mentes y corazones dispuestos a seguirlos en esta senda que le devolverá a la Madre Tierra toda su belleza y su plenitud. Ese día llegará pronto, ya no está lejos. Llegará el día en que nos demos cuenta de que todo lo que somos, nuestra existencia misma, se la debemos a las gentes que han reservado su cultura y su herencia, a esas personas que han mantenido con vida los rituales, las historias, las leyendas y los mitos. Y será gracias a este conocimiento que ellos han preservado, como volveremos a estar otra vez en armonía con la Naturaleza, con la Madre Tierra y con la humanidad misma. Y descubriremos que este conocimiento es nuestra clave para la supervivencia. Éstos serán los Guerreros del Arco iris, y ésta es la razón que me impulsa a proteger la cultura, la herencia y los conocimientos de mis antepasados.

martes, 29 de mayo de 2012

Y dice que no habrá comisión de investigación

Y dice que no habrá comisión de investigación, el pueblo español va a inyectar 23.000 millones de euros, repito, más 23.000 millones y no merecemos tan siquiera que los demás grupos parlamentarios que nos representan cuestionen la actuación de los gestores de BANKIA. Ni tan siquiera lo levaran a la Comisión de Economía. En los últimos meses están ocurriendo cosas impensables hace años; El Presidente del Consejo del Poder Judicial, la persona que tiene que velar por la ética y la moral en la Justicia justifica como gastos de trabajo en fines de semana en hoteles de lujo en Marbella y con acompañante, y aún dice que es una miseria, 15.000 € en este momento en el que una gran parte de las familias españolas lo están pasando muy mal y que con ese dinero comen dos familias de cuatro miembros un año completo. La personificación de la Justicia que encarna y simboliza este Sr. está herida de muerte, el pueblo no cree en la Justicia, no cree en la política, no cree en las empresas y lleva tiempo creyendo solo en Belén Esteban. La Presidenta de la CAM desvía la atención del déficit de la Comunidad, alentando las bajas pasiones con los silbidos antes del partido del final de la Copa del Rey incitando claramente a las aficiones a precisamente silbar en el partido y mientras hablan de libertad de expresión, prostituyendo el lenguaje y confundiendo al personal, ella es una política y esa libertad la tiene por el cargo que ostenta, el derecho a la libertad de expresión es para toda la ciudadanía, incluyendo en ella a los intelectuales como Javier Krahe en este momento juzgado, precisamente por la querella que le ha interpuesto una organización a la que la Libertad del otro no le interesa. Pero, mientras la ciudadanía no se tienta la ropa, reformas laborales, Decretos Ley para aniquilar el sistema sanitario envidia del mundo, reformas ideológicas para volver a las mujeres al hogar de donde no teníamos que haber salido, Ellas sí, claro como Pilar Primo de Rivera adoctrinadoras de rebaños., reducción de salarios al funcionariado y mas reformas ideológicas con la Educación, vamos, que van a dejar el Estado del Bienestar en Estado de Excepción. El cocinero mas famoso de la TV mientras cocinaba el pasado 24 de mayo llamo gansters y golireros a los grandes financieros del mundo, pero los directivos, ejecutivos y consejeros de nuestro país, esos que van a cobrar grandes indemnizaciones de las entidades que han arruinado y que después pagaremos a escote la ciudadanía, han dejado pequeños a los empresarios que querían introducir las ruletas trucadas en España durante el periodo de la Segunda Republica y el gobierno de la CEDA, los empresarios consiguieron llegar a un acuerdo con los políticos gobernantes para introducir las ruletas en España con la confabulación de alguno de los periodistas de mayor influencia, introdujeron la ruleta mientras el juego estaba prohibido en España, la policía demostró que el juego era fraudulento, desmonto el tinglado prohibiendo su comercialización, pero ello pasa al imaginario colectivo como ESTRAPERLO, ¿Nos va sonando la cosa? Esta macro-estafa tendrá nombre y siempre y por más que intenten lo contrario estará vinculada a Esperanza Aguirre, Rodrígo Rato, Camps y Mariano Rajoy este ultimo da una rueda de prensa para tranquilizar a los mercados desde la sede del PP y estos le dicen que no, que eso no es lo correcto, su falta de estadismo provoca otra mayor subida de la prima de riesgo y la desconfianza de los mercados, la realidad es tozuda y por mas que se empeñen los medios amigos en maquillarla los pequeños inversores que han visto como sus ahorros se quedan reducidos a un 25% de su inversión inicial cuando les prometieron que se convertirían en banqueros ¿ Donde esta la Comisión del Mercado de Valores? saben y esperan otra aptitud de su Presidente. Pero bueno que se vayan preparando pues tienen en junio Junta General de Accionistas y con los que han perdido no les van a valer los malabares de su Presidente o del Presidente del Gobierno de España. 75 años después la historia se repite, pero el embrutecimiento de la democracia impide que la ciudadanía sepa como el gran fraude no solo de los gestores de BANKIA cambiará su realidad y la realidad social en la que hemos vivido antes de este BANKIAZO.

lunes, 9 de abril de 2012

El Obispo de Alcalá de Henares

Cuenta la Iglesia en el Evagenlio de San Juan (JN.8,1-11):  Estando Jesús retirado en el monte de Los Olivos todo el pueblo acudía a él y sentándose les enseñaba. Los letrados y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y colocándola en medio, le dijeron: Esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio (a saber a que llamaban ellos adulterio), la ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. Tú, ¿qué dices? y Jesús entonces les contestó su famosa cita "El que esté libre de  pecado, que le tire la primera piedra". Todos se marcharon dejando a Jesús con la mujer, El despidiéndola le dice : Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.
En pocas palabras,  Jesús nos dice que debemos preocuparnos por nuestros propios problemas y no por los de los demás, puesto a que no puedes ayudar si no te has ayudado a ti.
Cuan fariseo del siglo I, el pasado Viernes Santo en la liturgia más importante del calendario Católico que conmemora precisamente la pasión y muerte de Jesús, el Obispo de Alcalá de Henares en Misa retransmitida por la RTVE que pagamos toda la ciudadanía española (no olvidemos que mucha no se considera creyente) no perdió la oportunidad de cargar en contra de gays y mujeres. La Iglesia debe una condena y disculpa a toda la sociedad para poder mostrar algo de la misericordia que Jesús nos enseño, desde luego la Iglesia actual esta muy alejada de la enseñanzas del Hijo de Dios fundador de la Cristiandad y ese es uno de los motivos del desapego que la sociedad siente con la fe cristiana, especialmente con la Oligarquía Católica tan alejada del sufrimiento de los mas débiles, más aún cuando sabiendo como sabe la sociedad los grandes pecados delictivos que ocultan en sus bolsillos llenos de piedras. Un hecho como este merece nuestra más profunda reprobación y denuncia como organización que lucha por los derechos que las mujeres que aún no tenemos y de derechos de los desfavorecidos.  Exigimos del Obispo de Alcalá de Henares una disculpa al colectivo ofendido y a las mujeres y una retractación por ofensivas e hirientes las palabras de su homilía. Igualmente exigimos que la televisión pública retire de su web el enlace a las ofensivas palabras del  Obispo de Alcalá de Henares.

viernes, 16 de marzo de 2012

Por qué del 8 de marzo. Clase y Género

Pan y Rosas.
Todavía hoy conmemoramos, cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, entre tantos avisos publicitarios de flores y bombones, sigue permaneciendo oculto –para la gran mayoría- el origen de esta conmemoración que se sitúa en una acción organizada por mujeres obreras del siglo XIX en reclamo de sus derechos: el 8 de marzo de 1857 las obreras de una fábrica textil de Nueva York se declararon en huelga contra las extenuantes jornadas de doce horas y los salarios miserables. Las manifestantes fueron atacadas por la policía. Medio siglo más tarde, en el mes de marzo de 1909, 140 jóvenes murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban encerradas en condiciones inhumanas. Pero en ese mismo año, otras 30.000 obreras textiles neoyorquinas se declararon en huelga y fueron reprimidas por la policía. A pesar de la represión, las obreras ganaron la adhesión del estudiantado, las sufragistas, los socialistas y otros sectores de la sociedad. Pocos años más tarde, a principios de 1912, en la ciudad de Lawrence, Massachusetts (EE.UU.), estalló la huelga conocida como Pan y Rosas, protagonizada también por obreras textiles que sintetizaban, en esta consigna, sus demandas por aumento de salario y por mejores condiciones de vida. En esta lucha, el comité de huelga instala guarderías y comedores comunitarios para los hijos de las obreras intentando facilitar la participación de las trabajadoras en el conflicto. La organización Industrial Workers of the World inaugura reuniones de niños y niñas en el sindicato para discutir por qué sus madres y sus padres se encuentran en huelga. Luego de varios días de conflicto, se envía a los envía a otras ciudades, donde los albergan familias solidarias con la lucha obrera. En un primer tren, salen 120 niños. En el momento en que se dispone la salida del segundo tren, la policía desata la represión contra los niños y las mujeres que los acompañan. Con este episodio, el conflicto llega a los diarios de todo el país y al parlamento, aumentando la solidaridad con las huelguistas. Pero, ya en 1910, durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, la alemana Clara Zetkin había propuesto que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones organizadas de mujeres trabajadoras contra la explotación capitalista. Siete años después que se instaurara el Día de la Mujer, cuando se conmemoraba en Rusia –febrero de 1917, para el calendario ortodoxo-, las obreras textiles de Petrogrado tomaron las calles reclamando “pan, paz y libertad”, marcando así el inicio de la más grande revolución del siglo XX que desembocara en la toma del poder por la clase obrera, en el mes de octubre del mismo año. Como vemos, el Día Internacional de la Mujer conjuga, entonces, la pertenencia de clase y de género que, más de un siglo después, sigue debatiéndose tanto entre las marxistas como en el movimiento feminista. Opresión y explotación Para las marxistas revolucionarias, la cuestión de la opresión de las mujeres se inscribe en la historia de la lucha de clases y, por eso, nuestra posición teórica es la misma que la de nuestra lucha: junto a los/as explotados/as y oprimidos/as por el sistema capitalista. Si lo hacemos desde la perspectiva del materialismo dialéctico e histórico es porque, como dijera John Holloway, “estábamos buscando una teoría del mundo que encajara con nuestra experiencia, con nuestra oposición a la sociedad existente. Estábamos buscando no tanto una teoría de la sociedad, sino una teoría contra la sociedad.” Y creemos que el marxismo presta las herramientas para comprender este mundo, aspirando a su transformación. Ya algunas especialistas en Estudios de la Mujer han señalado que “es absolutamente necesario encarar un análisis de clase en el tratamiento histórico del feminismo”, para luego agregar que “el feminismo burgués sería la exposición de la conciencia de su opresión por parte de la mujer burguesa que se planteará su igualdad con el hombre en los terrenos político, legal y económico, en el marco de la sociedad burguesa. El feminismo obrero, en cambio, se propondría la superación de la subordinación social en el marco de una sociedad sin clases, según la modalidad política a la cual se adhiera, sea socialista, anarquista o comunista.” En el mismo sentido, marcando estas diferencias de clase en el análisis de la opresión de las mujeres, nos encontramos con otras autoras que señalan que “si todas las mujeres son oprimidas por el sistema patriarcal en vigor en la casi totalidad de las sociedades contemporáneas, no lo son por idénticas razones; además, hay oprimidas que oprimen, y conviene señalarlo.” Desde una perspectiva marxista, consideramos a la explotación como aquella relación entre las clases que hace referencia a la apropiación del producto del trabajo excedente de las masas trabajadoras por parte de la clase poseedora de los medios de producción. Se trataría, en este caso, de una categoría que hunde sus raíces en los aspectos estructurales económicos. Mientras que a la opresión podríamos definirla como una relación de sometimiento de un grupo sobre otro por razones culturales, raciales o sexuales. Es decir, la categoría de opresión se refiere al uso de las desigualdades en función de poner en desventaja a un determinado grupo social. De ahí que sostengamos que si las mujeres integramos las diferentes clases sociales en pugna, por lo tanto, no constituimos una clase diferenciable, sino un grupo interclasista. Y, asimismo, consideramos que explotación y opresión se combinan de diversas maneras. La pertenencia de clase de un sujeto delimitará los contornos de su opresión. Por ejemplo, aunque la imposibilidad legal de ejercer derecho sobre el propio cuerpo sea uniforme para muchas mujeres del mundo en el plano formal del corpus jurídico, no son equivalentes –en el plano de lo real- las prácticas ilegales posibles y sus previsibles consecuencias para quienes pueden acceder al clandestino aborto aséptico por posición económica, social y hasta nivel educativo, que para las que deben morir por hemorragias e infecciones, víctimas de un orden patriarcal con descarnado rostro capitalista. Es decir que, aunque puede señalarse que el conjunto de las mujeres padece discriminaciones legales, educacionales, culturales, políticas y económicas, lo cierto es que existen evidentes diferencias de clase entre ellas que moldearán en forma variable no sólo las vivencias subjetivas de la opresión, sino también y, fundamentalmente, las posibilidades objetivas de enfrentamiento y superación parcial o no de estas condiciones sociales de discriminación. Oprimidas explotadas y oprimidas que oprimen En los umbrales del siglo XXI, luchar por los derechos de las mujeres pareciera ser algo ya socialmente admisible y “políticamente correcto”, al punto que la mayoría de los gobiernos del mundo, en diferentes niveles institucionales, han incorporado la problemática de género en secretarías de estado, comisiones de trabajo, agendas y organismos multilaterales. Es que hay hechos que son innegables. No podemos negar, por ejemplo, la realidad de un fenómeno conocido como "el techo de cristal” términos con los que se señala el hecho que las mujeres, tanto en los ámbitos académicos como laborales, no accedemos a cargos jerarquizados en la misma proporción que los varones, aún cumpliendo los mismos prerrequisitos de capacitación y desempeño. También es sabido que, en la gran mayoría de los países de todos los continentes, las mujeres cobramos un salario equivalente al 60% ó 70% del que cobran los varones por el mismo trabajo. Y esta brecha, aumenta aún más a medida que aumenta la escala salarial; es decir, entre los cargos gerenciales y directivos, la discriminación contra las mujeres es mayor. Como es posible advertir, la opresión de las mujeres se manifiesta, de diversos modos, en todas las clases sociales. Pero la mitad de la humanidad no se reparte equitativamente entre las distintas clases: las mujeres somos mayoría entre los explotados y pobres de este mundo y una ínfima minoría casi inexistente entre los poderosos dueños de las multinacionales que nos condenan a esa explotación y esa pobreza. Es un hecho categórico que, aún siendo las mujeres algo más que el 50% de la población mundial, constituimos el 70% de los 1300 millones de pobres del planeta y, por otro lado, sólo el 1% de la propiedad privada mundial está en manos de mujeres. Es cierto que, mostrar las dobles, triples y múltiples cadenas que se ciernen sobre las mujeres trabajadoras -ya sean obreras, asalariadas, trabajadoras rurales o desocupadas-, no puede ser un argumento utilizado con el propósito de enmascarar la opresión que sufre la mitad de la humanidad, pertenezca a la clase que pertenezca. Por el contrario, si planteamos una perspectiva de clase es porque consideramos que la opresión de todas las mujeres obtiene la "legitimidad" que le otorga un sistema basado en la explotación de la enorme mayoría por una pequeña minoría de parásitos capitalistas; un sistema donde la perpetuación de las jerarquías y las desigualdades son parte fundamental de su funcionamiento. Actualmente, la desigualdad jerarquizada entre mujeres y varones que hasta principios del siglo XX era justificada sin tapujos con apelaciones a un supuesto “orden natural”, aparece distorsionada tras algunos supuestos "triunfos del sexo débil". Pero este nuevo discurso acerca de la conjeturada liberación femenina ya alcanzada, hace referencia exclusivamente a algunas mujeres y a determinados aspectos parciales de sus vidas y derechos, ocultando que la cuestión de la opresión de género está entrelazada indisolublemente también a la cuestión de la explotación de clases. Y velando también que, en última instancia, el supuesto respeto por las diferencias y la igualdad conseguidos no son más que retórica en un sistema social que se sigue sosteniendo en una de las más abyectas jerarquizaciones dicotómicas: la que establece que millones de personas son condenadas a vender su fuerza de trabajo para que unos pocos sacien su sed de ganancias cada vez más exorbitantes. Si no fuera porque la pertenencia de clase condiciona de diferentes modos la opresión de género, ¿cómo interpretar que mientras Ivanna Trump se convierte en una empresaria independiente en el mundo de los negocios o Hillary Clinton se sienta en el poderoso senado norteamericano, son 60 millones de niñas las que aún no tienen acceso a la educación? El siglo XX vio mujeres presidentas, primeras ministras, miembros de gabinetes de gobierno, soldadas y oficiales, científicas, artistas y deportistas, empresarias y profesionales exitosas. Es también el siglo de la píldora anticonceptiva, la minifalda y los pantalones vaqueros, la moda unisex y los electrodomésticos. Pero no olvidemos que el siglo XX también fue testigo de los 50 millones de mujeres que mueren por año por abortos clandestinos, de millares de mujeres violadas y asesinadas por políticas de "limpieza étnica", de millones de mujeres desempleadas y viviendo en niveles que se encuentran por debajo de los índices de pobreza. Se calcula que en el llamado “Tercer Mundo”, mueren unas 600.000 mujeres jóvenes por año, durante el embarazo y el parto. Por cada una de ellas, hay otras 30 que sufren infecciones, lesiones e incapacidades por las mismas causas. Es decir que, por lo menos, 18 millones de mujeres jóvenes por año sufren daños durante el embarazo y el parto, que llevan a algunas a la muerte. Entonces, cuando una mujer de treinta años de edad, en “igualdad” con los varones, puede “ejercer su derecho" a ser oficial de las fuerzas conjuntas de la OTAN que bombardean los países semicoloniales, o morir, a la misma edad, en una aldea africana a causa del SIDA es paradójico e incluso cínico hablar del avance y progreso de la mujer. ¿No deberíamos hablar de distintas mujeres? ¿Son acaso iguales las vidas de las mujeres empresarias, las obreras, las mujeres de los países imperialistas y las de las semicolonias, las de las mujeres blancas y las mujeres negras, las inmigrantes o las refugiadas? Suponer que, sólo por ser mujeres, hay algo que vincula a Margareth Thatcher con las desocupadas inglesas, las empleadas del servicio doméstico de Argentina, las obreras de las maquilas mexicanas o las trabajadoras de los chaebols del sudeste asiático es, en última instancia, caer en el reduccionismo biologicista de la ideología patriarcal dominante que las mismas feministas han criticado seriamente. Hablar de género así, por lo tanto, es hacer uso de una categoría abstracta, vaciada de sentido e impotente para la transformación que queremos llevar adelante. Capitalismo y patriarcado: un matrimonio bien avenido Muchas feministas hoy se plantean estas cuestiones. Hay quienes señalan, incluso, que un feminismo de clase tendría que jerarquizar y valorar de diferente manera los problemas a los que se enfrentan las mujeres. De ese modo, dicen, por encima de la condena al sistema patriarcal, debería estar la condena al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, causantes de una creciente pobreza y de la reducción de los servicios públicos. Agregando que la mejor ayuda que pueden ofrecer las feministas a las mujeres del Tercer Mundo es condenar, desde una posición abiertamente antiimperialista, todas las intervenciones “humanitarias” que no sirven más que a los intereses de las grandes potencias. Sin embargo, aunque hay planteos como éste que intentan aproximar las cuestiones del género y la clase y sus intersecciones para repensar el feminismo, son pocas las mujeres que intentan desarrollar este pensamiento a la luz del marxismo. Porque hoy, cuando hasta definirse postmoderno ya está fuera de moda, seguir sosteniendo los principios del marxismo parece algo más que arcaico. Sin embargo, renegando de las modas a las que adscriben las intelectuales progresistas para condenar con diferentes palabras y categorías lo mismo que es condenado por los reaccionarios –la revolución obrera que pueda barrer con el dominio capitalista- seguimos sosteniendo que, si bien no surge con el capitalismo, la opresión de las mujeres adquiere, bajo este modo de producción, rasgos particulares convirtiendo al patriarcado en un aliado indispensable para la explotación y el mantenimiento del statu quo. El capitalismo, basado en la explotación y la opresión de millones de individuos a lo largo y ancho del planeta, conquistando para la ampliación de sus mercados no sólo a pueblos enteros, sino también tierras vírgenes y parajes inhóspitos, ha introducido en su maquinaria de explotación a las mujeres, los niños y las niñas. Y aunque ha empujado a millones de mujeres al mercado laboral destruyendo los mitos oscurantistas que la condenaban exclusivamente a permanecer en el ámbito privado del hogar, lo ha hecho para explotarlas doblemente, con salarios menores a los de los varones, para que, de ese modo, pudiera bajar también el salario de los otros trabajadores. El capitalismo, con el desarrollo de la tecnología, ha hecho posible la industrialización y, por tanto, la socialización de las tareas domésticas. Sin embargo, si esto no sucede es, precisamente, porque en el trabajo doméstico no remunerado descansa una parte de las ganancias del capitalista que, así, queda eximido de pagarle a los trabajadores y a las trabajadoras por las tareas que corresponden a su propia reproducción como fuerza de trabajo (alimentos, ropa, etc). Alentar y sostener la cultura patriarcal según la cual los quehaceres domésticos son tareas “naturales” de las mujeres, permite que ese “robo” de los capitalistas quede invisibilizado y también se transforme en invisible el trabajo doméstico que recae fundamentalmente en las mujeres y las niñas. Y aunque nunca antes como en el capitalismo se crearon las condiciones científicas, médicas, sanitarias que nos permitirían a las mujeres disponer de nuestros propios cuerpos, este derecho aún no nos pertenece. El desarrollo de los métodos anticonceptivos como las píldoras, los dispositivos intrauterinos, las ligaduras de trompas e incluso la posibilidad del aborto aséptico y sin complicaciones para la salud son hechos ineludibles. Si las mujeres no podemos disponer de nuestro propio cuerpo, decidir no tener hijos o cuándo y cuántos hijos tener es porque la Iglesia, en complicidad con el Estado capitalista, sigue imponiéndose sobre nuestras vidas. Además de convertirse en un negocio muy rentable para un sector de profesionales, laboratorios, mafias policiales, etc, la posibilidad de separar el placer de la reproducción conlleva a una libertad que es peligrosa para los intereses de la clase dominante. Cuestionar la maternidad como único y privilegiado camino para la autorrealización de las mujeres, cuestionar que la sexualidad tenga como único fin la reproducción y cuestionar, asimismo, que la sexualidad sea entendida sólo como coito heterosexual pone en riesgo las normas con las que el sistema regula nuestros cuerpos. Los cuerpos que el sistema de explotación sólo concibe como fuerza de trabajo, como cuerpos sometidos a los estereotipos de belleza, como cuerpos escindidos y alienados transformados en una mercancía más en el mundo de las mercancías. Género y clase en las luchas de las mujeres Pero con el surgimiento y desarrollo del capitalismo, no sólo aumentó la explotación y la opresión de las mujeres, sino que también se sucedieron cambios profundos en la resistencia y la lucha de las mujeres contra estas cadenas. A fines del siglo XVIII, con las revoluciones burguesas, surge el feminismo como movimiento social y corriente teórica, ideológica y política. Y este movimiento recorre los siglos XIX y XX, adquiriendo distintas formas y llegando hasta nuestros días convertido en diferentes corrientes teóricas, en prácticas diversas y múltiples experiencias de organización. Casi desde los inicios, con el desarrollo del capitalismo y la aparición de una poderosa clase obrera antagónica a la burguesía dominante, en el feminismo y contra él se instala el debate acerca de esta contradicción que encierra el sistema capitalista para las mujeres y que centra nuestro interés –el que fuera señalado por la marxista Evelyn Reed en los siguientes términos: “¿Sexo contra sexo o clase contra clase?” Las marxistas revolucionarias seguimos sosteniendo que la lucha de clases es el motor de la historia y es la clase obrera, acaudillando a las masas pobres y al conjunto de los sectores oprimidos, el sujeto central de la revolución social que nos liberará de la esclavitud asalariada y todo tipo de opresión, atacando al capitalismo en su corazón, paralizando sus mecanismos de exacción y expoliación y destruyendo su maquinaria de guerra contra las clases subalternas. Hoy, esa clase cuenta con millones de mujeres en sus filas. El capital produce ésta y otras tantas contradicciones. La burguesía crea y recrea permanentemente a su propio sepulturero. Es nuestra convicción que las mujeres de la clase obrera tomarán parte fundamental en esas batallas futuras por el derrocamiento total de la clase explotadora. Hace poco tiempo nomás, en nuestro país, las mujeres fuimos protagonistas de los cortes de ruta de los movimientos de desocupados, de las tomas de fábricas que producen bajo control obrero, de las asambleas barriales que cuestionaron el poder establecido, de las innumerables luchas y movilizaciones que cruzaron nuestro territorio. Las mujeres siguen en pie de lucha por sus derechos en todo el mundo. Hay mujeres a la cabeza de todos los movimientos sociales que eclosionaron en América Latina en la última década. Son cientos de jóvenes mujeres las que enfrentaron al imperialismo en los mítines antiglobalización y en las marchas mundiales contra la guerra de Irak. A pocos días de entrar en imprenta este trabajo, más de medio millón de mujeres marcharon en Washington en defensa del derecho al aborto, en peligro frente a la reaccionaria política de Bush. Todavía hay sectores del movimiento feminista que se resisten a ser integrados al sistema, institucionalizados y “oenegizados”, pactando menor radicalización por pequeñas cuotas de poder. De estas historias de innumerables luchas de mujeres feministas, obreras, campesinas y militantes revolucionarias queremos aprender las mujeres de hoy para emprender las tareas que tenemos planteadas. Teniendo como eje de nuestro trabajo esta intersección entre género y clase, presentamos entonces el rol de las mujeres y del feminismo en los distintos acontecimientos y períodos fundamentales en que puede dividirse la historia de los siglos XIX y XX. Muchos temas de interés fueron dejados de lado, otros merecerían una extensión y profundización mayor. No soy historiadora ni escritora profesional. Me guía el anhelo de colaborar, con este pequeño grano de arena, a la lucha de las mujeres por su emancipación. Mis expectativas estarán más que satisfechas si después de leer este trabajo, las autoras verdaderamente fundamentales del marxismo y el feminismo son releídas y sus elaboraciones son repensadas bajo el signo de estos tiempos, con el objetivo de combatir contra la opresión. Esencialmente, mi deseo es prestar una modesta colaboración a todas aquellas mujeres que emprenden la enorme y gratificante tarea revolucionaria de “cargar sobre sus espaldas una partícula del destino de la humanidad”. http://www.breadandrosescentennial.org/es

viernes, 2 de marzo de 2012

Marzo mes de la Mujer

Empezamos el mes de las mujeres, el mes que debemos y tenemos la obligación de reivindicar las mujeres que nos precedieron y nos consiguieron los derechos que disfrutamos. Hoy que muchos de ellos están amenazados es más necesaria la solidaridad entre nosotras e ir aún subiendo los peldaños que nos quedan para la consecución de la ansiada igualdad. Hoy que ya con esta fecha llevamos en España nueve mujeres asesinadas a manos de una violencia cruel y machista, invisible, diaria que se afrenta a las que se sublevan y no quieren seguir soportando mas sometimiento. No importa la edad él siempre se cree con el poder de sometimiento de voluntad de la otra. Hoy sigue siendo una fecha tan vigente como en agosto de 1910 que la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a propuesta de la socialista alemana Luise Zietz y apoyada por Clara Zetkin. El objetivo era promover la igualdad de derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres. Debemos preguntarnos si hoy cien años después las mujeres hemos conseguido los fines para la que se proclama esta jornada reivindicadora o si muchos de los objetivos se cumplieron hay otros por los que seguir en la batalla de los derechos de equidad entre los sexos. Queremos flores como en el poema de nuestra admirada Gioconda Belli.

domingo, 12 de febrero de 2012

Clara Campoamor

Un día como hoy, 12 de febrero, nació una de las figuras más importantes del feminismo español, Clara Campoamor Rodríguez (Madrid, 12 de febrero de 1888 – Lausana, 30 de abril de 1972). Política española, defensora de los derechos de la mujer y principal impulsora del sufragio universal en España, logrado en 1931.