sábado, 17 de mayo de 2014

Claves para un análisis feminista de la prostitución

La prostitución como práctica social que consagra la explotación sexual sólo puede ser combatida con más libertad y más igualdad para las mujeres que se ven obligadas a ejercerla y todo ello en el marco de los derechos humanos


Publicado por Rosa Cobo en la sección Artículos para la reflexión en AmecoPress

La prostitución es un antiguo fenómeno social que ha experimentado cambios muy profundos en los últimos treinta años, relacionados con dos procesos sociales que están transformando el mundo del siglo XXI y estrechamente vinculados a la crisis del contrato sexual. Mujeres en distintas partes del mundo han conseguido derechos y, además, los han ejercido. Por primera vez en la historia, grupos reducidos, pero significativos, de mujeres pueden decir, y dicen, ’no’ a los varones.

Esa primera parte del contrato sexual por el que cada varón se convierte en dueño y señor de una mujer, y cuya expresión social legítima es el matrimonio, ha entrado en crisis, pues ha dejado de ser la única opción para muchas mujeres. Sin embargo, este hecho no debe oscurecer que frente a esta mayor libertad para algunas mujeres, se encuentran otras cuya situación ha empeorado visiblemente. Y con esta afirmación, me estoy refiriendo a la segunda parte del contrato sexual, por la que un reducido grupo de mujeres es asignado a todos los varones y cuya expresión, socialmente reprobable, es la prostitución.
La idea que argumentaré brevemente es que a medida que algunas mujeres pueden desasirse del dominio masculino y conquistan parcelas de individualidad, otras son más intensamente dominadas y explotadas por el sistema patriarcal. Con la globalización neoliberal el rostro de la prostitución ha cambiado decisivamente, pues de ser una realidad social reducida se ha convertido en una gran industria global que moviliza miles de millones de euros anuales.
Para comprender la complejidad de esta práctica social hay que diferenciar dos planos: el intelectual y el ético-normativo. Primero hay que examinar la naturaleza y las causas de este fenómeno social y, en consonancia con ese análisis intelectual, adoptar una posición ético-normativa respecto a su existencia. Si el punto de partida, tras estudiar la prostitución y las causas que la originan, es que esta práctica social es una forma deseable de vida y no puede ser definida como una forma de explotación sexual, entonces la conclusión lógica es legalizar y reglamentar la prostitución. Si, por el contrario, se considera la prostitución una forma inaceptable de vida, resultado del sistema de hegemonía masculina, vinculada a la dominación patriarcal y que vulnera los derechos humanos de las mujeres al convertir su cuerpo en una mercancía y en un objeto para el placer sexual de otros, entonces se concluye la imposibilidad de su legalización.
El punto de partida ético-normativo, que compartimos quienes escribimos en este monográfico, es que la prostitución es una realidad social que debe ser erradicada porque es fuente inagotable de desigualdad y subordinación para las mujeres que la ejercen y para las mujeres en general [1]. Para ello es necesario distinguir el fenómeno social que es la prostitución del colectivo concreto que son las mujeres prostituidas, pues esta distinción nos permitirá criticar esa realidad social y al mismo tiempo establecer elementos de solidaridad con las mujeres que la ejercen. En otros términos, pondremos en tela de juicio la estructura de subordinación y explotación sexual que subyace a la prostitución y, al mismo tiempo, afirmamos nuestra solidaridad con las mujeres prostituidas.
Naturalización de la prostitución
Uno de los argumentos centrales de este debate hace referencia al estereotipo de que la prostitución es el ’oficio más viejo del mundo’. En el imaginario colectivo está profundamente arraigada la idea de que la prostitución es una realidad que está más allá de lo cultural. Todo fenómeno social para que pueda reproducirse a lo largo del tiempo tiene que estar sometido a procesos permanentes de legitimación. La primera legitimación de cualquier fenómeno social se encuentra en su propia facticidad. El hecho de que haya existido durante largos periodos históricos puede sugerir que forma parte de un ’orden natural’ de las cosas imposible de alterar.
Si, además de existir, también ha sobrevivido a intentos de acabar con esa realidad, como, por ejemplo, la legislación prohibicionista, entonces parece que tiene una fuerza que va más allá de lo puramente social. Uno de los subtextos del imaginario de la prostitución sugiere que está profundamente anclada en algún oscuro lugar de la naturaleza humana. Y éste es, desde luego, uno de los problemas que obstaculizan una posición crítica frente a la prostitución: su naturalización, pues con esos argumentos se coloca a esta práctica social en el orden de lo pre-político. En efecto, si el fundamento de esta práctica social está en la naturaleza, entonces difícilmente podrá ser definida como una institución y, por tanto, interpelada socialmente.
La invisibilidad del cliente
La prostitución es una realidad social cada día más compleja debido tanto al aumento creciente de los actores y procesos involucrados alrededor de esta institución como a los significados e implicaciones ideológicas que derivan de su existencia. En efecto, la prostitución hoy es una gran empresa global, vinculada a la economía criminal, y en la que intervienen muchos actores que se benefician de ese negocio: medios de comunicación, empresarios del sexo, agencias de turismo sexual, proxenetas, narcotraficantes o traficantes de mujeres. Sin embargo, los actores principales, en primera instancia, son las mujeres que ejercen la prostitución y los clientes que utilizan los servicios de estas mujeres.
En el imaginario colectivo, sin embargo, la prostitución está asociada a la imagen de la puta. Y, sin embargo, no hay mujer prostituida sin cliente. ¿Por qué el cliente ha sido invisibilizado en el imaginario de la prostitución? La prostitución, sin embargo, no debe ser definida como el oficio más antiguo del mundo sino como la actividad que responde a la demanda más antigua del mundo: la de un hombre que quiere acceder al cuerpo de una mujer y lo logra a cambio de un precio [2]. Lo que queremos hacer notar es que la figura del cliente ha sido silenciada como si fuese un elemento completamente secundario en esta obra de teatro. Y este hecho es un claro indicador de la permisividad social que existe hacia el prostituidor. De ahí la necesidad de mostrar la asociación entre cliente y dominio masculino, pues solo así podrán visibilizarse las relaciones de poder que están en el origen de la prostitución.
Por eso es necesario resignificar el imaginario de la prostitución y poner a los clientes en el lugar que les corresponde. Es necesario señalar que esos varones son algo más que consumidores y la prostitución no es una práctica inocua sino que, como todas las demás, no puede desligarse de las relaciones de poder que estructuran cada sociedad. En sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición dominante difícilmente podría pensarse que la prostitución es una realidad ajena a las relaciones de poder entre los géneros.
En este sentido es necesario retomar la categoría de patriarcado, pues sin la misma perdería sentido la posición ético-normativa que mantenemos sobre la prostitución. Si prescindimos de esta categoría que da nombre a esa compleja estructura social nos quedamos sin las herramientas intelectuales que hacen posible su comprensión. En efecto, la prostitución, como realidad social, solo se hace legible a la luz de esta estructura sistémica que organiza la sociedad asignando recursos y derechos asimétricamente entre hombres y mujeres.
Consentimiento y coacción en las mujeres prostituidas
Un argumento que aparece recurrentemente en la literatura sobre prostitución y que está muy asentado en el imaginario colectivo es el de la legitimidad de la relación entre la mujer prostituida y el prostituidor, siempre y cuando las mujeres elijan libremente esa actividad. Sin embargo, ¿hasta qué punto las mujeres en situación de prostitución, todas ellas pobres y en algunos países, además, inmigrantes, pueden ser definidas como libres a la hora de elegir la prostitución como forma de vida? Con esta pregunta, queremos señalar que la cuestión del consentimiento es una variable fundamental a la hora de adoptar una posición ética sobre la prostitución.
¿Es un contrato libre, y por ello legítimo, el que establece la mujer prostituida y el cliente? La Modernidad se edificó sobre una nueva relación social, la contractual, y la piedra angular de ese edificio fue el consentimiento. La figura del individuo como sujeto político, la configuración de una nueva clase hegemónica, la burguesía, y la propuesta de un nuevo sistema político, la democracia son los elementos centrales del nuevo mundo. Y es ahí donde precisamente adquiere sentido la categoría de consentimiento. La Modernidad no aceptará la instauración de sistemas políticos ni relaciones sociales que no estén basados en un contrato basado en el consentimiento de sus miembros. No podríamos entender la democracia ni el resto de las relaciones sociales, incluido el matrimonio, fuera del contrato. Ese tipo de relación contractual es históricamente nueva y surge como una conquista frente a las relaciones sociales medievales, basadas en relaciones de adscripción.
A fin de comprender las relaciones sociales que se desarrollan entre el varón prostituidor y la mujer prostituida es necesario hacer una reflexión sobre la naturaleza del contrato y sobre la naturaleza del consentimiento.
Rousseau explica que un contrato firmado por dos partes en la que una de ellas está dominada por la necesidad no es un contrato legítimo. Kant también explica que no se puede ser al mismo tiempo cosa y persona, propiedad y propietario. Estos filósofos sugieren que esos contratos podrán ser legales, pero nunca legítimos porque la capacidad de decisión de quien está dominado por la necesidad vicia ese consentimiento. En esa misma línea, en el siglo XIX, Marx lanzaba una mirada crítica a los contratos establecidos entre un burgués y un obrero, entre un empresario y un trabajador, al poner en cuestión los contratos económicos basados en la necesidad absoluta de una de las partes contratantes. Y de esta argumentación se deriva una conclusión que ha estado en el fundamento de todas las teorías críticas de la sociedad: no puede haber libertad de contrato absoluto en sistemas sociales edificados sobre dominaciones. Ya en el siglo XX, Carole Pateman analiza el contrato entre prostituidor y mujer prostituida como carente de legitimidad, pues esa relación se origina en un contrato sexual sobre el que se edifican las sociedades patriarcales.
Nos interesa señalar que la ilimitada libertad de contrato forma parte del núcleo ideológico más duro del liberalismo y la crítica a esa libertad absoluta forma parte de las señas de identidad de los pensamientos críticos. La idea que queremos subrayar es que la libertad y el consentimiento de las mujeres que llegan a la prostitución son reducidos, pues están limitados por la pobreza, la falta de recursos culturales, la escasa autonomía y en muchos casos por el abuso sexual en la infancia. Y para que todo ello adquiera sentido hay que señalar que esas realidades están inscritas en el marco de sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición de hegemonía sobre las mujeres.
Los análisis que intentan justificar la prostitución como un contrato legítimo se apoyan en argumentaciones funcionales al neoliberalismo, para cuya ideología los contratos no deben tener límites. Los autores y autoras que defienden la legitimidad de ese contrato fundamentándolo en la voluntad del individuo, se olvidan que libertad y voluntad no coinciden en muchas ocasiones.
Para concluir, la prostitución como práctica social que consagra la explotación sexual sólo puede ser combatida con más libertad y más igualdad para las mujeres que se ven obligadas a ejercerla y todo ello en el marco de los derechos humanos.
[1] CARRACEDO BULLIDO, ROSARIO, "Feminismo y abolicionismo", en Crítica nº 940 (Madrid), 2006; pp. 37-41. [2] FERNÁNDEZ OLIVER, BLANCA, "La prostitución a debate en España", en Documentación Social, nº 144 (Madrid), 2007; p. 89.

jueves, 16 de enero de 2014

Sólo depende de tí





Hace meses vemos en nuestras teles el nuevo anuncio de Vaginesil, producto milagroso donde los haya capaz por el mismo de producir que la mujer busque las relaciones que hasta que encontró el ungüento no quería.

Señores y señoras publicistas, seguro que habrá problemas médicos en algunas mujeres que les incapacite una lubricación normal,  pero el lema es DEMOLEDOR  "Sólo depende de ti". Ay, ay del partenaire nada, ni hablamos, anunciar un lubricante femenino volcando la culpabilidad de las mujeres en las relaciones sexuales que obviamente es cosas de dos es perpetuar la cultura imperante.
Señores hay que trabajar un poquito y quizás ( lo más probable) no haga faltan productos externos para que pueda ser consumada la relación. Por otra parte la pregunta es ¿sino lubrica como disfruta?

Recogemos un anuncio satírico que encontramos en la red sobre las mujeres del anuncio que encarna la paradoja de la cultura patriarcal.


martes, 14 de enero de 2014

Caso Carioca; La trata, sus victimas, victimarios y la sociedad que mira a otro lugar.


Sólo si eres la directora de un programa de máxima audiencia y tienes conciencia de lo que le ocurre a la otra, das autorización para ocupar un largo espacio en tu programa y emites este riguroso reportaje de la absoluta desprotección de las victimas de trata. 

El ‘caso Carioca’ evidencia que España es incapaz de proteger a las víctimas de trata
Las víctimas denuncian desprotección absoluta cinco años después de iniciarse la investigación mientras el principal imputado salió en libertad hace tres meses

NICOLÁS CASTELLANO 14-01-2014
De las 14 testigos protegidos del caso, cinco están fuera de España. Tres de las mujeres que prestaron declaración, entre ellas la que destapó la trama, fueron expulsadas a Brasil a pesar de contar una orden judicial de ‘inejecución de expulsión’. “Todavía tengo miedo, si arriesgas la vida para colaborar en un caso como éste, tienes que tener protección”, denuncia una de las testigos.

Sin salida y con miedo. Así vive Josefina (nombre ficticio) desde que junto a otras víctimas denunció a la mayor red de trata de mujeres jamás desmantelada en España, conocida como ‘caso Carioca’. Josefina, brasileña, no teme sólo que alguien vinculado a la trama pueda localizar y hacerles daño a ella y a su hija, sino los efectos que las decisiones de la Administración española están teniendo en sus vidas y que se resumen en una palabra: desprotección.
Sin salida y con miedo. Así vive Josefina (nombre ficticio) desde que junto a otras víctimas denunció a la mayor red de trata de mujeres jamás desmantelada en España, conocida como ‘caso Carioca’. Josefina, brasileña, no teme sólo que alguien vinculado a la trama pueda localizar y hacerles daño a ella y a su hija, sino los efectos que las decisiones de la Administración española están teniendo en sus vidas y que se resumen en una palabra: desprotección.

Josefina y su hija viven en un limbo jurídico que les impide hacer vida normal. “No entiendo por qué si he colaborado con la justicia no me ayudan a conseguir los papeles de la niña. Yo me estoy arriesgando, sigo prestando declaración si hace falta, pero pese a que llevo casi tres años peleando para que le den los papeles, ella sigue ilegal y la podrían expulsar en cualquier momento. Las dos solicitudes que he presentado, han sido denegadas. Si la envían a Brasil, me iré con ella, me dará igual el caso, porque ella es lo más que me importa. Nos prometieron muchas cosas pero sólo nos dieron los papeles por un año. Nada más”, cuenta.

La reforma de la ley de Extranjería establece que una víctima de redes de trata tiene derecho a protección inmediata mediante un permiso de residencia de cinco años. Además la legislación internacional considera que los hijos de una víctima de trata también lo son, por lo que por extensión, también deberían recibir dicho permiso. “Se demuestra que las administraciones no están preparadas para responder ante la mayor red de trata desmantelada jamás en España”, aseguran fuentes de la investigación.

La documentación de Josefina y el resto de víctimas además no ha estado vinculado a esta condición. “Nuestra renovación de los papeles depende del trabajo nada más, si cotizas y tienes contrato renuevas, si no nada. Las compañeras que no tenían contrato o estaban en paro no han podido renovar los papeles y se han ido a Brasil”, asevera.

La situación es tal que cinco de las 14 testigos protegidos del caso, están fuera de España. La mujer que destapó la trama, la principal testigo, fue expulsada por la Policía Nacional a Brasil cuando el caso estaba aún bajo secreto de sumario. “Se la querían quitar de en medio, se tomaron muchas molestias para ser supuestamente sólo una expulsión administrativa por no tener papeles, pero nada más detenerla le preguntan por un guardia civil que es precisamente uno de los investigadores, es decir sabían perfectamente que ella estaba dando información y por eso la expulsaron de España” asegura su abogado. Al conocer el caso, la jueza exigió que se la trajera de vuelta y una vez aquí se practicó con ella una prueba anticipada. Una vez en España se tramita su permiso de residencia, el proceso se dilata durante mucho tiempo y regresa a Brasil. Finalmente la autorización de residir en España le llega cuando ya estaba en su país de origen. El abogado que la representa solicita que se le de la tarjeta de residencia a través de un consulado de España en Brasil pero el ministerio del Interior de momento se niega. La jueza ha exigido que se documente a esta testigo desde hace cerca de 2 años pero el Ministerio de momento hace caso omiso. A esto hay que añadir el caso de otra testigo que contaba con una orden de inejecución de expulsión y que además ya tenía residencia legal en España. Hace un viaje a su país y vuelve con la tarjeta caducada. A pesar de que en la base de datos de la Policía les consta su “inexpulsabilidad” la devuelven a su país como un rechazo en frontera.

Fuentes de la investigación confían en contar con la presencia en el juicio de las principales testigos pues incluso algunas de las que están fuera de España, estarían dispuestas a volver para declarar. En todo caso la jueza ha realizado 12 pruebas preconstituidas.

Josefina aguanta en España. Después de muchas semanas de sopesarlo, acaba aceptando contar su situación en una entrevista a la Cadena Ser. Lo hace en un pueblo cualquiera de España que no podemos desvelar. Sólo un dato: está lejos de su temido Lugo, donde se ubicaba el Club en el que trabajó explotada por la red que dirigía Adán. Uno de esos clubes el Queens, estaba ubicado en una antigua quesería, sobre unos terrenos propiedad de un funcionario municipal, donde todo el mundo sabía lo pasaba pero todos callaban.

La falta de protección y ayudas no han mermado su deseo de contribuir a que se haga justicia con quienes las explotaron, les exigieron el pago de deudas de entre 3.000 y 6.000 euros e incluso las maltrataron. Además, desea que su hija siga recibiendo educación aquí. Tampoco tiene mucha más opción. De irse, tendría que abandonar aquí a la menor. “No hay salida ninguna. No tiene NIE(número de identificación de extranjeros), no tiene permiso de residencia, así que no puede viajar. Ni siquiera sale de casa por miedo a que la policía la detenga y la expulse. Hasta el bonobus lo tiene a mi nombre. Vive encerrada, lleva una vida de prisión. Tiene problemas para todo, a nivel administrativo en el Instituto, si por ejemplo tienen que hacer un viaje en el Instituto ella no puede ir. Así lleva casi 2 años”, relata Josefina, que ha presentado una queja al Defensor de Pueblo al respecto y ha trasladado su situación a la jueza que lleva el caso.

“Todavía tengo miedo. Si ahora ni siquiera cuento con la justicia para obtener la documentación de mi hija, ¿cómo me puedo fiar de que me van a dar una protección cuando estén (todos los imputados) en la calle y ya haya pasado el juicio? Yo di testimonio, pruebas, la deuda que me exigieron pagar, las condiciones en las que estuve en el club, me puse a disposición de la justicia y declaré. Si arriesgas la vida para colaborar en un caso como éste tienes que tener una protección”, afirma.

Pánico a las represalias

La red del caso Carioca explotaba a mujeres en su mayoría de Brasil pero también de la República Dominicana, Colombia, Ecuador o Paraguay. José Manuel García Adán, el principal imputado, “daba palizas monumentales a las chicas, palizas a diestro y siniestro”, según denuncian las víctimas, que no podían salir del club y eran obligadas a trabajar durante 14 horas seguidas, quedando exentas sólo el primer día de regla y en algunos casos eran amenazadas con maleficios de santería.

“Nos dicen que no va a pasar nada pero sí que pasa. La que conviví durante casi un año con él fui yo, sé el genio y el carácter que tenía. Después de la denuncia, no va a salir de la cárcel y perdonarlo todo”, teme.

En libertad desde hace tres meses, Adán esperó tres años para ofrecerse a declarar ante la jueza y contarlo todo “tirar de la manta y contarlo todo sobre políticos y empresarios a cambio de que le den la custodia de su hija” aseguran fuentes de la investigación que precisan que la jueza se negó a entrar en chantajes.

Alicia (nombre ficticio) es otra de las mujeres que está colaborando con la investigación. “Me enteré de que la jueza estaba buscando testimonios y yo misma la llamé para contarle lo que sucedía. Fui dos veces a declarar”.

“La gente piensa que es un trabajo fácil, que se gana dinero fácil pero no, es el peor trabajo que hay en el mundo. Aguantas borrachos, drogados, de todo, y aguantar todo eso y no poder tener una tranquilidad… Yo no era libre, vivía en un piso y me llevaban y traían al club, pero me tenían bien controlada en todo momento para que no me fugase” afirma en un breve encuentro en otro punto de España. No para de mirar a todas partes porque teme que “la gente de José Manuel “ pueda aparecer para amenazarla en cualquier momento.

“Lo que preocupa a todas horas es el juicio. El que tiene poder y dinero puede hacer lo que le da la gana. Ellos también tienen familia como nosotros, alguien puede hacernos algo mandados por ellos. No niego que me da mucho miedo que se quieran vengar por ellos según sea el juicio, la sentencia”, relata Alicia, que tuvo como cliente a uno de los policías imputados, según ha sabido después.

“Me parece muy mal (que José Manuel esté en la calle) porque no deja de ser un peligro. Salimos a la calle con miedo, si llevamos mucha ropa o si cambiamos el tinte del pelo o los peinados… es por miedo, para que no nos reconozcan, por miedo a él y a los suyos. Él ya tiene las manos manchadas pero puede mandar a alguien”.

Policías y guardias civiles imputados

El caso Carioca ha destapado la incapacidad de la Administración española para asistir a las víctimas de trata y lo inútil que puede resultar la ley de testigos protegidos cuando están imputados policías o guardias civiles.

Un ejemplo: las víctimas tienen que recoger las tarjetas de residencia en comisarías donde residen, con lo que se facilita a los policías imputados localizar a las chicas. Cabe recodar que el inspector jefe de extranjería de Policía Nacional en Lugo, uno de los principales imputados, llegó a hacer un informe sobre sí mismo y fue a entregarlo en persona a la jueza. Finalmente fue cesado.

Fuentes de la investigación denuncian muchas carencias en la protección de las víctimas de trata. Falta de medios para garantizar la subsistencia a las víctimas. “Se está vendiendo humo” sobre la protección a las víctimas, en realidad la ley es muy restrictiva para dar permisos de residencia a víctimas de trata. Sin permiso de trabajo y residencia ni otros medios específicos, como casas de acogida, al final no tienen salida. Al no tener alternativas acaban volviendo a ejercer la prostitución.

La falta de coordinación entre instituciones, juzgados y organizaciones no gubernamentales supone que finalmente estas mujeres tengan muchas dificultades para acceder primero al permiso de residencia -en el que caso que lo necesiten- o alguna medida de protección-desde pisos de acogida a ayudas económicas de subsistencia mientras consiguen salir de la prostitución-.

La falta de formación policial genera que “muchos agentes se tomen a las mujeres como simples objetos, las tratan como prostitutas que no tienen derecho a nada y si encima han acusado a algunos de sus compañeros como en este caso, les acaban poniendo muchas dificultades cuando no coaccionándolas para que se vayan de España o directamente las expulsan como ha pasado con varias de las testigos” explica una abogada experta de redes de trata”.

Una investigación minada

A una de las víctimas los propios guardias civiles comisionados para la investigación le pagaron una noche de hotel de su bolsillo. Esa joven tenía que declarar ante la jueza, había llegado desde fuera de Galicia pero “nadie dio un recurso de acogida en Lugo, la concejal llega a decir que la lleven al albergue de los ” sin techo”, aclara el abogado que la representa.

A otras víctimas , estos guardias comisionados para la investigación, les han tenido que pagar de su bolsillo la compra de teléfonos móviles para poder mantener el contacto con ellas de cara al próximo juicio.

Esta actitud de los agentes investigadores les ha granjeado el rechazo de muchos de sus compañeros de la comandancia del instituto armado en Lugo “Les rallaron los coches en el aparcamiento del cuartel, les reventaron la puerta del despacho de la policía judicial intentando buscar documentos” denuncia un letrado con acceso al sumario.

Según este abogado “tanto a los guardias civiles como a la jueza les han llegado a realizar seguimientos, algunos coches de la brigada de información seguían a la magistrada y a los comisionados de la Guardia Civil, por ello la jueza llegó a abrir diligencias y pidió explicaciones, pero quedaron en nada porque hay muchos peces gordos implicados que no quieren que se llegue el fondo de la investigación” denuncia este letrado.

El propio José Manuel García Adán no ha dejado de amenazar , de hecho a uno de los investigadores le espetó en medio de los pasillos de los juzgados de Lugo “tú vas a pagar con tu propia sangre”. A esto hay que añadir que según los propios testigos “hemos estado recibiendo amenazas de policías amigos de los imputados” .

Carencias en la atención a las víctimas de trata

El ejemplo más escandaloso de la falta de protocolos para actuar en estos casos se vivió en octubre. Ese día se evidenció la increíble falta de colaboración de la administración central con la jueza que instruye el caso. La magistrada había solicitado que a José Manuel García Adán se le colocara una pulsera telemática para controlar por GPS que no se acercara a las más de 160 víctimas sobre las que tiene orden de alejamiento. La Delegación del Gobierno para la violencia de Género “se negó inicialmente a autorizar esa pulsera porque considera que no se trata de un caso de violencia de género”, explican fuentes de la investigación. Sólo después de que se pidiera amparo hasta al Defensor del Pueblo y de la apertura de una investigación por parte de esta institución, finalmente a 1 hora de la puesta en libertad, y después de que la jueza advirtiera de que si no se autorizaba la pulsera solicitaría como medidas de protección la puesta en disposición de 2 policías como escolta por cada chica sobre la que pesa orden de alejamiento, sólo después de eso llegó la autorización desde Madrid para que se colocara la pulsera.

Según una experta internacional en estos casos, el caso Carioca “ha puesto en evidencia al estado español. La necesidad de formación de Cuerpos y fuerzas de seguridad del estado a la hora de identificar e investigar la trata, siendo España puerta de entrada y uno de los lugares donde más se explota a las mujeres de toda Europa”.

Si bien es cierto que es una investigación muy compleja, ya que tomar declaración en tiempo record a un número enorme de víctimas no es sencillo “lo que queda demostrada es la necesidad de cooperación entre policías, ONG especializadas para recoger a las declaraciones, etc para que las victimas no cuenten su historia de manera fría a un policía en poco más de una hora siguiendo un cuestionario tipo” señala esta experta que recuerda además que” muchas de las víctimas habitualmente no son conscientes de ser víctimas de trata”.

Las propias cifras del Gobierno muestran esas carencias. Según los datos que sobre 2012 constan en el “IV informe de seguimiento del plan integral de lucha contra la trata”: de las 976 víctimas con fines de explotación sexual detectadas ese año, había 377 en situación irregular. A todas se les ofreció periodo de reflexión, sólo 81 se acogieron a él y se concedieron a penas 60. “Aquí está el error, la cantidad de víctimas de trata perfectamente identificadas que se quedan por el camino y que no reciben ningún tipo de protección, si bien la policía ha mejorado los mecanismos de identificación como puede ser que a pesar de apreciar indicios de víctimas de trata y después se le niega, ahí pasado algo” explica una experta en trata. Del informe de ese año se observa que se concedieron sólo 66 autorizaciones de residencia. “Si de 377 víctimas de trata identificadas sólo conceden finalmente 66 autorizaciones, ¿cuántas se quedan por el camino? Y a esto hay que añadir que el procedimiento se alarga mucho en el tiempo y quedan muchos meses desprotegidas y sea imposible que encuentren un trabajo si no tienen rápidamente el permiso de residencia” denuncia esta letrada. Hay muchos casos de ONG que intentan ayudar a normalizar la situación de estas mujeres pero se encuentran con el muro de la lenta burocracia.

Ya, el Defensor del Pueblo, en su informe monográfico sobre trata que se presentó a las Cortes en octubre de 2013 llamaba la atención sobre las carencias que siguen existiendo en el sistema para atender a las víctimas. En esa actualización de su dossier sobre trata se denuncia la falta de intervención efectiva de las ONG especializadas en el proceso de identificación, que se limita el papel de las ONG a la asistencia a las víctimas pero se olvida que para que una víctima pueda dar su testimonio sobre una red difícilmente lo hará ante un policía sin la asistencia de un experto o experta de una ONG sobre trata. Además señala que la protección a la víctima se esté condicionando sólo a si colabora con la justicia, algo que el Consejo de Europa ya criticó a España.

El caso Carioca, en cifras

Un total de 440 mujeres han sido identificadas como testigos, víctimas de trata y explotación sexual en el caso Carioca según fuentes de la investigación.

De ellas,180 no han sido localizadas aún en España, aunque estén identificadas detalladamente por loes testimonios de otros testigos. No obstante a 230 víctimas se les ha recibido declaración judicial.

Hay pruebas de que en los 5 clubes investigados de la provincia de Lugo hay 150 mujeres que han venido a España con deuda (víctimas de trata). De hecho , se ha constatado que unas 40 mujeres contrajeron una deuda en España con sus proxenetas en esos mismos clubes (para ir a su país a ver a su familia, para mandar un dinero, para atender a sus necesidades sanitarias, etc.) que luego tenían que “devolver” a los jefes de la red.

Al margen de las mujeres relacionadas con los clubes investigados, existen pruebas sobre 80 mujeres que han venido a España con deuda a otros clubes distintos de España y que acabaron apareciendo en la investigación del ‘caso Carioca’.

Unas 40 mujeres reconocen haber pasado por el pasillo del Aeropuerto de Barajas cuyo “vigilante” se relaciona en la Operación( las mujeres recibían instrucciones para pasar siempre por la ventanilla concreta donde siempre estaría de guardia alguno de los policías imputados que nunca pondrían impedimento a que entraran en España)

En la investigación también quedad constatado que hubo en torno a 30 mujeres a las que se les prorrogó la estancia legal (de 3 meses para turista con la que llegaron), por parte de los responsables de Extranjería (o quienes se hacían pasar por tales) a cambio de un precio (300-600 euros)

Se han regularizado entre 50 y 60 mujeres en virtud del beneficio que concede la Ley de Extranjería a las víctimas de trata y a los colaboradores contra redes organizadas. Se les ha suspendido la orden de expulsión vigente a 100 mujeres, aproximadamente, por los mismos motivos.  


Hay 14 testigos protegidas en sentido procesal estricto

viernes, 3 de enero de 2014

¿Hoy pasaría esto en España?

Futbolistas  belgas afinan puntería en glúteos de mujeres: Indignación y severas críticas por machismo



La liga local de Bélgica comienza este fin de semana y los jugadores del Royal Antwerp no encontraron nada mejor que calentar el ambiente con un vídeo que lejos de hacerle un bien a la imagen del equipo, instaló una polémica internacional.

Se trata de un vídeo en el que los futbolistas del Royal Antwerp afinan su puntería  utilizando mujeres como blancos, algo hasta ahora  totalmente desconocido.

Y claro, utilizar mujeres como blancos de puntería no es lo más formal que puede haber. De hecho, dicha práctica fue asimilada de mala manera por la prensa local, internacional y también por los hinchas, quienes  consideraron el vídeo como una oda al machismo y a la denigración de la mujer.

viernes, 27 de diciembre de 2013

El mordisco de un vampiro puede convertiros en vampiros o vampiras...

Los tiempos sombríos que desde hace tiempo que vive nuestro país se pude oscurecer aún un poco más, sumados a las subidas de las tarifas energéticas, las subidas del agua, por no hablar del petróleo y sus consecuencias en la gasolina en una sociedad que se mueve a través de él.
Con nocturnidad y mucha alevosía mientras se nos está robando lo fundamental, se nos robaron servicios básicos sanitarios, -en el 2013 se hizo un recorte en el catálogo de medicamentos subvencionados por la Seguridad Social- se ha dejado bajo mínimos la ley de Dependencia, los recortes en la Educación son innombrables por largos e interminables, se nos pretende poner una mordaza de tal manera que se recorte varios de los Derechos Fundamentales que nos ampara la Constitución, por lo que si finalmente se aprueba la ley Mordaza del Ministro del Interior, seguro que el TC la tumbara en sentencia. Pero mientras ay mientras, poco a poco los mismos que nos roban derechos conquistado y salarios sociales del estado del bienestar como son la educación, el derecho a la protección de la salud, la cultura, así como los derechos fundamentales como el de manifestación y expresión todos ellos recogidos en la Constitución Española que nos guste o no hasta ahora es el marco legar que nos ampara a todo el Pueblo español.

Mientras tanto; Sin prisa pero sin pausa, como el "calabobos" -que diría Serrat en su tema “Los macarras de la moral”- ellos, los que nos dan clases de todo, de moral y de ética van depredado lo poco que nos queda,  cómo vampiros emocionales nos manipulan, nos cuentan que la ·externalización” en román paladino privatización es más rentable socialmente la semana pasada el Tribunal de Cuentes nos dijo que casi se multiplica por dos el gasto de los servicios públicos privatizados, pero mientras el estado se adelgaza y ellos engordan.
Es curioso como da igual que sean empresas privadas como entidades sociales gestionadas por las mismas personas que gestionan las empresas privadas, las misma que adelgazan no solo el estado sino las nóminas de trabajadores y trabajadoras de las entidades que pasan a gestionar vampirizando y depredando lo conseguido durante años. Mientras la sociedad mira hacia otro lado sin percibir que lo el precio es la vida, la vida en todos los sentidos, trabajar para pasar a ganar el Salario Mínimo Interprofesional, por ser un Centro Especial de Empleo y bajar nomina justo a la mitad, te condena a no poder tener una vida digna ocupando diez horas de tu jornada las horas de trabajo, más las horas del desplazamiento al lugar del empleo.
Resumiendo y centrando que se privatiza para dárselo a tus amigos o a las ong´s de tus amigos.
Lo último es la privatización del servicio de extracción de sangre del Servicio de Salud de la CAM pasando de ser los vampiros emocionales a través de sus filigranas verbales públicas a ser directamente quienes nos chupan la sangre, sangre que voluntariamente donamos las personas que vamos a los centros o unidades móviles del Centro de Transfusiones, hace años ya sabíamos cómo actuaba la Cruz Roja, con la comercialización nuestra sangre, pero la sociedad sigue siendo presa de los trileros de la política y las organizaciones pensando que la popularidad y el renombre de ellas, sin darse cuenta que la reputación también se puede comprar.

Esta sociedad que sigue sin hacerse preguntas, esta sociedad adormilada cuando este todo vacío no solo las arcas, la moral, los bancos de sangre, las entidades bancarias, cuando no podamos pagar la luz, cuando para ir al médico haya que ir con la tarjeta, no, no la sanitaria, la de crédito, entonces quizás recordemos las horas viendo los realitys de la tele y cuantas cosas importantes dejamos de lado que el precio era la vida.






domingo, 22 de diciembre de 2013



NUESTRA PREHISTORIA Y   ANTECESORAS

¿Cómo eran las mujeres de la Prehistoria? ¿Realmente ejercían ese papel subordinado y pasivo que solemos pensar?

En uno de los relatos de su libro "Espejos" (2008) el escritor uruguayo Eduardo Galeano, al volver de una visita suya a las cuevas de Altamira, declaró:

"Las vi tendido en una mesa de piedra, y mirando hacia el techo porque estaban pintadas en el techo de la caverna y entonces, me hice una pregunta, que es la pregunta que está aquí en el texto, que voy a leer ahora:
Me hice la pregunta y durante muchos años, estuve leyendo los libros que iban apareciendo sobre el tema y comprobé que la pregunta no era muy frecuente porque a nadie se le había ocurrido la posibilidad de que las pinturas prehistóricas fundadoras de la belleza en el mundo, fueran obra de las mujeres.
Y esto no tiene nada de raro, porque las mujeres han sido ninguneadas por la historia oficial y maltratadas por la historia real."

Todas hemos oído esa frase que reza “Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus”. Lo que viene a decir esta frase es que hombres y mujeres contamos con unas características intrínsecas que nos hacen diferentes entre nosotros. En esta frase subyace un argumento innatista, según el cual todas las mujeres -españolas, rusas, namibias, vietnamitas o cherokees- somos y pensamos prácticamente igual, del mismo modo que los hombres. Desde los albores de la humanidad, hombres y mujeres hicieron un reparto de tareas y, en función de las mismas, nuestros cerebros se fueron desarrollando de un modo diferente.

Para apoyar esta aproximación a las diferencias entre sexos, muchas obras recurren a teorías biologicistas que, como podréis adivinar, justifican que los hombres realicen trabajos físicos rudos o considerados más peligrosos, y las mujeres labores de cuidado y crianza. Yo siempre he sido más de teorías ambientalistas (lo que determina en mayor medida el desarrollo del ser humano son los estímulos que recibe del exterior y el contexto en el que vive), pero debo admitir que alguna vez me he dejado engatusar por estos argumentos. Es más fácil pensar que los hombres son así porque tienen un pene entre las piernas, o que las mujeres somos asá porque tenemos útero o vagina. Es simple, no tiene vuelta de hoja y, además, nos quita toda responsabilidad en la educación y desarrollo de nuestras/os hijas/os. Total, si todo está predeterminado… Pero me temo que todo este lío tiene una explicación bastante más compleja.

“No existe un mandato biológico o evolutivo que haga que a sólo a las mujeres les importen los bebés y muestren más emociones, o que los hombres sean mejores en la economía y la política y prefieran las cervezas (…). Es la fuerza de los mitos sociales sobre los sexos.”
Agustín Fuentes, antropólogo.

Pensando en todo esto, me surgió la necesidad de saber algo más sobre el origen de nuestra especie.¿Realmente es cierto que las mujeres de la Prehistoria se dedicaban en exclusiva a recolectar y a la crianza de la prole? ¿Es cierto que sólo los hombres iban a cazar y que esa es la explicación de que supuestamente tengan más desarrollada la inteligencia espacial o psicomotriz? Si éste era el argumento que justificaba que las mujeres estemos donde estamos, quería saber si era cierto.

Pues bien, resulta que ese cuento de mujeres alborozadas recibiendo a hombres que vuelven a la cueva con un bisonte a rastras no tiene por qué ser cierto.

Existen varias manifestaciones plásticas en lugares distintos que confirman que las mujeres cazaban en la Prehistoria; algunos ejemplos son las pinturas de “escenas de caza” prehistóricas: cazadoras capsienses de África del sur de Damaraland y de Bramberg pintadas hace más de 6.000 años, o las de la costa levantina española, datadas alrededor del año 5000 a.d.C.


Por otra parte, las evidencias muestran que el pueblo Neanderthal sílo contaba con armas muy primitivas, lo que sugiere que tenían que unificar fuerzas para matar animales grandes. Y las numerosas fracturas encontradas en esqueletos de mujeres neanderthales indican que ambos sexos podrían haber participado en labores peligrosas (Steve Kuhn, antropólogo).

Para aclararnos: en la Prehistoria, las cosas ya estaban lo suficientemente difíciles como para relegar a la mitad de la población a quedarse “en casa”. De cualquier modo, Lichardus (1987) afirma que se alimentaban de forma muy variada, y que la carne no pudo desempeñar el papel que a veces se le atribuye. Según Nathan (1987), no constituía más que una tercera parte del total del consumo de calorías.

Pero lo que más me ha gustado encontrar es la teoría de Francisca Martin-Cano Abreu (2001), según la cual tanto en las familias paleolíticas como en las neolíticas la mujer gozaba de un gran poder social y económico, dado que era la que aportaba los dos tercios de las calorías necesarias para la supervivencia del grupo. Tenía autonomía para moverse e ir a cazar o recolectar, y su doble aportación económica y reproductiva le permitía tener poder político y religioso.

Según la arqueóloga española Margarita Sánchez Romero, “los estudios etnográficos sobre sociedades actuales demuestran que lo extraño es encontrar una actividad que sólo acometan hombres o mujeres. El reparto de trabajo es una construcción social y, por tanto, cada sociedad la gestiona como mejor entiende. En las sociedades de la prehistoria no tenemos datos que nos lleven a pensar que las mujeres no cazaban o que no intervinieron en determinadas producciones, como la de piedra tallada o la metalurgia. Además, muchas imágenes del pasado las muestran plenamente integradas en cuestiones rituales y religiosas. Por otra parte, los ajuares funerarios que encontramos en las sepulturas enfatizan más las diferencias en estatus social y en la realización de determinados trabajos, que en la existencia de desigualdades entre mujeres y hombres.”

Parece que las mujeres no eran simples objetos sumisos propiedad de los hombres, ni tampoco eran esclavas inútiles que dependían de la comida que los hombres proveían. Los hombres dependían de las mujeres tanto como las mujeres dependían de ellos.

Dicho todo esto, hay que recordar que todos estos estudios nunca son concluyentes. La esencia misma de la Prehistoria (sin documentos escritos y tan, tan lejana en el tiempo) provoca que el método científico sólo obtenga conjeturas y supuestos en términos de probabilidad.

Pero para mí ha sido muy importante descubrir que hay otras versiones de la historia. Que esos pueblos que nos precedieron quizás no fueran tan “salvajes” como solemos pensar.

LA PEREZA MENTAL

  
La pereza mental, como proclamó Julio Anguita en unas declaraciones al periódico Publico , con motivo de su libro sobre ese pacto maldito de Maastrich, es un aspecto del ser humano, siempre complejo. La pereza mental nos distingue a los españoles más que a otros complejos seres humanos de diferentes zonas de la Tierra.
  Tenemos un equipo de gobierno en España impuesto. Ya sabemos cuales son sus medidas claras impuestas. Sabemos quiénes son los ministros, de donde provienen, las empresas que presiden y una vuelta a la España de los cincuenta. Quienes les hayan votado, es decir, porque yo no voté a Lehman Brothers, ni a Goldman Sachs, ni voté a la prohibición del aborto, ni a la prohibición del matrimonio entre homosexuales, ni la privatización de enseñanza y sanidad, ni a que se carguen las casas de acogida para mujeres y niños maltratados, ni a que cierren bibliotecas de mujeres, creadas con mimo y por las reivindicaciones de mujeres, raca y raca, en los años 70. Ni tampoco opino que a la agricultura hay que tratarla como a una mujer...ya empezamos con esos caballeros españoles que nos compararán con la guitarra, mi jaca, Bertín Osborne y toda esa panda a las que los matices o la palabra cultura les pone como a vampiros cuando se les exhibe la cruz de ajos para su exterminio.
 Pues ya tenemos un ministro de Defensa que advierte que las fuerzas de seguridad garantizarán la paz social en nuestras calles. Una advertencia cargada de armas, sí, señor.

  Se venía advirtiendo. Y por gente muy seria. Pero la pereza mental es el peor enemigo. Además, como me han dicho a mí en mi barrio: "No pasa nada, mujer, si aquí siempre se ha vivido del trapicheo"...pues eso.